Emanuel Rodríguez, profesor de danza y quien se desempeñó como jurado en la elección de los representantes de la Fiesta Provincial del Inmigrante, dialogó con FM Berisso Ciudad para contar su versión de los hechos ocurridos el viernes, durante la elección del embajador y vice-embajador.
En principio, comenzó aclarando que esta fue la segunda vez que lo convocaron para integrar el jurado de la Fiesta Provincial del Inmigrante. La primera experiencia, según recordó, había transcurrido sin inconvenientes. “Soy de La Plata, esta es la segunda vez que me convocan como jurado. La primera vez fue hace dos años atrás, estuvo todo muy lindo, ningún conflicto, todo bárbaro”, relató.
Sin embargo, señaló que en esta oportunidad hubo diferencias en la organización, entre ellas la entrega de un reglamento específico para los jurados y la presencia de fiscales encargadas de controlar el procedimiento. “Nos mandaron cosas diferentes, como por ejemplo un reglamento para los jurados. Por ahí había cosas que la gente preguntaba en las redes: qué se evalúa, si el jurado sabía lo que estaba evaluando o si se respetaba lo que nosotros elegíamos. Había muchas cosas en el aire que yo esperaba que en algún momento las entidades o la organización explicaran al público”, sostuvo.
En ese sentido, aseguró que los criterios de evaluación estaban establecidos en la documentación que recibieron antes de la elección. “En este reglamento estaba muy claro lo que teníamos que evaluar, a diferencia del año anterior. Incluso hubo fiscales que en años anteriores tampoco estaban y que justamente estaban para eso: para fiscalizar”, explicó.
El entrevistado también buscó despejar las sospechas sobre posibles favoritismos hacia alguna colectividad. “Conocía solamente a un jurado a los otros tres no los conocía y aclaro también que no conozco a nadie de ninguna colectividad específica, porque se habló de ciertas cuestiones de privilegio o de tu vinculación con alguna colectividad. Totalmente, yo no conozco a nadie”, afirmó.
Según detalló, los integrantes del jurado fueron convocados por sus diferentes especialidades, entre ellos profesionales vinculados con la antropología, la historia, las comedias musicales y la danza. “Se proponen diferentes jurados de acuerdo a su especialidad. En esta ocasión había antropólogos, un historiador, un referente de las comedias musicales y yo, que estoy con la danza”, señaló.
Como profesor de danza y jurado de competencias, Rodríguez explicó que la evaluación artística no consiste simplemente en determinar qué representante baila mejor o qué colectividad presenta el vestuario más costoso. “Una de las cosas más importantes es la oratoria, el sentido de pertenencia, y el tema de la danza es en lo que a mí me compete como profesor y jurado de competencias”, indicó.
En esa línea, consideró necesario que el público comprenda cuáles son los criterios que se utilizan para elegir a quienes tendrán la responsabilidad de representar a todas las colectividades. “No se evalúa quién baila mejor, porque también depende del tema del vestuario, de acuerdo a la región que voy a representar. Hay vestuarios que son más lujosos y requieren de más dinero y otros que son más rústicos”, declaró.
“No se puede evaluar quién puso más dinero en el vestuario o cuál es más lujoso. La danza es lo mismo: hay danzas que son más simples, más sencillas de ejecutar, y otras que son mucho más complejas técnicamente”, agregó.
Para Rodríguez, el eje de la evaluación debe estar puesto en la forma en que cada representante desarrolla su presentación y en las condiciones para asumir el rol institucional que implica el nombramiento. “El embajador y el viceembajador van a representar a todas las colectividades, no solamente a su propia colectividad. Por eso, una de las cosas que más se evalúa es la oratoria, el sentido de pertenencia y la presencia, porque es una persona que va a tener que representar en diferentes lugares”, sostuvo.
