Norberto Orillo y Juan Ignacio Inchausti, integrantes del equipo de básquet masculino de Estrella de Berisso que consiguió el ascenso a la Zona B de la Asociación Platense de Básquetbol (APB), visitaron los estudios de FM Berisso Ciudad para repasar el camino que los llevó a concretar uno de los grandes objetivos de la temporada. Con un grupo consolidado, el compromiso de los jugadores, el trabajo del cuerpo técnico y el acompañamiento de toda la familia del club, el equipo logró el ascenso tras una temporada de crecimiento deportivo e institucional.
Uno de los factores que los jugadores identificaron como determinante para alcanzar el objetivo fue la continuidad del cuerpo técnico. “El primer año fue complicado, porque estábamos jugando el promo, que tiene equipos de mucha experiencia. Por ahí no son tan jóvenes, pero son equipos que tienen más de diez años jugando juntos”, explicaron.
En ese contexto, la llegada de Walter Cordero significó un cambio importante para el plantel. Los jugadores destacaron sus conocimientos, su experiencia y la capacidad para transmitir conceptos que ayudaron a mejorar el funcionamiento colectivo. “Cuando vino nos cambió todo, nos enseñó un montón. En lo personal, a mí me enseña todo el tiempo”, contó.
La dificultad inicial estuvo relacionada con el tiempo necesario para asimilar una nueva forma de jugar y construir una identidad compartida. El equipo debía adaptarse a las ideas del entrenador y, al mismo tiempo, encontrar la regularidad necesaria para competir contra rivales que contaban con años de experiencia. “Al segundo año, al mantener al técnico, ya es todo más sólido. Ya sabíamos qué jugar, ya sabíamos cómo pararnos”, explicaron.
La combinación entre experiencia, juventud, aprendizaje y compromiso terminó convirtiéndose en una de las principales fortalezas de Estrella. Más allá de las individualidades, los jugadores remarcaron que el grupo logró construir una relación que excede lo estrictamente deportivo.
Los protagonistas coincidieron en que el ascenso no fue producto de una racha aislada, sino de una temporada en la que el equipo mantuvo una idea clara y una conducta de trabajo sostenida. “Había que ir a entrenar, cumplir, pero en cuanto a eso nos veo que estuvimos bastante comprometidos. Siempre yendo a entrenar, no es que faltábamos por boludear. Siempre la mayoría estábamos ahí, cumplíamos, no importaba si el día estaba feo, si había dolores, lo que sea”, relataron.
Esa regularidad fue fundamental para construir una base que permitiera afrontar los partidos decisivos con mayor confianza. “Creo que el principio fue duro, los resultados no acompañaban, pero el objetivo estaba clarísimo y era cuestión de tiempo”, explicaron.
La confianza también se apoyaba en la experiencia acumulada durante las temporadas anteriores, cuando Estrella había llegado a disputar finales en el promocional y había demostrado que podía competir frente a equipos de mayor trayectoria. ”Las expectativas de ascenso estuvieron presentes desde el comienzo del torneo. El objetivo era quedar entre los cuatro, tampoco era poca cosa, era nuestro primer año en la categoría”, señalaron.
La definición frente a Reconquista quedó grabada en la memoria de los jugadores como uno de esos partidos que explican el valor de un equipo. El marcador final, 52 a 50, reflejó un encuentro cerrado, con defensas intensas, poco goleo y una tensión que se mantuvo hasta los últimos minutos. Cada posesión podía cambiar el desenlace y los dos equipos disputaron el partido con una intensidad física muy elevada. “Fue la cereza del postre”, describieron al recordar el encuentro.
Reconquista presentó un equipo fuerte, joven y con una defensa que complicó las posibilidades ofensivas de Estrella. La circulación del balón, los espacios para llegar al aro y la necesidad de encontrar lanzamientos exteriores se convirtieron en dificultades durante distintos pasajes del partido. “Estaba súper cerrado, cada gol valía oro. Ellos defienden súper bien, tienen un equipo súper físico y son más jóvenes que nosotros también”, explicaron entre risas.
La diferencia física obligó a Estrella a redoblar esfuerzos y a encontrar respuestas desde la concentración, la experiencia y la paciencia. “Lo que nos vino muy bien fue no caer, no pecar de ansiosos. En esos partidos se desarman todos los papeles o lo que uno va pensando, diagramando”, reflexionaron.
El plantel sabía que el resultado podía definirse en las últimas posesiones y que no debía dejarse llevar por la desesperación. Esa madurez, construida durante las temporadas anteriores, fue una de las claves para sostener la posibilidad de ganar. “Durante el partido nunca nos venimos abajo. Lo seguimos jugando. Si bien por ahí había momentos que no teníamos lucidez, la gente, el corazón, los huevos, todo apareció ese día, cuando tenía que aparecer”, expresaron.
El ascenso también tuvo un significado especial porque llegó después de momentos difíciles. Los jugadores recordaron particularmente un encuentro frente a Chascomús, cuando Estrella había tenido la posibilidad de pelear por el campeonato y el resultado terminó golpeando anímicamente al grupo. “Después de ese partido, el grupo quedó golpeadísimo, porque el objetivo ya no era salir campeón. Era otro año sin salir campeón”, recordaron.
