En Berisso, epicentro barberil, Carlos y Juanchi –dos referentes del rubro– comparten estrategias frente a la crisis económica.
Sus testimonios revelan aumentos drásticos en cortes.
Carlos , cuya barbería está ubicada en Montevideo entre 28 y 29, comentó que de diciembre del año pasado a hoy los precios se mantuvieron iguales , y que ajusta sus precios cada cuatro meses según el alquiler, atendiendo por turnos o demanda espontánea.
"Aconsejo a mis chicos que no se queden atrás", enfatiza, complementando con seminarios privados, cursos de colorimetría.
Explicó que son cuatro trabajadores del rubro y "manejamos precios distintos según la clientela: dos cobran $ 12000, dos $14 000, yo $20 000".
Por otro lado Juanchi opera Barber Bus –pionera dentro de un micro en 28 entre 161 y 162–, con solo dos trabajadores. En diferencia, él explica, que de diciembre del año pasado a la actualidad los precios sufrieron un aumento drástico. "De $ 2.000 a $ 12.000: antes estaba mucho más barato", detalló, con foco en accesibilidad local mediante diversificación y servicio.
Variando precios tras consultar a colegas "en cuanto yo estoy en el barrio, siempre trato de mantener los medios económicos para que la gente también pueda venir y disfrutar del corte". Expande vendiendo insumos, con curso básico de barbería y colorimetría .
Ambos priorizan detalles como limpieza, vestimenta profesional y actualización constante, más allá del corte. Mientras Herrera apuesta por la estabilidad y eventos masivos, Juanchi innova con adaptabilidad y formación accesible al público .
En Berisso, esta dupla demuestra que la barbería resiste la inflación uniendo comunidad, creatividad y precios realistas –un modelo para peluquerías locales en crisis.