El exjurado también lamentó que la controversia haya terminado opacando el desarrollo de una celebración que considera importante para la ciudad. “A mí me encanta la Fiesta, eso también quiero aclarar, porque se empañó mucho una fiesta que es hermosa. Yo soy de La Plata y les digo a mis alumnos que vayan, porque es hermosa la Fiesta. Es una pena que durante toda una semana se hayan empañado un montón de cosas por malos entendidos, por desinformación”, manifestó.
El punto central del conflicto, según reconstruyó el participante del jurado, ocurrió después de que los integrantes del jurado terminaran sus evaluaciones y se retiraran a un espacio reservado para que las fiscales contabilizaran los votos. “Nosotros nos juntamos, bajamos del escenario y nos encerramos en el búnker. Ahí ya nos relajamos porque las fiscales iban a contabilizar los votos, que, como te digo, fueron individuales. No pudimos ni consultarnos”, relató.
“Sale literalmente un empate entre Polonia y Alemania. En ese momento la fiscal nos dice: ‘Bueno, a un solo voto cada uno’. Éramos cinco y queda Alemania como embajador y Polonia como viceembajador”, contó.
Sin embargo, Rodríguez aseguró que, cuando parecía que la definición estaba resuelta, ingresó una persona a la carpa con un papel escrito a mano en el que se señalaba que dos colectividades se habían excedido en el tiempo de presentación. “De repente entra alguien a la carpa, a quien desconozco, con un papel escrito en lapicera diciendo que había dos colectividades que se habían excedido en el tiempo de la presentación. Era un papel escrito a mano, de gente que supuestamente fiscalizó”, reveló.
El exjurado aclaró que no pudo identificar a la persona que llevó el documento ni a quienes supuestamente habían realizado ese control. “Cuando digo gente, te digo la verdad: no sé quién es. No sé quién era ni de qué colectividad. No soy de Berisso tampoco, no tenía ni tengo relación con nadie”, sostuvo.
Según explicó, una de las colectividades señaladas por ese supuesto exceso de tiempo era Alemania. La consecuencia que se planteó, según su relato, era descontarle los puntos correspondientes a la presentación de danza, lo que alteraba completamente el resultado de la elección.
Como especialista en danza y competencias artísticas, puso en duda el criterio utilizado para medir el tiempo de las presentaciones. El planteo que recibieron no se habría limitado al tiempo efectivo de la coreografía, sino que habría incluido los segundos que el representante tardó en retirarse del escenario y bajar las escaleras. “Pregunté: ‘¿Quién lo fiscalizó? ¿Cómo fue? ¿Qué minutos se contaron?’, pidan las pistas de audio, los minutos son dos minutos treinta, el máximo, y tienen tres segundos para retirarse”, relató.
El exjurado sostuvo que ese criterio le resultó extraño por su experiencia en competencias artísticas. “Es algo que no podía creer. Me parecía terrible la rigurosidad. Nunca lo vi en mi vida, en la vida que tengo de competencias y de jurado”, afirmó.
Sobre la presentación de Alemania, manifestó: “Los chicos terminaron, saludaron al público como corresponde, hicieron la reverencia, saludaron al jurado y se retiraron. Este chico se acomodó un zapato, se levantó y tardó tres segundos en bajar las escaleras”, dijo.
Además, insistió en que su cuestionamiento no pasa por defender a una colectividad en particular, sino por la necesidad de que las reglas sean claras y se apliquen de la misma manera para todos. “Pregunté si todas las colectividades debían ser descalificadas. Porque si vamos a contar hasta los pasos que bajas de la escalera, estarían todos descalificados. Si estuviese escrito en algún lado que vamos a descontar hasta los pasos que bajas o hasta que tocas con el pie el piso después de bajar las escaleras, yo te lo acepto y te lo firmo, pero no estaba reglamentado”, subrayó.
Uno de los cuestionamientos más fuertes de Rodríguez estuvo dirigido a la falta de una normativa escrita que respaldara el procedimiento aplicado después de la votación. “No estaba reglamentado, ni en el reglamento del jurado, ni en el reglamento de las fiscales”, aseguró.
