Panorama Político Bonaerense

Kicillof define su equipo pero evita dar nombres para no "desgastar" a los futuros funcionarios

El gobernador electo mantendrá los nombres en secreto hasta último momento. (Dibujo: NOVA).
El gobernador electo mantendrá los nombres en secreto hasta último momento. (Dibujo: NOVA).

Por Maxi Pérez (@perezmaxi), corresponsal de NOVA en Casa de Gobierno y Legislatura bonaerense

El gobernador electo Axel Kicillof, decidió mantener un perfil bastante bajo en el marco de la transición y recostar todo el proceso sobre el equipo de colaboradores que designó para tal tarea, mientras termina de conformar el futuro gabinete, lo que según trascendidos es una tarea que estaría a punto de terminar habiendo logrado un fino y sano equilibrio entre todos los sectores que integran el Frente de Todos en la provincia.

En un primer momento se esperaba que Carlos Bianco, junto con los otros seis colaboradores que se encuentran trabajando en las diferentes áreas del Estado provincial picaran en punta para ocupar algunas de las carteras ministeriales en la próxima gestión, pero en el entorno de Kicillof dejaron entrever que quizá haya sorpresas y si bien el grupo que también integran Augusto Costa, Federico Thea y Agustina Vila, entre otros, tendrá un rol destacado, no serían estos dirigentes los que quedarían a cargo de los ministerios.

La nómina, que ya estaría casi completamente definida, se mantiene bajo siete llaves que comparten el futuro gobernador con el presidente electo Alberto Fernández, ya que uno de los motivos de la falta de anuncios tiene que ver con algunas figuras "intercambiables" entre nación y provincia, aunque no siempre por una decisión de los futuros gobernantes sino más bien como consecuencias de algunos de los acuerdos políticos preexistentes.

Es por eso que algunos nombres aparecen mencionados como posibles candidatos para ocupar un ministerio, seguido de la aclaración "puede ser en nación o en provincia", dejando en claro que por lo menos una parte de la estructura del Ejecutivo tiene que quedar en manos de los principales aliados del Frente de Todos, lo que para Fernández es una necesidad para permitir un mejor equilibrio de fuerzas y compromiso durante los primeros meses de gobierno y para Kicillof una obligación para devolver los esfuerzos de aquellos que inicialmente resistieron su candidatura pero que finalmente lo apoyaron poniendo toda la carne en el asador.

Los intendentes peronistas tendrán en Gabriel Katopodis, jefe comunal de San Martín, un representante en el gabinete nacional ya que según se supo, ocupará la cartera de Producción, sin embargo no se conformarán solo con esta designación y esperan que la provincia les abra las puertas a por lo menos una de las carteras de peso en materia de recursos, como el Ministerio de Infraestructura, o que sea un jefe territorial el que tenga las responsabilidades política del ministerio de Gobierno, que hoy ocupa Joaquín de la Torre.

Las negociaciones distan de ser duras y/o violentas y un observador desprevenido hasta podría decir que son inexistentes, pero la realidad es que los intendentes bonaerenses esperan que a partir de 10 de diciembre el gobernador los haga “protagonistas” de la gestión, para lo cual ya están preparados para seguir actuando en bloque, tratando de hacer contrapeso contra cualquier intento del kirchnerismo duro de hacerse con el control absoluto del gobierno.

El massismo, en principio, estará contenido en el ámbito legislativo y en la integración de varios organismos del Estado, sin embargo también hay presión para que sea un renovador quien se haga cargo del Ministerio de Justicia, para avanzar con algunas transformaciones sobre las que ese espacio viene trabajando desde su creación en el año 2013.

Del lado del kirchnerismo duro, representado fuertemente en la provincia por la organización “La Cámpora”, pero también por otros sectores, en lugar de uno o varios cargos, lo que hay es una tarea asignada, ya que en cada una de las dependencias, este sector estará a cargo de realizar la primer “auditoría” sobre las medidas que tomó el gobierno de María Eugenia Vidal.

Es vox populi, que en varias dependencias se ordenó la destrucción de documentos, no de expedientes ni de archivos, sino de papers con proyectos que nunca vieron la luz, aunque en las filas del peronismo hay fuertes sospechas de que también podría desaparecer documentación clave para entender los manejos y desmanejos de la actual gestión.

Inclusive el equipo de transición de Kicillof advirtió hace unos días que en algunas dependencias se había “paralizado” el acceso a la información, lo que entorpece su tarea y representa un obstáculo que parece estar en las antípodas de la transparencia que pregonan los funcionarios salientes.

Esta situación explica además la razón de la designación de dirigentes con una formación más “técnica” que política para la transición, de manera tal que puedan sortear estos obstáculos desde el bajo perfil y sin que el oficialismo tenga chances de forzar su desgaste por aumentar su grado de exposición, algo que sí ocurriría con dirigentes del ala “política”.

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