En el marco de la vigilia por el 24 de marzo, la militante Chicku Miranda compartió un testimonio atravesado por la emoción y la memoria, al recordar su experiencia durante la última dictadura.
“Yo tenía 19 años y fui parte de esa historia”, expresó, y agregó: “Perdimos compañeros, por eso es muy emocionante”.
En ese sentido, reivindicó el legado del movimiento de derechos humanos y, en particular, de las Madres de Plaza de Mayo: “Levanto el pañuelo porque es una lucha que llevo en el alma”.
Además, dejó un mensaje dirigido a las nuevas generaciones, subrayando la importancia de la formación y la memoria: “Que los jóvenes se sigan instruyendo y digan nunca más”.
Por último, definió lo ocurrido durante la dictadura como “un genocidio total”, reafirmando la necesidad de sostener viva la memoria colectiva.