A un año del fallecimiento del Papa Francisco, su recuerdo sigue vivo en miles de corazones, y Berisso no fue la excepción. Con gestos sencillos, palabras cargadas de emoción y oraciones compartidas, la comunidad expresó su cariño hacia quien supo convertirse en un símbolo de cercanía, humildad y esperanza. Hoy, su memoria no se tiñe solo de tristeza, sino también de agradecimiento por todo lo que sembró.
Francisco fue ese pastor que caminó junto a la gente, que habló con palabras simples y que invitó a no perder la alegría, incluso en los momentos difíciles. Siempre pidió mirar al otro con ternura, dar una mano al que la necesita y no dejar a nadie solo.
Este martes, al cumplirse un año de su partida, Berisso vuelve a recordarlo con el corazón lleno. Su ejemplo sigue presente en cada acto solidario, en cada palabra de aliento y en cada abrazo compartido, reflejan el amor inmenso que supo despertar. No es un adiós definitivo, sino un hasta siempre cargado de cariño, esperanza y memoria.