Tras el vibrante 3 a 3 ante San Martín de Burzaco, el entrenador de Villa San Carlos, Pablo Miranda, analizó lo ocurrido en los minutos finales, mientras que Rodrigo Salinas celebró su vuelta al gol con una profunda carga emotiva.
El Celeste dejó escapar una victoria que parecía asegurada. Luego de estar 3 a 1 arriba en una cancha difícil, el equipo berissense terminó igualando 3 a 3 en un partido cambiante y de alto voltaje.
En diálogo con este medio, Miranda fue claro y autocrítico: “No sé si se nos escapó, veníamos de una cancha difícil a buscar el triunfo. Creo que el primer tiempo fue muy parejo y el segundo tiempo lo jugamos muy bien. Hasta los 44 minutos íbamos 2 a 0 y después no supimos manejar la ansiedad”.
El entrenador destacó el rendimiento colectivo y remarcó que estos encuentros sirven para crecer:“Si querés ser protagonista de campeonato, estos partidos hay que cerrarlos. Sirven para madurar y ajustar detalles”.
Además, valoró el nivel de Franco Mussis y el aporte de los jugadores que y desde el banco: “Los jugadores buenos se adaptan rápido. Franco hizo un gran partido y los chicos que entraron lo hicieron muy bien”.
Consultado sobre los siete minutos adicionados por el árbitro, el DT evitó polémicas :“No buscamos culpables. Somos los únicos responsables de las cosas buenas y de las malas. Si queremos ser protagonistas durante el año, estas cosas hay que ajustarlas”.
Por su parte, la otra cara de la jornada fue la emoción de Salinas, que volvió a convertir con la camiseta celeste tras un largo tiempo.“Sin duda es mucha emoción. Es difícil disfrutarlo cuando el partido termina con un sabor tan amargo, pero en el momento me acordé de muchas personas, sobre todo de las que no están, mis viejos, mi familia, mis amigos. Soy criado en este club y estoy muy feliz”.