La fundadora del Centro Comunitario Don Bosco, Ana Pedrosa, dialogó con FM BerissoCiudad para conocer la historia de un espacio que desde hace casi cuatro décadas acompaña a niñeces, juventudes y familias de Berisso.
En un momento en el que las discusiones sobre derechos, inclusión y contención vuelven a estar sobre la mesa a nivel nacional, en el barrio la respuesta sigue naciendo desde el trabajo cotidiano y el vínculo directo con la comunidad.
“Nosotros comenzamos a trabajar con los adolescentes que estaban en la esquina de 8 y 145, había comentarios de los vecinos, siempre señalando. Y los invitamos con una amiga a hacer unos talleres de cocina”, recordó Pedrosa al repasar el inicio de esta experiencia. A partir de ese gesto simple, pero decisivo, comenzó a tomar forma una propuesta que con el tiempo se consolidó como referencia territorial y espacio de pertenencia.
Con el correr de los años, Don Bosco fue ampliando su tarea y hoy sostiene múltiples actividades para distintas edades. Ana explicó que actualmente desarrollan talleres para niñeces, el Centro Juvenil para adolescentes y mayores, y también el programa Envión.
A eso se suma el programa socioeducativo del Ministerio de Educación, una herramienta que logró incorporar luego de plantearla personalmente en un plenario ante el ministro. “Me paré y le pedí, me llamaron a los 10 días y nos dijeron que es para poder incorporar a aquellos chicos que están fuera de la escuela”, contó, al destacar la importancia de abrir nuevas oportunidades educativas.
La referente también advirtió sobre problemáticas que hoy atraviesan con más fuerza a los jóvenes del barrio. Entre ellas mencionó la salud mental, un eje que buscan empezar a trabajar con mayor profundidad. “Vamos a armar también lo de salud mental que es otra problemática, que no se veía”, señaló. En la misma línea, remarcó el crecimiento de las adicciones en el territorio y sostuvo que esa situación los llevó a poner allí buena parte del esfuerzo cotidiano.
Don Bosco no solo funciona como un lugar de acompañamiento y formación, sino también como un ámbito de recreación y encuentro, Pedrosa remarcó el valor de los paseos dentro del trabajo cotidiano: “pensamos que los paseos son una herramienta muy rica para nosotros, para los técnicos porque tenés un vínculo más íntimo con los pibes, se abren y los conocés.” Esa dimensión humana atraviesa toda la experiencia del centro y explica por qué, con el paso del tiempo, se transformó en mucho más que un espacio de talleres.
En ese marco, el próximo sábado se realizará un encuentro barrial abierto a toda la comunidad. “Queremos que la gente, los adultos, los vecinos... conozcan lo que es Don Bosco, conozcan lo que hacemos”, expresó Ana al invitar a participar de la jornada.
La propuesta incluirá una recepción con un taller abierto de cocina de capelletines y pastas con Felipe, oriundo de Córdoba, además de un almuerzo compartido con choripanes y hamburguesas.
La actividad está siendo organizada también con el acompañamiento de Natalia Klims, de Capital Federal e integrante del movimiento Derecho al Futuro, quien se acercó a conversar con el espacio para colaborar con la iniciativa.
Así, Don Bosco vuelve a mostrarse como una construcción colectiva que crece desde el barrio, con una mirada puesta en la infancia, la juventud, la defensa y constitucion de los derechos.