BerissoCiudad salió a la calle para consultar a vecinos y vecinas sobre el nuevo aumento del boleto de colectivos que comenzará a regir en agosto y sobre cómo impacta en la vida cotidiana de quienes dependen del transporte público todos los días. Entre el desconcierto, la resignación y el enojo, la mayoría coincidió en que cada suba se siente de manera inmediata en la economía familiar.
“Uno ya no sabe qué recortar”, expresó una vecina del centro, que contó que intenta caminar más o combinar viajes para gastar menos. Otro vecino fue todavía más directo: “Está caro para todo, y el colectivo no es la excepción”. En la misma línea, una mujer que espera todos los días la línea 202 señaló que el aumento “lamentablemente lo uso todos los días , si no tenés registrada la sube eh se te va como a 3000 mil pesos ”.
El incremento vuelve a poner en discusión el peso del transporte en una ciudad donde muchas personas viajan a diario por trabajo, estudio o trámites. En ese marco, varios consultados admitieron que no estaban al tanto del nuevo valor y que se enteraron recién al hablar con BerissoCiudad.
“La verdad, no lo sabía. Pero ya no sorprende, porque todo aumenta”, dijo un joven que se trasladaba hacia La Plata.
También hubo quienes remarcaron la diferencia que genera tener la tarjeta SUBE registrada y contar con beneficios activos. “Si no tenés la tarjeta en regla, se hace muchísimo más difícil”, señaló una vecina, mientras otra apuntó que la tarifa social “es un alivio, pero igual sigue siendo caro para moverse todos los días”.
La suba, que vuelve a actualizar el cuadro tarifario en Berisso, Ensenada y La Plata, impacta de lleno en quienes más usan el colectivo como única forma de traslado. Y aunque para algunos pueda parecer un ajuste más, en los barrios se vive como una carga que obliga a reorganizar gastos, horarios y hasta recorridos.
“Ahora pienso dos veces antes de salir”, contó una mujer del centro. Otro vecino resumió el malestar con pocas palabras: “El boleto está carísimo”.
En Berisso, donde muchas familias dependen del colectivo para trabajar, estudiar o hacer trámites, la actualización tarifaria vuelve a encender la preocupación por el gasto diario.