En el barrio Villa Progreso, un proceso sostenido de trabajo técnico y territorial comenzó a saldar una deuda histórica con los vecinos: el acceso a la escritura de sus viviendas. A través de un censo ocupacional y la regularización del plano, el Municipio avanza en la consolidación de derechos fundamentales vinculados al hábitat.
“Este es un censo ocupacional que se realiza una vez aprobado el plano, que es el paso previo indispensable para poder avanzar en la escritura”, explicó Adrian Risculese, secretario de Tierra, Vivienda y Hábitat de la Municipalidad de Berisso.
El sector, ubicado sobre calle 122 bis entre 121 y 21, tiene su origen en tierras que fueron transferidas al dominio municipal mediante un decreto ley en la década del 80, lo que permitió iniciar años después el proceso de ordenamiento territorial.
En este marco, el equipo técnico llevó adelante un relevamiento “vivienda por vivienda, respetando tanto el plano como las unidades sociales existentes”, con el objetivo de determinar quiénes son los actuales ocupantes y futuros titulares. “Muchos de los adjudicatarios originales ya no estaban, por eso fue necesario actualizar la información y reconocer las realidades actuales del barrio”, señaló.
El trabajo alcanza a un total de 41 familias, que luego de más de dos décadas podrán acceder a la titularidad de sus hogares. “Estamos hablando de viviendas construidas en 1994. Durante años no se pudo avanzar por la falta del plano. Hoy poder concretarlo es una gran satisfacción”, destacaron.
En esa línea, subraya que este proceso no solo implica una formalidad administrativa: “La escritura es seguridad jurídica, es previsibilidad y es tranquilidad para cada familia”.
La política de regularización también se extiende a instituciones de la comunidad, a través de herramientas como la Ley 24.320 de prescripción administrativa. “La fuimos aplicando en distintas situaciones, lo que permitió regularizar espacios como el Club Árabe o el Centro de Nueva Vida de Jubilados , CEVECIM”, explicó.
Uno de los casos más significativos fue el de los excombatientes, donde el proceso adquirió un fuerte valor simbólico. “Es un orgullo, pero más que eso, es un homenaje. Por eso la firma se realizó el 2 de abril”, expresaron. Y agregaron: “Después de todo lo que han construido, poder garantizarles seguridad jurídica en su espacio es también una forma de reconocimiento colectivo”.
Finalmente, desde la Secretaría de Tierra, Hábitat y Vivienda remarcaron la importancia de acercar el Estado a la comunidad: “Estamos abiertos a acompañar cada consulta vinculada a la regularización, la vivienda o el acceso a la tierra”.
Con una mirada integral, el objetivo es claro: avanzar hacia una ciudad más ordenada e inclusiva. “Que cada vecino pueda acceder a la escritura de su casa no es solo una meta administrativa, es una política pública que fortalece derechos y consolida comunidad”.