Mes del inmigrante

102 años de luz y raíces ucranianas: la Colectividad Prosvita sigue viva en nuestra ciudad

Angie Herrera junto a Tatiana Szewczuk y Ulana Witoszynski, representante cultural y secretaria de la Colectividad Prosvita, respectivamente.
Angie Herrera junto a Tatiana Szewczuk y Ulana Witoszynski, representante cultural y secretaria de la Colectividad Prosvita, respectivamente.
Tatiana Szewczuk, representante cultural de la Colectividad Prosvita.
Tatiana Szewczuk, representante cultural de la Colectividad Prosvita.
La Colectividad Ucraniana llegó al estudio de FM Berisso Ciudad para dar un nuevo comienzo al programa Voces de Colectividades, conducido por Angie Herrera para entablar un diálogo con calidez y cercanía con Ulana Witoszynski, secretaria de la Colectividad Ucraniana y Tatiana Szewczuk representante cultural de la institución: dos mujeres que llevan en el alma la historia de una comunidad que hace más de un siglo eligió nuestra ciudad como su hogar para siempre.
 
Fundada el 31 de agosto de 1924 como la primera filial de Prosvita en Argentina una palabra que significa "ir hacia la luz" esta institución creció de la mano de Berisso, tejiendo vínculos tan profundos que hoy forman parte de lo que somos como ciudad.
 
Sobre ese amor inquebrantable por la tierra que los recibió Ulana expresó con emoción: "Mi abuelo materno cuando lo entrevistaban decía que de Berisso llegó y no se iba a ir nunca y así fue realmente, porque él encontró acá su vida, su familia, formó, crió a sus hijos, trabajó, progresó y dedicó toda su vida acá".
 
Esa huella también quedó grabada para siempre en el espacio público, en la Plaza Almafuerte, donde el monumento a Tarás Shevchenko es un homenaje que une su tierra de origen con la nuestra. 
 
Al hablar de ese lugar que convoca a la comunidad cada año la secretaria  detalló "El monumento fue inaugurado en el año 2011, contó con la participación de mucha gente y quien le puso vida fue Carlos Moreira, el escultor. Cada marzo lo recordamos con sus poemas, manteniendo viva nuestra historia".
 
Pero la cultura no está solo en los origines sino que se mueve, se baila y se transmite en las futuras generaciones y en estos espacios de memoria cultural.
 
La danza es hoy el corazón vivo de la colectividad y Tatiana Szewczuk, que creció sobre los escenarios, afirmó con pasión que "la danza es algo que siempre hice desde muy chiquitita y también es lo que mejor sé hacer en la colectividad, bailar, me apasiona muchísimo y siempre compartiéndolo con amigos y con familia".
 
Por otra parte al recordar cómo antes, sin internet, el saber se pasaba con paciencia de mano en mano, la embajadora cultural explicó: "Antes era el libro, o los abuelos, mis abuelos me invitaban a ver y escuchar lo que recordaban, imágenes que tenían para recrear una copia de los trajes".
 
Por último el espíritu de no rendirse, de volver y de seguir creando, también se siente hoy con el regreso de quienes dejaron el escenario hace tiempo; Ulana Witoszynski retomó la danza después de décadas, compartió con alegría: "Volví a bailar después de 28 años, mi última función fue en el 98. Ahora uno está en otra etapa de la vida y disfruta más de lo que hace, porque lo hace con ganas".

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