Todos sabemos que con el paso del tiempo vamos envejeciendo y lo asumimos como parte del ciclo vital humano, pretendiendo llegar a la vejez de la mejor manera posible.
En nuestras vidas es probable que llegue un momento en donde nos tocara afrontar la situación en la que tal vez necesitemos de algún lugar adecuado para vivir con dignidad aunque sea fuera del seno familiar. Los especialistas recomiendan que los adultos mayores convivan en entornos familiares, solo en caso de enfermedades o falta de recursos, los geriátricos aparecen como una solución posible.
Las causas más comunes que depositan a una persona en una institución como esta se deben a la carencia de recursos económicos, muerte o separación del conyugue, ruptura de vínculos con sus allegados más íntimos, adicciones, enfermedad o demencia.
Para la Organización Mundial de la Salud en su informe técnico N° 706 es necesario mantener al anciano en su entorno familiar como medida óptima para la promoción de la salud y la prevención de enfermedades.
Sin embargo, en los casos en que los adultos mayores padecen enfermedades severas o no tienen familiares que se puedan ocupar de ellos la mejor opción es la institucionalización, ya que socializan con pares, están estimulados y encuentran un hogar.
Existe un gran prejuicio en relación con los geriátricos, al respecto los especialistas advierten que más allá de que un adulto mayor viva con su familia o en una institución, lo fundamental es que no deje de recibir el cariño de sus seres queridos. Lamentablemente, el índice de visitas suele ser muy bajo y en algunos casos llegan al abandono de persona.
Cuando un adulto mayor llega a un geriátrico suele deprimirse, siente que ha perdido su historia y su entorno. Para sobreponerse a esa depresión inicial generalmente intenta encontrase con personas con los que comparte historias comunes, como la de los ídolos del pasado. Juntos se transportan a una misma época, que es al comienzo lo único que calma un poco esa sensación de desamparo.
De esta manera, el Hogar compartido se transforma en el “lugar en el mundo” de cada uno de ellos donde les suele sobrar el tiempo libre y los angustia no saber en que emplearlo. En la mayoría de los casos se pierde el contacto con “el afuera” y estas instituciones donde conviven se transforman en el único espacio y el único contexto donde desarrollan sus vidas. Es por ese motivo que necesitan de gente que los vaya a visitar, los escuche y los mimen un rato.
El motivo de esta nota, dirigida desde la Asociación Civil Jóvenes Berissenses hacia la comunidad, es concientizar al respecto y fomentar el acercamiento a instituciones donde la soledad y el desarraigo son urgencias. Los miembros de dicha Organización Civil aprovechan para agradecer la buena predisposición del Coordinador Técnico de Institutos y Guarderías de la ciudad de Berisso, el Sr. Víctor De Mattia, quien es el responsable de las autorizaciones para las visitas que vienen realizando los jóvenes voluntarios, en este caso al Hogar “Bartolomé Daneri”.
Desde la Asociación Civil Jóvenes Berissenses se pretende concientizar en el respeto por la dignidad del ser humano y recordando que cada uno de nosotros es un potencial anciano necesitado de afecto y contacto personal.
La Asociación Civil Jóvenes Berissenses está ubicada en 158 e/ 4 y 5 y las vías de contacto son por correo electrónico a [email protected] y por teléfono al (0221) 15-5976989.