El nivel secundario del Instituto Justo Santa María de Oro celebra sus primeros 25 años de vida institucional, un aniversario cargado de emociones, recuerdos y proyectos. En diálogo con FM Berisso Ciudad, Karina Salvatore, Susana Cédola y Luciana Morales compartieron sus experiencias dentro de una comunidad educativa que se consolidó como una referencia en la ciudad.
Para quienes forman parte de la institución, el aniversario representa mucho más que una fecha. Es el reflejo de un camino recorrido junto a alumnos, docentes, directivos y familias que fueron construyendo una identidad propia basada en el compromiso, la cercanía y los valores.
Karina Salvatore, actual secretaria del establecimiento, recordó sus inicios en el colegio y destacó el crecimiento que experimentó a lo largo de los años. “Para mí es una emoción muy grande estar representando al colegio. Comencé en el 2002 como profesora y preceptora, y desde el 2012 ocupo el cargo de secretaria. Es un lugar que para mí es un privilegio y un honor”, expresó.
Salvatore recordó especialmente al padre Julio Britos, quien le confió esa responsabilidad cuando apenas tenía experiencia en la tarea administrativa. “Cuando me llamó le dije que no sabía hacer ese trabajo. Y él me respondió: ‘vas a aprender’. Siempre decía que quería gente de buena madera en la escuela. Esa confianza fue fundamental para mí”, rememoró.
Más allá de los contenidos curriculares, las docentes coincidieron en que uno de los principales objetivos de la institución es acompañar a los estudiantes en su crecimiento como personas. “Además de brindar una buena formación académica, buscamos que los chicos egresen preparados para vivir y convivir en sociedad. Trabajamos mucho sobre el respeto, el amor, la empatía y la escucha”, señaló Salvatore.
Ese espíritu, aseguran, es uno de los pilares que permitió construir una comunidad educativa sólida y unida. “Muchos docentes que se jubilan siguen eligiendo la escuela. Tenemos exalumnos que hoy son profesores y vuelven a trabajar con nosotros. También recibimos permanentemente visitas de antiguos estudiantes que pasan a saludar. Eso demuestra el sentido de pertenencia que existe”, agregó.
Susana Cédola es una de las docentes históricas del establecimiento y fue testigo de las transformaciones que atravesó el sistema educativo. “Comencé con estos chicos que hoy cumplen 25 años cuando pertenecíamos a la EGB. Después vinieron muchas reformas y tuvimos que adaptarnos. La escuela siempre supo acompañar esos cambios y abrirse a nuevas propuestas”, explicó.
Durante estos años participaron en ferias de ciencias, actividades culturales, visitas educativas y proyectos que permitieron fortalecer la experiencia de aprendizaje de los alumnos. “Siempre estuvimos atentos a lo que iba evolucionando en la educación. La escuela nos permitió desarrollar muchísimas actividades y crecer junto a nuestros estudiantes”, destacó.
Con más de medio siglo dedicado a la docencia, Cédola aseguró que la enseñanza continúa siendo una verdadera vocación. “Empecé a trabajar a los 17 años y todavía me cuesta pensar en dejar. Siempre tuve vocación docente. Desde chica jugaba a dar clases con mis muñecos. Es algo que me acompañó toda la vida”, contó emocionada.
El crecimiento institucional también se refleja en los números. Actualmente el nivel secundario cuenta con una matrícula de 272 alumnos. “Cuando yo empecé teníamos alrededor de 190 estudiantes. Hoy estamos hablando de 272 chicos. Siempre fueron grupos numerosos y eso habla de la confianza que las familias depositan en nuestra propuesta educativa”, explicó Salvatore.
También destacaron el trabajo que viene realizando Jorge Nedela al frente de la dirección de la institución. “Desde el primer momento pensé que tenía que ser Jorge Nedela. Costó convencerlo porque no quería asumir el cargo, pero finalmente aceptó y estoy muy feliz. Tiene una calidad humana enorme y desde que tomó la dirección crecimos muchísimo”, afirmó Salvatore.
Además, destacó el trabajo conjunto que llevan adelante. “Somos compañeros. Caminamos a la par. Eso es muy importante porque en nuestra escuela siempre buscamos que directivos, docentes, preceptores y auxiliares trabajemos para el mismo lado”, agregó.
Uno de los fenómenos que más orgullo genera en la institución es el regreso de exalumnos convertidos en profesores, Luciana Morales es uno de esos casos. Hace ocho años comenzó a trabajar en el establecimiento donde desarrolló gran parte de su formación. “Hay muchos exalumnos que vuelven. Algunos terminan de estudiar y enseguida regresan como docentes. Eso demuestra el cariño que existe por la escuela”, señaló.
Actualmente se desempeña en materias vinculadas a Economía y Administración y asegura que disfruta profundamente la tarea de enseñar. “Siempre tratamos de que los estudiantes entiendan que lo que aprenden les va a servir para la vida. No es solamente cumplir con un programa, sino brindar herramientas para el futuro”, observó.
Las docentes también reflexionaron sobre las transformaciones que atravesó la educación durante estos 25 años. Susana Cédola señaló que la incorporación de nuevas tecnologías modificó profundamente las dinámicas dentro del aula, aunque remarcó la importancia de mantener el vínculo humano en el proceso de enseñanza. “Hay que adaptarse a los tiempos, pero también hablarles, explicarles y acompañarlos. Los chicos necesitan atención y seguimiento. Muchas veces las familias trabajan todo el día y ellos quedan solos con sus responsabilidades escolares”, dijo.
En esa línea, valoró la reciente regulación del uso de celulares dentro de las aulas. “Las tecnologías son herramientas útiles, pero el alumno también tiene que aprender a pensar, analizar y prestar atención”, indicó.
Para las docentes, uno de los principales desafíos actuales es acompañar emocionalmente a los jóvenes. “Los chicos necesitan ser escuchados. Más allá de las materias y las obligaciones escolares, necesitan saber que hay un adulto dispuesto a prestarles atención”, afirmó Salvatore.
La celebración oficial por los 25 años se realizará el próximo 26 de junio en la Sociedad Italiana y reunirá a distintas generaciones que pasaron por la institución. Participarán ex alumnos, docentes históricos, autoridades y representantes de los distintos niveles educativos. “Va a estar la primera promoción que egresó en el año 2003, además de abanderados del jardín, la primaria y la secundaria. También invitamos a quienes estuvieron desde los inicios de este proyecto”, detalló Salvatore.
Los recuerdos y anécdotas se multiplican al hablar de estos años. Desde actuaciones musicales junto a los alumnos hasta los tradicionales festejos del Día de la Primavera, pasando por viajes educativos, obras de teatro y actividades especiales que dejaron huellas imborrables en docentes y estudiantes. “Hay millones de recuerdos lindos”, resumieron.
A 25 años de su creación, el Instituto Justo Santa María de Oro continúa apostando a una educación integral donde la formación académica convive con los valores humanos. “Lo más importante es que nuestros alumnos aprendan a respetar, a ser empáticos y a comprometerse con los demás, ese es el horizonte que nos guía”, concluyó Karina Salvatore.