El responsable de la tradicional casa de electrodomésticos MG, Alejandro Pérez Orbanich, visitó los estudios de FM Berisso Ciudad para analizar la actualidad del comercio, la caída del consumo, el impacto de las importaciones, la competencia de las grandes plataformas y las dificultades que atraviesan las pequeñas y medianas empresas. Además, habló sobre las estrategias que desarrolla para sostener las ventas y presentó su nuevo emprendimiento gastronómico, La Sodería, que abrirá sus puertas próximamente en Berisso.
Pérez Orbanich comenzó analizando la situación del sector de electrodomésticos y aseguró que atraviesa un escenario complejo, marcado no solamente por la competencia sino también por una reducción general del consumo. “Nuestro rubro está muy golpeado. Hay locales galpones que se llenan de mercadería de dudosa procedencia y venden únicamente en efectivo y no habilitan. Por suerte en Berisso no pasa, pero sí pasa en La Plata”, explicó.
Para el comerciante, esta situación genera una competencia que no se desarrolla bajo las mismas condiciones para todos.“Es una competencia desleal que genera líos, como en todos los rubros, porque casi todos los rubros han sido golpeados por eso”, sostuvo.
Según explicó, el problema también está relacionado con el cambio en los hábitos de compra. “Antes siempre se compraba algo porque, bueno, vamos a mejorar el televisor. Ahora ya es reposición: se rompió algo, vamos a comprarlo. No tenemos chance y pasa eso”, describió.
El comerciante remarcó que el cambio en el comportamiento de los consumidores se convirtió en uno de los principales problemas para el sector. “La gente lo que hace es reposiciones, ya no hay compra. Realmente está complicado y es noticia una vez por semana que una cadena de electrodomésticos cierra o cierran históricos del rubro”, dijo.
Además habló sobre la política de importaciones y sus consecuencias sobre la industria nacional. “Es totalmente desmedido y desigual. Vos podés abrir la importación, sí, sobre productos que hay faltantes. Ahora, lo que no hay faltantes, que hay producción nacional, yo le hubiese dado la chance a la industria argentina. Bueno, mirá, este es el número, igualame el número y no abrimos esto”, sostuvo.
Según su mirada, la apertura indiscriminada puede terminar afectando directamente al entramado productivo. “Se abre indiscriminadamente y se destruye la industria. De hecho, cincuenta mil pymes cerraron, es un escándalo. La destrucción de las pymes no beneficia a nadie”, indicó.
Pérez Orbanich también se refirió a las dificultades que atraviesan otros comerciantes del sector y evitó plantear la crisis como una oportunidad para ganar mercado a costa del cierre de otros negocios. “Está complicado. Hubo un cierre de una cadena que tenía unas cuantas sucursales, que cerraron tres. No quiero dar nombres porque son amigos. Yo hablo por teléfono, somos amigos, hemos viajado juntos con alguna empresa. No me pone contento. Soy de la idea de que el sol sale para todos y, como dice el libro El Secreto, hay para todos. No es que si cierra uno, yo voy a vender más. No, al contrario, porque al no haber opciones, la gente busca por otro lado”, expresó.
El empresario también relativizó la idea de que la crisis del comercio tradicional se explique únicamente por el crecimiento de las ventas online. “Hay un mito que es: ‘No, ahora se fue todo al comercio electrónico’, y no es realmente tan lineal eso. Creo que el comercio electrónico sí tiene una parte, sí se lleva a otra parte, pero no es que se fue el comercio electrónico. Directamente hay una baja generalizada de consumo”, explicó.
Para Pérez Orbanich, el deterioro del poder adquisitivo tiene una explicación central en el crecimiento de los gastos fijos. “Está marcada por un incremento de gastos fijos, que es todos los meses. Se van incrementando los gastos fijos, los sueldos planchados, entonces el poder de consumo se deteriora cada mes. Le van sacando ese poder de consumo que tiene la gente”, puntualizó.
Otro de los puntos que cuestionó fue el comportamiento comercial de algunas grandes empresas fabricantes, que además de abastecer a los comercios comenzaron a vender directamente al consumidor. “Primero competíamos con los cuatro o cinco que éramos de Berisso. Después empezó la competencia por intermedio de las redes. Después empezaron las empresas. Los que me venden a mí salen a vender en forma directa”, declaró.
“Samsung, BGH, salen y venden al público. Y a veces me ha pasado que me pasan un precio a mí y ellos lo venden más barato por la página que lo que me venden a mí”, relató.
También habló de las plataformas digitales y particularmente de Mercado Libre. “Yo tengo muy buena respuesta en el contacto con los clientes y vendemos por WhatsApp, Mercado Libre es un terreno aparte, en el cual es muy difícil entrar y es un mercado que es difícil de llevar”, sostuvo.
A pesar de las dificultades, el comerciante aseguró que MG intenta mantenerse competitivo a partir de distintas estrategias. “Desafío a cualquiera que vaya y mire precio en mercado y que venga a mi negocio. Es lo primero que hago cuando llega un producto. Llega un lavarropas, me fijo cuánto lo están vendiendo para no quedar descolocado”, manifestó.
El comerciante contó además que comenzó a utilizar el humor y diferentes recursos audiovisuales para promocionar los productos de MG. “Hay que pensar en algo que atraiga la atención, un video tradicional, con una persona simplemente ofreciendo un producto, puede no generar el mismo impacto. A partir de ahí la gente lo sigue mirando o, si encuentra una persona parada hablando normalmente, no capta al público”, sostuvo.
Para el comerciante, una de las características particulares de la situación actual es su duración. “Llevamos tres años, es mucho. La pérdida del poder adquisitivo, el puesto de trabajo fue muy importante. Con respecto a la macro, me parece genial lo que se hizo, pero es necesario que Argentina desarrolle sus recursos naturales y aumente su capacidad de generación de divisas. La única forma de que este país salga adelante es que genere más de lo que gasta”, argumentó.
La principal crítica del comerciante apareció al diferenciar la situación macroeconómica de la realidad cotidiana de las familias y los comercios. “En la macro estamos todos bárbaros, ahora en la micro, la destrozaron. La destruyeron y no les importó nada”, advirtió.
Más allá del complejo escenario comercial, Pérez Orbanich anunció un nuevo proyecto que lo vincula con otra actividad, la gastronomía. “Tenía la propiedad, local de Montevideo 25-26. Le digo: ‘Si lo hacemos acá y pongo un bar adelante, que siempre quise poner un bar’. Dice: ‘Sí’”, recordó.
De esa manera comenzaron a desarrollar ambos proyectos en conjunto.“Empezamos con ese proyecto, armamos la panificadora que está funcionando hace seis y comenzamos a armar el bar. Hoy ya casi es una realidad. Estamos inaugurando para fin de mes. Muy contento, estoy muy contento”, dijo, exponiendo que el nuevo emprendimiento se llamará La Sodería, recuperando una denominación asociada al lugar.
La Sodería tendrá además un sector gastronómico con capacidad para aproximadamente 90 personas. El proyecto contempla una propuesta amplia y con horario extendido. “Va a ser bar y restaurante. Vamos a trabajar de siete y media de la mañana a doce de la noche o a demanda”, indicó.
Por último y consultado sobre si la apertura de un nuevo emprendimiento constituye una apuesta arriesgada teniendo en cuenta el contexto económico, Pérez Orbanich respondió con una mirada basada en su propia experiencia. “A mí la experiencia me dice que estos son los momentos para apostar. Siempre aposté por Berisso, hice miles de cosas acá y me siento cómodo”, concluyó.