En el marco de una entrevista realizada en la Dirección de Niñez y Adolescencia de Berisso, autoridades y profesionales del área expresaron una posición clara frente al debate nacional sobre la ley de imputabilidad juvenil.
Participaron de esta entrevista, pactada a través de este medio, dias atrás, la directora Griselda Ezeiza, la coordinadora de servicios locales Graciela Palluzzi, la referente del área penal juvenil Yamila Nicodemo, y el equipo del Programa Entramados integrado por Anahí Vaninetti, Martina Prieto y Romina Schohn.
Desde el inicio del diálogo, las profesionales remarcaron que la postura institucional es clara: no acompañar una reducción en la edad de imputabilidad.
“Entendemos que los pibes que llegan a estas situaciones son chicos cuyos derechos fueron vulnerados. En vez de tener un libro, tienen un arma. Nuestra lectura es que siguen siendo víctimas”, expresó la directora Griselda Ezeiza.
Según explicaron, la problemática no puede abordarse únicamente desde lo penal sino desde una perspectiva integral. En ese sentido, advirtieron que actualmente ya existen mecanismos de intervención dentro del sistema judicial juvenil.
“Hoy es una mentira decir que el chico queda libre por la llamada ‘puerta giratoria’. Existen medidas de seguridad y muchos jóvenes quedan dentro del sistema”, señalaron desde el área especializada.
Además, recordaron que la legislación vigente establece requisitos específicos para que un adolescente sea punible: tener 16 años y que el delito supere determinado umbral penal.
El equipo técnico planteó que la reforma podría generar consecuencias negativas en el desarrollo de los jóvenes.
“Un chico de 14 años atravesando una pena privativa de libertad altera completamente su proyecto de vida. Se construye dentro de un contexto de encierro”, indicaron desde Entramados.
La mirada psicológica fue uno de los ejes más fuertes de la entrevista:
“El psiquismo de un joven está en construcción. No tiene la misma capacidad que un adulto para comprender el alcance de sus actos. Aplicar pena adulta a un chico es un error”, explicaron.
También cuestionaron que la discusión se haya dado en sesiones extraordinarias, señalando que se trata de un debate que requiere mayor profundidad y análisis.
“Hay tratados internacionales que alientan a elevar la edad y no a bajarla. Nosotros mismos los ratificamos como sociedad”, remarcaron.
Durante la charla, las profesionales insistieron en que detrás de cada situación delictiva juvenil existe un contexto previo marcado por ausencias y vulneraciones.
“El problema es el mundo adulto. Si no entendemos eso, vamos mal. Encerrar a los pibes es esconder la basura bajo la alfombra”, afirmaron.
Finalmente, destacaron que en Berisso se apuesta a políticas de prevención y justicia restaurativa como alternativa:
“La respuesta no es bajar la imputabilidad sino invertir en educación, en derechos y en oportunidades para los chicos”.