En las calles, BerissoCiudad dialogamos con distintas librerías y fotocopiadoras.
Donde el lápiz y la hoja marcan el pulso de los pibes que sueñan con el futuro, cuatro librerías chicas resisten el vendaval de los precios.
De Montevideo y 31 hasta la zona de 4 y 5, los vendedores cuentan cómo el consumo se mantiene vivo gracias a la cercanía de las escuelas y a estrategias que priorizan al vecino.
En Montevideo y 31, el diagnóstico es claro: "de 100 copias ahora se venden 10". Aun así, aunque el consumo bajó bastante y los precios suben cada tres meses por tratarse de productos importados, aseguran que las ventas crecieron un 20 por ciento y se sostienen. "Se mantiene", repiten.
Por otra parte, en 26 y Avenida Montevideo suman su voz: "Sí, aumentaron, de a 100, 200 pesos en cada artículo". En ese local, lo esencial se sostiene y el grueso de las ventas son fotocopias, también impulsadas por la escuela cercana. De diciembre pasado a hoy, aseguran que "la gente sigue viniendo igual" y que los precios se ajustan solo "a medida que nos suben a nosotros".
Sin embargo, en Tafasil 166 entre 11 y 12 la historia cambia: no hubo aumentos de diciembre a la actualidad. "En marzo se vende mucho y después de vacaciones empieza a bajar, pero las ventas en general están estables", explican, y remarcan que los precios solo se modifican cuando impacta el proveedor.
Además, en Avenida Montevideo entre 4 y 5 señalan que hace "2 años que no aumentan". "El consumo se mantiene igual, normal", sostuvo el comerciante, quien agregó que las ventas también se sostienen. Allí destacan que las hojas de marcas como Éxito y Rivadavia siguen firmes, pero crecieron las segundas marcas, "que son un 40 por ciento más baratas" y hoy lideran las ventas.
Así, en estas cuatro librerías berissenses los precios se mantienen, en general, estables, con retoques puntuales por productos importados. Las ventas no flaquean y el consumo resiste gracias a la cercanía de las escuelas y a la decisión de no trasladar todo el costo al bolsillo del vecino.
En los barrios emerge una advertencia: si no hay respuestas, estas librerías del saber popular pueden quedar absorbidas por el ajuste y dejar a los pibes sin herramientas para pelear su futuro.