En un contexto económico cambiante y con un turismo atravesado por impuestos, inflación y variaciones constantes, las agencias de viajes siguen reinventándose para mantenerse en pie. BerissoCiudad recorrió dos locales de la región —uno sobre avenida Montevideo y otro en la zona de 13 y 166— para conocer de cerca cómo se sostiene un rubro que vende experiencias, pero enfrenta desafíos diarios.
Puertas adentro, el panorama es claro: vender viajes ya no es lo que era. La planificación anticipada convive con la incertidumbre económica, donde cada paquete depende de variables que cambian semana a semana. En ese escenario, los agentes destacan que el principal valor que ofrecen hoy es el asesoramiento personalizado, algo que las plataformas digitales todavía no logran reemplazar del todo.
El negocio funciona, en gran parte, a comisión. Es decir, la ganancia llega cuando el cliente concreta la compra. Esto obliga a las agencias a sostener una estructura flexible, ajustando costos y apostando a generar confianza para fidelizar viajeros.
Sin embargo, no todo depende del esfuerzo comercial. En Argentina, el sector viene golpeado por medidas impositivas y regulaciones que encarecen los viajes al exterior. Por ejemplo, la aplicación de recargos y percepciones sobre paquetes turísticos ha generado caídas en la demanda y complicaciones operativas en distintos momentos . A esto se suma una presión fiscal que, según referentes del sector, puede superar el 80% entre distintos impuestos y tasas .
En las agencias visitadas, coinciden en que el cliente hoy consulta más, compara precios y muchas veces posterga la decisión. Aun así, el interés por viajar se mantiene, especialmente en escapadas cortas o destinos nacionales, que resultan más accesibles.
Otro de los cambios clave es la adaptación tecnológica. El modelo tradicional convive con nuevas herramientas digitales, redes sociales y ventas online. Algunas agencias incluso combinan atención presencial con plataformas virtuales, en línea con una tendencia global hacia modelos híbridos de negocio .
A pesar de las dificultades, el sector no pierde su esencia. “Vendemos tranquilidad”, aseguran. En tiempos donde los imprevistos están a la orden del día, contar con alguien que resuelva problemas, reprogramaciones o dudas sigue siendo un valor diferencial.
Así, entre cálculos, promociones y asesoramiento constante, las agencias de viajes continúan apostando a lo mismo de siempre: que, aún en tiempos difíciles, viajar siga siendo posible.