En un contexto nacional cada vez más complejo, la economía vuelve a golpear con fuerza el bolsillo de los argentinos. La inflación de marzo alcanzó el 3,4 % y el acumulado del año ya supera el 9 %, dejando en evidencia el incumplimiento de una de las principales promesas del presidente Javier Milei, quien había asegurado que durante 2026 la inflación anual no superaría el 10%. A esta altura, ese objetivo se diluyó.
Nos quieren hacer comer carne de burro
Como plantea @Kicillofok , es momento de defender a nuestra gente y exigir un país más justo y con un Estado presente.
— Fabián Cagliardi (@fabiancagliardi) April 14, 2026
Desde Berisso vamos a seguir dando esa pelea. pic.twitter.com/BNeDyGVkrI
En paralelo, mientras la realidad económica aprieta, el debate público parece desviarse hacia cuestiones que generan más desconcierto que soluciones. Se instala la idea de reemplazar consumos tradicionales por alternativas más económicas, como la carne de burro, e incluso circulan versiones insólitas sobre supuestas preferencias gastronómicas del propio presidente, la sopa de pene de burro es su preferida. Un escenario que, lejos de aportar respuestas, expone el contraste entre el discurso y las verdaderas preocupaciones de la sociedad.
Toda la semana aparece más Adorni
Mientras tanto, desde el propio oficialismo se ensayan explicaciones que rozan lo insólito y generan indignación. Recomendaciones sobre cambios extremos en los hábitos de consumo contrastan con una realidad donde los salarios pierden poder adquisitivo y el costo de vida no deja de aumentar. A esto se suma la polémica por los gastos en viajes oficiales y otros de lujo realizados por Adorni, en medio de un ajuste que impacta de lleno en la ciudadanía.
Kicillof inició su campaña, reclamo de intendentes a Nación
En la provincia de Buenos Aires, el escenario tampoco escapa a la tensión política y económica. El gobernador Axel Kicillof avanza con su agenda internacional y proyección política de cara a 2027, mientras que intendentes de distintos espacios se unieron en un reclamo concreto: exigir al Gobierno nacional el envío de los fondos correspondientes a la coparticipación. La preocupación es transversal y refleja el ahogo financiero que atraviesan los municipios.
Como si fuera poco, en los últimos días se sumó un nuevo factor de alarma social: las amenazas en establecimientos educativos en distintos puntos de la provincia. Un fenómeno que encendió alertas en toda la comunidad educativa y que requiere una respuesta integral.
Reflexionar y ser responsables
Berisso no estuvo ajeno a esta preocupante situación. En los últimos días también se registraron amenazas en establecimientos educativos de la ciudad, con mensajes cargados de violencia extrema que encendieron la alarma en toda la comunidad.
Desde este medio de comunicación, al que llegaron infinidad de imágenes y escritos vinculados a estos hechos, se optó por no difundir ese material, entendiendo que su reproducción solo contribuye a amplificar un fenómeno que no aporta nada positivo y puede generar un efecto contagio.
Sin embargo, sí resulta imprescindible abrir una instancia de reflexión colectiva. Es necesario que la comunidad en su conjunto, padres, docentes y autoridades, se involucren activamente para abordar esta problemática junto a los jóvenes, quienes muchas veces terminan siendo víctimas de estas nuevas prácticas que combinan violencia, exposición y desinformación.
Los libertarios más demagógicos que nunca
En el plano legislativo local, el Concejo Deliberante volvió a ser escenario de tensiones políticas. Durante la última sesión, el bloque de La Libertad Avanza presentó un proyecto para reducir el valor de las tasas municipales, en línea con las contradicciones del Gobierno nacional al que responde.
La iniciativa parece desconocer la realidad concreta de Berisso: actualmente el Municipio apenas logra recaudar alrededor del 16 % del total de las tasas. En ese contexto, plantear una reducción sin contemplar el impacto directo en los recursos disponibles implica debilitar aún más la capacidad del Estado local para sostener servicios esenciales, más aún cuando desde Nación se profundiza el recorte en el envío de fondos.