Según su relato, la discusión se extendió durante más de una hora, mientras los integrantes del jurado permanecían en el espacio reservado y la organización intentaba resolver qué hacer con el resultado. “Pasó más de una hora y pico y nosotros estábamos ahí adentro. Teníamos compromisos y todo esto se tendría que haber resuelto con reglas claras”, observó.
“Nos querían hacer firmar que el embajador iba a ser Polonia y que se pasaba Albania, que era el tercer puesto. Nosotros dijimos: ‘No, esto no lo vamos a firmar porque no está reglamentado en ningún lado. Nosotros no tenemos nada que ver con esto. Nos fuimos sin firmar un acta”, remarcó.
También expuso que los jurados habían cumplido con su tarea conforme a las pautas que les habían entregado y que no podían avalar una resolución basada en un criterio que, según sostuvo, no había sido establecido previamente. “Si realmente se hubiese fiscalizado el tiempo y se hubiese pasado, perfecto. El jurado dice: ‘Listo, están las reglas claras, firmamos lo que se decidió y nos vamos’. El tema es que estaba todo muy en el aire”, aseveró.
Al mismo tiempo cuestionó la información que circuló públicamente después del conflicto. Según relató, algunos medios y publicaciones señalaron que el jurado había descalificado a Alemania, algo que negó de manera categórica. “Nosotros no fuimos directamente, nos enteramos por la televisión. En algunos portales se decía que el jurado había descalificado a Alemania. El jurado no descalificó a Alemania”, advirtió.
El exintegrante del cuerpo evaluador explicó que los jurados habían realizado la votación y que luego se produjo una intervención que modificó el escenario de la definición. “Nosotros votamos y después pasó todo esto. La decisión de nosotros quedó invalidada. No sé qué legalidad tiene, ni quién decidió tampoco”, manifestó.
Rodríguez sostuvo que la falta de información oficial contribuyó a que circularan versiones contradictorias y a que se instalara la idea de que el jurado había sido responsable de la descalificación. “Me quedé diciendo: ‘Bueno, dirán algo al otro día’. Pero no se comunicó nadie conmigo. De hecho, la información siguió siendo imprecisa en los medios”, criticó.
A su entender, la organización debería haber explicado públicamente qué sucedió, quién tomó la decisión y en qué norma se apoyó. “Hay gente de prensa de Entidades y no informaron, ni comentaron toda esta situación como corresponde. Por eso decidí hablar, porque es una pena que se siga empañando una fiesta tan linda”, sostuvo.
Otro de los puntos que generaron malestar en Rodríguez fue la falta de comunicación posterior por parte de la organización de la Fiesta y de la Asociación de Entidades Extranjeras. “No me presenté el sábado porque no estaba convocado, porque tenía otro compromiso con otra competencia. No es que no volvía el otro día porque renuncié al jurado”, aclaró.
“Esperaba que ante toda la situación que se generó y que se armó mediáticamente, tuviesen algún gesto, alguna comunicación. No sólo no dieron información precisa, sino que yo llego a mi casa en La Plata, pongo la programación y el locutor sale a decir que después de esta noche tan extensa se tomó una decisión del jurado. Eso a mí me hizo mucho ruido”, relató.
“No recibí nada, ni siquiera un llamado telefónico o una explicación. No te digo que me pidan disculpas, pero por lo menos una explicación de la situación. Este problema se tendría que haber resuelto en dos segundos si las reglas estaban claras y realmente se tenía que calificar porque en algún lado estaba escrito”, expresó.
Finalmente, Emanuel Rodríguez insistió en que el principal problema fue la falta de explicaciones y de transparencia en el procedimiento posterior a la votación. “Sigo sin saber cómo se decidió lo que se decidió, quién lo decidió, quién lo votó. Lo sigo pensando, porque fui el jurado de esa noche, Nosotros no recibimos plata de nadie. Vamos por amor a la cultura, a esto, para difundir lo que es la Fiesta del Inmigrante”, sentenció.