El integrante de la Asociación Civil Colectivo La Semilla, Alan Anoya, visitó los estudios de FM Berisso Ciudad para presentar la segunda Jornada Canábica, que se realizará el sábado 31 de octubre en Berisso. La propuesta busca acercar información sobre los derechos de la comunidad, la organización de cooperativas, el cannabis medicinal y las posibilidades productivas del cáñamo industrial.
La actividad tendrá lugar el sábado 31 de octubre, de 14 a 18 horas, en el SUM de la Comunidad, ubicado en calle 18 entre 155 y 156. Se trata de la segunda edición de una propuesta que tuvo su primera experiencia el pasado 14 de mayo, con exposiciones vinculadas a la medicina, el cannabis y el trabajo de las organizaciones del sector.
En esta oportunidad, la jornada estará orientada a profundizar en la organización de la actividad canábica, sus posibilidades industriales y los derechos de quienes trabajan en ella. “En esta edición, la información va un poco más direccionada a mostrar la industria y la organización que hay detrás de la planta. Hay un trayecto en las charlas que va a empoderar de información al vecino, a la vecina y a los compañeros que asistan, relacionado con sus derechos”, explicó.
“La actividad contará con exposiciones de referentes vinculados a distintos aspectos de la producción y la organización del sector. Lila Torre, impulsora de una cátedra libre de patrimonio inmaterial y cultural de la cultura canábica, abordará los derechos de la comunidad y el marco legal que respalda el desarrollo de la actividad. Ana Daneri, presidenta de la Federación Canábica Bonaerense, expondrá sobre el funcionamiento de las cooperativas y las asociaciones civiles. También participará el representante de la CETEC, quien se referirá al respaldo para trabajadores, trabajadoras y emprendedores del cannabis y el cáñamo”, detalló.
Anoya planteó que la Federación Canábica Bonaerense sostiene una perspectiva que pone en primer plano a quienes impulsaron el desarrollo del sector desde sus comienzos. “Nosotros sabemos muy bien que ya hay capitales mucho más grandes, con gente con billetera más poderosa, pero nosotros defendemos los intereses de la comunidad en realidad. Los que impulsaron, los que lucharon y los que empujaron fue meramente la comunidad”, remarcó.
“Esto se creó de abajo para arriba, yendo al cultivador, yendo a las asociaciones civiles que ya existían, en busca de información para poder tener las leyes que tenemos hoy”, agregó.
Desde esa mirada, la jornada pretende acercar información a los vecinos de Berisso para que puedan conocer las herramientas disponibles, intercambiar experiencias y evaluar alternativas de organización colectiva. “Por lo menos en Berisso, en una primera instancia, buscamos acercarle esta información de que juntándose con otros compañeros, asociándose, creando comunidad, se puede generar una cooperativa de trabajo, se puede producir y ver qué es lo que se puede hacer”, sostuvo.
“El objetivo es que la actividad no quede reducida al autocultivo individual, sino que también pueda abrir posibilidades para la conformación de proyectos colectivos, emprendimientos y fuentes de trabajo”, añadió.
El productor también se refirió al trabajo que desarrolla la Asociación Civil Colectivo La Semilla en el ámbito del cannabis medicinal y al acompañamiento de personas que recurren a preparados derivados de la planta. “El proyecto está apuntado a poder acompañar terapéuticamente a la sociedad, poder brindar la información”, declaró.
En ese marco, detalló que la asociación trabaja con un dispositivo en la localidad de Romero, donde hay médicas que atienden y prescriben cannabis. Esa articulación permite acompañar a pacientes que necesitan orientación y acceso a preparados medicinales. “Nosotros, al ser una asociación civil que se dedica al cultivo y al procesamiento de derivados, podemos darle soporte a ese paciente”, señaló.
Al referirse al trabajo de la Federación Canábica Bonaerense, mencionó la tarea del doctor Carlos Magdalena, neurocirujano infantil, quien impulsó investigaciones y desarrollos vinculados al uso medicinal del cannabis. También destacó la formación de profesionales que trabajan con organizaciones del sector.
Más allá de la dimensión medicinal, Anoya hizo especial hincapié en las posibilidades productivas del cáñamo industrial, al que consideró una alternativa con potencial para el desarrollo de nuevas actividades económicas. “Para cumplir con lo que es la visión productiva de la federación en el sector, el cáñamo industrial tiene un potencial más productivo y menos trabas controversiales, digamos, para poder trabajarlo que el cannabis medicinal”, afirmó.
El cáñamo industrial se cultiva para aprovechar materias primas como fibras, semillas y tallos, y se caracteriza por tener un contenido de THC dentro de los límites legales aplicables. Además, destacó que sus posibilidades abarcan diferentes rubros, desde la industria textil hasta la construcción y la elaboración de alimentos. “Una hectárea de cáñamo produce la misma cantidad de papel, de celulosa por lo menos, que una hectárea de árboles”, sostuvo al referirse al potencial que le atribuye como materia prima renovable.
También explicó que existen alternativas de cultivo de doble propósito, que permiten aprovechar tanto la fibra como el grano. “Podes hacer un cultivo doble propósito en el cual extraes la fibra, a partir de allí tenes fibra textil, fibra para construir y al mismo tiempo, podes cosechar el grano, que es altamente nutritivo”, detalló.
Anoya también defendió la importancia de los controles y de la trazabilidad en el cultivo y la elaboración de derivados del cannabis, especialmente cuando se trata de productos destinados a pacientes. “Nosotros somos muy conscientes de que lo que cultivamos es lo que consumimos”, dijo.
En esa línea, sostuvo que el trabajo de una asociación civil debe contemplar procedimientos que permitan conocer el origen de la materia prima y las características del producto final. “No te puedo dar un aceite a vos sin tener una cromatografía hecha, sin tener una trazabilidad del cultivo, de la semilla, etcétera. Es una cuestión de que nosotros nos quedemos tranquilos y vos sepas qué es lo que estás consumiendo”, explicó.
También mencionó la intervención del Instituto Nacional de Semillas (INASE) en el registro de variedades y señaló que los procesos de selección y mejoramiento genético pueden demandar varios años. “La idea es que, al momento en que se fabrique esa resina, ese extracto, cuando te llegue de parte de una asociación civil, una ONG, un club de cultivo o lo que sea, vos puedas decir: ‘Me das tal aceite, porque ese me funcionó mejor que el anterior’”, ejemplificó.
Finalmente, Alan Anoya volvió sobre el objetivo de la actividad en Berisso y la necesidad de que los cultivadores y emprendedores locales puedan avanzar hacia formas de organización que les permitan desarrollar proyectos comunes. “Existen experiencias de autocultivo en la ciudad, pero todavía no hay participación de un cultivo colectivo, la idea nuestra es la conformación de cooperativas, es una posibilidad que se busca impulsar”, concluyó.