BERISSO,
Mayo 16 (www.BerissoCiudad.com.ar)
El próximo viernes 17 de mayo, a partir de las 19, en el salón auditorio “Raúl
Iriarte” de Casa de Cultura, Montevideo entre 10 y 11, se presentará la muestra
“Mis trabajos” de la mano de su autor Jorge
Alberto Di Camillo.
Las
obras que se exhibirán están realizadas con diez bolígrafos de color y de
punta fina y se podrán disfrutar hasta el 31 de mayo de 8 a 20.
A
pocas horas de su primera presentación, Di Camillo habló con BerissoCiudad y comentó lo siguiente.
-¿Cómo y cuando surgió su interés por la
técnica del bolígrafo?
-Mi
nieto entró a primaria y le pidieron un juego de lapiceras, que las compró mi
señora y me las mostró. Ella me dijo mirá que lindas que son entonces las probé
y allí comencé a pintar el primer cuadrito atrás de un póster de mi nieto.
-Hay pocos artistas en el mundo que se
dedican a esta técnica ¿Cuáles fueron las dificultades a la hora de buscar los
materiales?
-Lo
primero que tuve que buscar fue el soporte, la hoja que iba a utilizar. Empecé
a pintar en una hoja de dibujo común y la lapicera no andaba bien.
Después
usé unas hojas que yo tenía desde hace más de treinta años, que me resultaban
más firmes. Pero de ese papel tenía poquitas hojas.
Luego
probé el papel fotográfico, pero se me complicaba con el tamaño que era de 18
centímetros por 21.
Por
último, probé otros papeles más grandes que me resultaron y son con los que
pinté las obras que están expuestas.
-¿Qué diferencias presenta esta técnica
con respecto a las convencionales, como por ejemplo la acuarela?
-El
papel también tiene que ser grueso, pero lo que no se puede hacer es presionar
demasiado, porque cuando uno aprieta queda el rayón y no sirve.
Hay
que tener mucha paciencia porque en los cuadros hay ocho o nueve capas de
lapiceras, que están mezcladas para dar tonalidades y brillos.
Cuando
uno pinta flores, por ejemplo, no puede tener bordes negros. Eso quiere decir
que hay que ir dibujando y pintando al mismo tiempo.
Lo
que si se pueden corregir los errores de los márgenes, pero tampoco demasiado
porque se pierde la proporción.
-¿Cuánto tiempo le llevó realizar cada
una de sus obras?
-Requiere
de mucho tiempo, quizás meses, pero no estoy todo el día. Con el último que
hice, que es la cabeza de un camello, me tomé el trabajo de anotar las horas
que estuve pintando; y ese me llevó casi 90 horas.
Pero
pasa pronto, porque es algo para relajarse totalmente. Cuando uno termina el
cuello está torcido y la espalda duele, pero no te das cuenta en el momento.
Además
cuando se termina es una satisfacción ver lo que uno hizo.
-¿Qué expectativas tiene para esta
primera exposición?
-La
expectativa es que vengan todos los conocidos y amigos que yo aprecio.
Algunos
que he invitado y me conocen de más lejos los he invitado y se han puesto
contentos.
Tengo
71 años y estoy empezando algo nuevo. (www.BerissoCiudad.com.ar)