BerissoCiudad visitó dos fábricas de pastas frescas en nuestro distrito y habló con los trabajadores de ambos negocios para conocer cómo vienen funcionando los precios, las ventas y el consumo en este último año.
Lo que se contó no sorprende: ya es sabido que en distintos rubros los precios siguen subiendo, pero aquí se pudo ver de primera mano cuánto y cómo afecta esto a la producción y a la mesa de los vecinos.
San Marino, ubicado en 21 Este y calle 171, indicó que, desde diciembre del año pasado hasta este diciembre, la suba de precios en la producción fue de aproximadamente un 15 % anual, “más o menos, para decirte así”.
Los trabajadores aclararon que la venta interanual viene subiendo, de a poquito, pero subiendo, aunque los productos siguen aumentando “un poquito”, sin poder precisar exactamente cuánto en cada caso.
El producto más vendido en este establecimiento son los sorrentinos de jamón y queso, de roquefort y queso, y de nuez. Allí se comercializan por caja: una caja de 15.000 pesos contiene la cantidad que, al comprar dos cajas, equivale a 18.000 pesos el kilo.
Mangiare, situado en Avenida 29 y Montevideo, confirmó que los precios en la producción de pastas aumentaron bastante, estimando una suba de alrededor del 30 % desde diciembre del año pasado hasta la fecha. Sobre las ventas, los trabajadores fueron claros: “hay días que se vende, hay otros días que no”.
Al igual que en San Marino, el producto que más se pide en Mangiare son los sorrentinos. Allí el kilo se vende a 20.000 pesos.
Estuvimos hablando con los trabajadores de San Marino y de Mangiare, y en ambos casos coinciden que los precios de la producción subieron de manera significativa, aunque con diferentes magnitudes: 15 % en San Marino y 30 % en Mangiare. También coincidieron en que los sorrentinos son el producto más vendido en ambos establecimientos.
En cuanto al consumo y las ventas, ambos equipos reflejan una situación irregular y contenida en San Marino dijeron que las ventas “vienen subiendo de a poquito”, mientras que en Mangiare marcaron que hay días buenos y días muy pocos, con jornadas donde casi no se vende.