El desafío consistía en recuperar la confianza, volver a llenar la cancha y demostrar que el equipo podía aprender de los errores anteriores. “La gente se merecía una victoria. Nos venían a alentar, la cancha llena hace varios partidos, desde que jugamos las finales del promo”, señalaron.
“Después que se dio la victoria y ver a toda la familia de Estrella adentro de la cancha, festejando, eso fue como un milagro. Fue para todos. Todos nos fuimos felices, hasta el plantel, todo el que entró aportó. Fue como imposible, fue mágico”, describieron.
Uno de los aspectos que los jugadores más valoraron fue la capacidad del equipo para mantener la calma en los momentos complicados. “Capaz que antes nos pasaba de llegar al final palo a palo y empezar a mandarnos cagadas. Veíamos que íbamos perdiendo por cinco y en la cabeza parecía que íbamos perdiendo por veinte”, recordaron.
La evolución de Estrella estuvo relacionada con la posibilidad de modificar esa conducta. El plantel aprendió a convivir con los finales ajustados, a administrar las posesiones y a confiar en que las oportunidades podían aparecer si mantenían la concentración. “Este año, por tener más madurez, más rodaje, estamos llegando a muchos partidos al final parejo, que era para cualquiera y nos terminamos llevando la gran mayoría, o casi todos”, destacaron.
Para los protagonistas, esa capacidad de sostener la calma fue tan importante como los aspectos técnicos y físicos del juego. La victoria ante Reconquista fue la expresión más clara de ese aprendizaje.
Con el ascenso confirmado, Estrella deberá prepararse para una competencia mucho más exigente. Los jugadores explicaron que la reorganización de las categorías de la Asociación Platense modificó el escenario y que el paso a la Zona B implicará enfrentar rivales con mayor experiencia, estructuras consolidadas y planteles preparados para sostener un nivel competitivo elevado. “Hay que adaptarse de vuelta”, señalaron al ser consultados sobre el salto de categoría.
Los jugadores mencionaron que la categoría les permitirá disputar encuentros contra equipos de Berisso y Ensenada, además de otros rivales de la región. “Es lindo poder competir, vamos a tener que laburar. Tenemos un plantel con jugadores que se merecen jugar en la B. Hay mucha gente que se merece jugar en esa categoría y que, poniéndose a punto físicamente, puede hacerlo, lo demás es tiempo”, expresaron.
Los jugadores reconocieron que el desarrollo fue tan rápido que ahora será necesario revisar y mejorar aspectos de la organización para acompañar las exigencias de la Zona B. “Va a haber que corregir los errores del año pasado, a nivel más institucional, pero tampoco se puede exigir mucho, porque todo creció de golpe. Toda la tira, todas las categorías”, explicaron.
El desafío consiste en consolidar una estructura que permita sostener el crecimiento sin perder la identidad que caracterizó al proceso. “La vara en la B está altísima. Jugás y competís con instituciones de muchos años dentro de esa categoría y hay que estar a la altura”, señalaron.
Al analizar el significado del ascenso para la historia reciente de Estrella, los entrevistados coincidieron en que el logro refleja el resultado de una serie de decisiones y cambios que permitieron recuperar el básquet masculino. “Quizás no queremos menospreciar a la gente que estuvo en el club siempre y que vistió los colores, pero había que hacer cambios rotundos. Se hicieron, había que ponerse estrictos en algunas cosas y había que pensar por y para el club y eso hoy dio sus frutos, la Cebra está donde tiene que estar”, afirmaron.
Los protagonistas destacaron que actualmente la institución tiene una presencia importante de jóvenes y familias, algo que contrasta con los primeros momentos de este proceso de recuperación. “Cuando empezamos en el club, en los minutos no iba nadie a tirar al aro. Ahora los tenés que retar a los pibes”, comentaron.
El ascenso también abre la posibilidad de disputar partidos frente a equipos de la ciudad y de la región que representan una motivación especial para los jugadores. “Teníamos ganas de ir a jugar a Villa San Carlos o ir a la Bajadita al Ceye”, comentaron.
El nuevo escenario también permitirá que Estrella mida su evolución ante equipos que cuentan con experiencia en la categoría. “Vamos a tener que ponernos en serio en cuanto a lo físico, seguir yendo a entrenar. El ascenso es un logro para celebrar, pero también el comienzo de una etapa que requerirá trabajo, planificación y compromiso”, expresaron.
Finalmente, Orillo e Inchausti dejaron un mensaje para las familias, los chicos que recién comienzan a jugar y aquellas personas que tienen ganas de acercarse al básquet, aunque nunca hayan practicado la disciplina. “El club está abierto para todos. No necesariamente para gente que haya jugado o gente del palo. La idea del club es sumar a todos, que sean amigos, formar una familia que genere sentido de pertenencia en los chicos”, sostuvieron.