Este domingo Sebastián Karpencopf participó este domingo de la tradicional Posta del Inmigrante y acompañó el recorrido de quienes trasladaron la llama por las diferentes colectividades de Berisso. Lo hizo vestido con su uniforme de bombero, que pesa alrededor de cinco kilos, y con un propósito que fue más allá del desafío físico: visibilizar la tarea que realizan diariamente los bomberos voluntarios.
En el marco de la 49ª Fiesta Provincial del Inmigrante, Karpencopf acompañó a los integrantes de las colectividades durante el recorrido de la tradicional antorcha, resguardando a quienes fueron llevando la llama por las calles de la ciudad.
Durante la jornada recibió además un reconocimiento por su participación. Sin embargo, el propio bombero buscó correr el eje de su figura personal para poner en primer plano lo que representa el uniforme y la actividad que desarrollan miles de voluntarios.
“Una cosa es mi persona y otra es lo que hago como persona. Un uniforme es un poquito más”, expresó Karpencopf, quien explicó que decidió participar de la actividad con la intención de transmitir un mensaje sobre la realidad que atraviesan quienes prestan este servicio.
En ese sentido, remarcó las necesidades cotidianas que enfrentan los cuerpos de bomberos voluntarios para poder desarrollar su tarea. “Necesitamos elementos, necesitamos capacitación, uniformes, necesitamos herramientas para que esto funcione”, señaló.
Karpencopf también hizo hincapié en la importancia del acompañamiento social para sostener una actividad que requiere disponibilidad permanente. “Necesitamos el apoyo de la comunidad, más gente que pueda colaborar con su bombero voluntario”, sostuvo, al recordar que detrás de cada emergencia existen hombres y mujeres dispuestos a responder “los siete días de la semana, las 24 horas del día, los 365 días del año”.
Con su uniforme y soportando durante el recorrido el peso adicional de alrededor de cinco kilos, el bombero acompañó así uno de los momentos más simbólicos de la Fiesta Provincial del Inmigrante.
De esta manera, mientras la llama fue pasando de mano en mano entre representantes de las distintas colectividades, Karpencopf sumó otro mensaje a la tradicional ceremonia: poner en valor a quienes, desde los cuarteles de bomberos voluntarios, dedican parte de sus vidas al servicio de sus comunidades.