Bajeza de la política

Denuncian a Moly Mareco por tratar a una mujer como "puta muerta de hambre"

Grave imputación.
Grave imputación.
Abuso de poder.
Abuso de poder.

La situación económica que atraviesa nuestro país en los últimos años ha dañado principalmente a los más pobres, quedando estos sometidos a los subsidios por parte del Estado para poder tener un plato de comida en su mesa. A pesar de los esfuerzos del Gobierno, la inflación gana la carrera y la situación es cada día más compleja.

Los movimientos sociales son los que en mayor medida agrupan a las familias de menores recursos en distintos barrios y, a partir de los referentes, se canaliza la asistencia. Pero como todo, el manejo está a cargo de personas y algunos merecen ser llamados como mínimo “canallas”.

Dentro de la decena de versiones que llegan a nuestra redacción a diario sobre oscuros manejos, condicionamientos económicos por parte de algunos referentes, el ultimo merece una denuncia en principio mediática, ya que una joven decidió mostrar el supuesto sometimiento, en este caso del reconocido dirigente del Movimiento Evita de La Franja, Moly Mareco.

Miserable, canalla y detestable no alcanza como calificativo. Esto al leer el trato de Moly a una joven. Es que se valió de promesas a cambio de que entregue su cuerpo, y como si fuera poco, el nivel de impunidad llegó a tal medida que se animó a sacarse una selfie en el baño -con la lengua afuera- mientras esperaba el encuentro. Una postal por demás desagradable.

Frente a un discurso repleto de palabras como “compañeros”, “hermanos”, “campo popular” y demás caracterizaciones, Mareco demuestra estar en las antípodas del momento que se vive. Máxime que al no lograr su cometido, no dudó en tratar a la mujer como “una puta, muerta de hambre que le maté el hambre…”.

En distintos barrios de Berisso las denuncias también refieren a “aprietes” ya que “si no sos leal a las órdenes de Moly te dan la baja; si no marchás te sacan primero la bolsa de mercadería como un preaviso y luego quedás afuera”, revelaron vecinos que prefieren sostener sus nombres en reserva por temor a represalias.

Otra cooperativista manifestó: “A mi hija la amenazó con darle la baja la maltrató y cuando ella le dijo que lo iba a denunciar públicamente, se comunicó la hija de este señor y le dijo que se quede tranquila que le mantendría la cooperativa”. En concreto, la necesidad de obtener estos planes genera que pocos se animen a hablar.

Ahora bien, Moly Mareco hace años que maneja las cooperativas del Movimiento Evita en la zona de La Franja y algunos barrios del casco de Berisso. Actualmente es uno de los famosos coordinadores que tiene Fabián Cagliardi a su cargo y se maneja a diario con su socio político Rubén Vicente (ex director de Obras Públicas en la gestión de Enrique Slezack).

Otro movimiento social que se comporta con un esquema parecido en nuestra ciudad es “Octubres”, cuyo referente es Julio Córdoba también coordinador municipal, con un estilo parecido de apriete y movilización, pero en este caso “importado” de la ciudad de La Plata. Cuando tienen que movilizar y justificar su coordinación, sin ir más lejos, se pudo ver el chat que este referente le hacía llegar a sus adherentes. En diciembre por ejemplo debían ir sí o sí al Parque Cívico, si no se les ponía ausente.

El primer acuerdo de Mareco fue con el ingreso de su propia hija a la comuna, y a partir de ahí tener el control y manejo de nuevas cooperativas que en la actualidad están a su cargo. Lo claro es que no realizan ningún tipo de tarea, sólo deben asistir a las marchas.

Desde lo político este pícaro sinvergüenza, fue proclamado “secretario general del movimiento territorial Arturo Jauretche”, que se encuentra haciendo base en distintos distritos del país y en otras provincias donde los manejos de fondos nacionales, son incalculables, mientras se cansan de hablar de la economía popular.

Por último, desde este medio en principio queremos dejar en claro que nuestra postura no es general frente a todos los movimientos sociales que ostentan poder en nuestra ciudad, pero lamentablemente estas figuras dañan la credibilidad, ya que abusar de los que menos tienen es la actitud más vil y miserable que merece -como mínimo- una condena social.

Las fotos que publicamos son el reflejo de lo que decimos en esta nota.

Huelgan más palabras.
Huelgan más palabras.

Comentarios