El secretario de Seguridad de Berisso, Gabriel Marotte, confirmó que el municipio activó protocolos de seguridad y actuaciones judiciales tras una serie de amenazas en establecimientos educativos que generaron preocupación en toda la comunidad.
Las denuncias comenzaron a formalizarse a partir de una presentación realizada por la dirección de la Escuela Técnica N° 2, y con el correr de las horas se sumaron otros casos en distintos colegios de la ciudad. Frente a este escenario, se desplegó un trabajo conjunto entre la Policía, la Justicia y la comunidad educativa, en coordinación con el Ministerio de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires.
Investigación en curso y refuerzo de seguridad
Marotte explicó que se intensificaron los operativos de prevención, con mayor presencia policial en las inmediaciones de las escuelas y controles en horarios de ingreso y egreso. Además, se están analizando videos, mensajes viralizados y posibles inscripciones en baños, aunque aclaró que muchos de los contenidos que circulan no corresponden a Berisso.
“Esto se viraliza muy rápido y genera miedo, pero no todo es real. Igual lo investigamos todo”, sostuvo el funcionario, remarcando que cada denuncia es verificada previamente por las autoridades de cada institución.
“La intimidación pública es un delito penal”
El eje central del mensaje oficial apunta a la gravedad de los hechos. “Que nadie se confunda: estamos hablando de un delito penal”, advirtió Marotte, en referencia a quienes estén detrás de las amenazas.
En ese sentido, recordó antecedentes similares como las amenazas de bomba en escuelas, que terminaron con allanamientos y detenciones, y anticipó que se avanzará con las investigaciones “hasta las últimas consecuencias”.
Preocupación de familias y rol de la comunidad
El funcionario reconoció que la situación generó temor entre padres y alumnos, en gran parte por la viralización de mensajes con consignas similares en distintas ciudades del país. “Es natural la preocupación, pero también necesitamos responsabilidad de los adultos y acompañamiento de las familias”, señaló.
En esa línea, planteó la necesidad de fortalecer el vínculo entre escuelas y padres, promoviendo mayor participación y seguimiento de los estudiantes, especialmente en contextos de conflictividad social.
Sin suspensión de clases, pero con monitoreo constante
Desde el municipio descartaron, por el momento, la suspensión de clases y remarcaron que el objetivo es garantizar el normal funcionamiento del sistema educativo, reforzando al mismo tiempo la seguridad.
“Queremos que los chicos estén en la escuela y que haya orden. Esa es nuestra responsabilidad”, concluyó Gabriel Marotte, en un contexto donde la prioridad es llevar tranquilidad a la comunidad y prevenir cualquier situación de riesgo.