Muchos se preguntaron si el famoso coordinador Fabián “Vagoneta” Lagorio, que está tan cerca del poder solo para hacer caja y no gestiona para la ciudad, no sabe cuándo se pagará lo adeudado por la coparticipación. Cada vecino de Berisso aporta a los impuestos nacionales y eso debería volver, también el dinero que se le debe a los Bomberos Voluntarios ¿Estará haciendo algo por la ciudad? Mientras, su vida pasa por La Plata (con minúscula también), ya que no vive en Berisso.
El hambre crece: un nuevo golpe a los que menos tienen
En esa misma sesión también se expuso con crudeza la situación social. Tomó la palabra el concejal Cristian Medina, quien manifestó la crítica realidad de más de 3.500 beneficiarios de programas sociales en la ciudad que, dejaron de percibir los $ 85.000 que otorgaba el Gobierno nacional. La pérdida de ese ingreso profundiza la pobreza y agrava una crisis social que ya golpea con fuerza en los barrios.
Este escenario se refleja en la creciente demanda alimentaria. El propio intendente Fabián Cagliardi advirtió en medios nacionales que el Municipio debió cuadruplicar la asistencia a comedores comunitarios para poder contener la situación, en un contexto donde cada vez más familias necesitan ayuda para cubrir lo básico.
La oposición pidió emergencia alimentaria
El propio concejal radical Patricio Yalet solicitó que se declare la emergencia alimentaria en nuestra ciudad reconociendo el panorama. Un instrumento que otorga al jefe comunal al redireccionamiento de partidas.
En paralelo, el ministro de Economía, Luis Caputo, celebró la llegada de un nuevo préstamo del Fondo Monetario Internacional por mil millones de dólares. Sin embargo, vuelve a instalarse una pregunta que aún no encuentra respuesta clara: ¿dónde se vuelcan esos recursos? Porque no se traducen en obras, ni en mejoras en educación o salud, áreas donde la ausencia del Estado se vuelve cada vez más visible.
¿El PJ se viene con cambio de perfil?
En el plano político local, el pasado martes se presentaron las nuevas autoridades del Partido Justicialista en Berisso, con la reelección del intendente Fabián Cagliardi. La renovación abre expectativas de una etapa con mayor cercanía a las demandas sociales en un momento especialmente duro.
Sin embargo, dentro de esa estructura aún persisten dirigentes alejados de la realidad cotidiana. El caso de Emmanuel Ruíz, con un cargo jerárquico en el Astillero Río Santiago y un salario que supera los siete millones de pesos, refleja una distancia difícil de sostener frente a una comunidad que atraviesa serias dificultades este integrante hace 6 años que tiene ese cargo no tiene agrupación con puertas abierta y no mete la mano en el bolsillo para ayudar a compañeros que la pasan mal, la junta para ser el nuevo rico gracias al puesto que tiene.
AEE renueva cara de jóvenes viejos
Por último, en el plano social y cultural, se renovaron las autoridades de la Asociación de Entidades Extranjeras, dando inicio a la organización de la Fiesta Provincial del Inmigrante. La presidencia estará a cargo de Irina Oslovsky, en un proceso que, al no surgir del voto sino de un sorteo, ya genera tensiones entre colectividades que anticipan dificultades para participar como en años anteriores.
En los pasillos ya resuenan los conflictos mantenidos con la actual presidenta en los últimos años, situación que genera un malestar en el seno de la entidad. La tildan de ser muy facha y no permitir el diálogo; sólo se hace lo que ella dice. Ojalá recapacite y se ponga a la altura de las circunstancias.
¿Hasta cuando?
En medio de promesas incumplidas, discusiones alejadas de la realidad y decisiones que profundizan la desigualdad, Berisso no es una excepción: es el reflejo de un país en tensión. Entre el ajuste, la falta de respuestas y una dirigencia que muchas veces no logra estar a la altura, la crisis deja de ser un dato económico para convertirse en una experiencia cotidiana.
La pregunta ya no es cuánto más se puede ajustar, sino hasta cuándo la sociedad podrá sostenerlo.