En Berisso, la recuperación de los consumos problemáticos encuentra un espacio de acompañamiento, escucha y contención.
La asociación Tomar Conciencia, ubicada en 172 entre calle 19 y 20, celebra este martes el 17° aniversario de la “Casita”, una institución que sostiene diariamente el tratamiento de personas que buscan transformar sus vidas y reconstruir sus vínculos.
BerissoCiudad dialogó con Pablo Solís, uno de los referentes de la organización, quien explicó que el espacio fue impulsado por Marcelo Chediak y Néstor Antonelli.
En ese sentido, destacó las funciones que ambos desempeñan dentro de la institución y señaló que “es el cumpleaños número diecisiete de la Casita, los que impulsaron este lugar son Marcelo Chediak y Néstor Antonelli ellos son dos de los que siempre llevan adelante la Casita. Néstor se ocupa de todo lo que es la parte humana, los ingresos y las entrevistas, y Marcelo es el director, quien lleva adelante el tratamiento, tanto las fases como los momentos ambulatorios”.
El funcionamiento de la institución se sostiene a partir de un equipo interdisciplinario que interviene en las distintas etapas del tratamiento. Solís detalló la tarea de los profesionales y operadores que forman parte de la organización: “Somos un gran equipo, acá trabajan dos psicólogos Alejandro y también está la psicóloga Marisel, tambien tenemos un psiquiatra Miguel, que es quien determina si hay que medicar o no; también receta y hace el seguimiento. Además, está Bahiana, que es psicóloga social y forma los grupos de los martes y los jueves. Yo también estoy haciendo grupos junto con Eva y Lucía. Después está Alberto, que es el operador”.
La diversidad de roles permite abordar cada proceso de manera integral, teniendo en cuenta las necesidades particulares de quienes concurren a la Casita. La propuesta no se limita a la atención profesional, sino que también incluye espacios grupales y una convivencia basada en el acompañamiento cotidiano.
En ese marco, BerissoCiudad también dialogó con Nicolás, quien actualmente realiza su tratamiento en la institución. Al recordar su llegada, explicó que inicialmente pensaba permanecer solamente un mes, pero que con el paso del tiempo comprendió que necesitaba continuar con el proceso: “Vine acá con la intención de internarme por un mes porque pensaba más en mi trabajo que en mí, después del mes de desintoxicación, descubrí que quería quedarme en tratamiento y ya voy unos seis meses y estoy trabajando muchas actitudes que me llevaron al consumo y que nunca pensé que tenía que trabaja". Además, agregó con valentia que "acá me di cuenta de que podía hacerlo”.
El tratamiento, según su experiencia, le permitió reconocer aspectos personales que antes no identificaba y comenzar a trabajar sobre las situaciones que habían influido en su consumo. La posibilidad de contar con una rutina estable también formó parte de ese recorrido: “Tenemos las cuatro comidas diarias y dormimos bien y luego permaneci durante un mes y, pasado ese tiempo, me di cuenta de que quería continuar”.
Además del abordaje profesional, Nicolás valoró especialmente la convivencia con otros jóvenes que atraviesan experiencias similares. Al respecto, expresó: “Vine con prejuicios, pensando con quién iba a convivir y cómo iba a ser el tratamiento acá y la verdad que me encontré con un grupo humano y un grupo de chicos excelentes. Todos vamos por la misma causa y entre nosotros nos apoyamos. La verdad es que hay mucha contención que afuera no teníamos”.
A 17 años de su creación, la “Casita” de Tomar Conciencia continúa desarrollando una tarea fundamental para la comunidad de Berisso.
Con un equipo interdisciplinario, espacios de convivencia y una red de acompañamiento, la institución ofrece herramientas para que cada persona pueda transitar su recuperación y proyectar una nueva etapa de su vida.