Un vecino de Berisso, Wilnik Frazi, visitó los estudios de FM Berisso Ciudad para relatar el violento robo que sufrió en su vivienda ubicada en 14 y 146, donde fue sorprendido por un grupo de delincuentes que ingresaron por la fuerza mientras descansaba junto a su familia.
El hecho ocurrió el domingo por la noche, cuando la familia ya se disponía a dormir. “Escuchamos ruidos en la puerta y de repente la rompieron. Entraron varios chicos, empezamos a gritar pidiendo ayuda, pero nadie intervino”, contó.
Según relató, los asaltantes eran al menos siete personas. “Una vecina me dijo que eran siete, pero por miedo no quiso mirarles la cara”, explicó. Durante el robo, los delincuentes sustrajeron numerosos elementos de valor: “Se llevaron la televisión, la moto, tres celulares, ropa, perfumes, dinero en efectivo y hasta me hicieron hacer transferencias desde la cuenta”, detalló.
La situación fue aún más grave por la violencia ejercida durante el asalto. “Me golpearon, me pusieron el pie en la cabeza y me obligaron a transferir plata. Fue muy duro”, expresó. Además, su pareja y su hijo de seis años también estuvieron presentes. “A mi hijo le apuntaron con un arma. Eso es lo que más me preocupa, lo que le puede quedar psicológicamente”, lamentó.
Wilnik, de origen haitiano, vive en la ciudad desde hace siete años, donde se instaló para estudiar. Actualmente trabaja desde su casa con la venta y reparación de repuestos de motos, actividad que también se vio afectada por el robo. “Se llevaron herramientas y cosas que uso para trabajar. También una computadora que habíamos comprado hace poco para que mi compañera estudie”, agregó.
Tras el hecho, realizó la denuncia correspondiente, aunque manifestó su descontento con la respuesta. “Hice la denuncia, pero no pasó nada”, indicó. Asimismo, señaló la falta de presencia policial en la zona: “No se ven patrulleros, el barrio está muy abandonado”.
El vecino también describió las condiciones del lugar donde vive, marcadas por la falta de iluminación y el deterioro de las calles. “Está todo oscuro, hay muchos pozos, cuando llueve no se puede salir. Es un barrio abandonado”, afirmó.
Finalmente, expresó el temor que persiste tras el episodio. “No pudimos dormir, estamos atentos todo el tiempo. Nos rompieron las puertas y todavía no pudimos arreglarlas, la casa quedó abierta”, concluyó.