BerissoCiudad habló con comerciantes de la zona céntrica —desde Avenida Montevideo y 15 hasta calle 7— tras las quejas que publicó el diario El Día por los disturbios nocturnos y la ausencia de patrullaje.
En primera persona, constatamos que la inquietud recorre locales y veredas: lo que sucede a nivel nacional, con tensiones sobre seguridad y recursos, termina repercutiendo en la vida cotidiana de nuestros barrios.
En el kiosco de Avenida Montevideo y 13, la propietaria Antonella relató que recientemente hubo peleas en la cuadra y que, por seguridad, solicitó a su personal atender por ventanilla luego de cierta hora.
Dijo textualmente: "Hace poquito, dos chicas se agarraron de los pelos, de las piñas... A mis empleados les pido que a cierta hora se cierre la puerta y se atienda solo por ventanilla, como para la seguridad de ellos. Más allá de que contamos con cámaras, yo les recomiendo siempre atender por la ventanilla".
Antonella agregó que durante el día la presencia policial es casi nula y que por la noche —cuando baja el tránsito y el personal queda más expuesto— no ve patrullas. Por eso planea sumar un botón antipánico al local.
En Alfisjeans, en Montevideo y 10, Mariela señaló que no ha visto incidentes graves en la última semana, pero confirmó la misma sensación de abandono: "Hace tiempo que no se ve policía", nos dijo. Recordó épocas en que al cierre de los locales había patrullas y motos recorriendo la zona; hoy eso ya no sucede y los comerciantes lo sienten como una pérdida de seguridad preventiva.
Finalmente, en el kiosco de Montevideo y 8, Verónica vinculó los problemas a los eventos masivos y al consumo de alcohol: "Los días de fiesta ocurre eso, sí, disturbios", afirmó.
Añadió que la combinación de menores sin control y venta de alcohol termina generando desorden, y remarcó que, pese al paso ocasional de jóvenes, la falta de control policial contribuye a que la situación se desmadre.