El ascenso de Estrella de Berisso tuvo un sabor especial para Beto Orillo. Conmovido por el logro, el jugador destacó que el camino hacia este objetivo comenzó mucho antes de la presente temporada y valoró el esfuerzo de los planteles que buscaron alcanzarlo en años anteriores.
“Fue un camino largo, no arrancó este año. Estoy demasiado conmovido, fueron un montón de cosas, pero muy feliz por este grupo y por los grupos de años anteriores que también laburamos de la misma forma y no se llegaron a dar los resultados. Por eso hoy vale el doble”, expresó Orillo.
El recorrido no estuvo exento de obstáculos. Finales disputadas, campañas complicadas y cambios formaron parte de un proceso que finalmente encontró su recompensa. Por eso, el ascenso representa mucho más que un resultado deportivo para quienes sostuvieron el esfuerzo a lo largo del tiempo.
Al analizar el desarrollo del encuentro decisivo, Orillo reconoció el nivel del rival y las dificultades que presentó el partido. Sin embargo, remarcó la importancia de la entrega y el compromiso de Estrella para sobreponerse a los momentos más exigentes.
“Ellos son muy buenos, tienen un muy buen equipo y físicamente son muy duros. Están mucho mejor que nosotros en algunas cuestiones, pero estábamos acá, en el corral, y tenía que salir el corazón y los huevos también”, señaló.
Finalmente, el jugador destacó que esa entrega fue determinante para quedarse con la victoria, especialmente en la última jugada, que terminó siendo el cierre ideal para una jornada inolvidable.
“Creo que eso alcanzó por lo menos en la última jugada, que fue la frutilla del postre para decir: bueno, nos quedamos con el partido”, concluyó.
Para Beto Orillo y todo Estrella de Berisso, el ascenso es la recompensa a años de perseverancia, sacrificio y trabajo colectivo. Un objetivo que se hizo esperar, pero que finalmente llegó para desatar la alegría de todo el club.