El profesor de natación del Hogar Social, Ariel Iotoff Betoff, junto a los jóvenes nadadores Tobías Suniar Gonda y Giuliana Alonso, visitaron los estudios de FM Berisso Ciudad para hablar sobre el crecimiento de la disciplina en la institución, el esfuerzo que implica la alta competencia y los desafíos que enfrentan en una temporada cargada de torneos y clasificaciones.
El entrenador destacó el rol social que cumple el club en la formación de niños y adolescentes, remarcando que el objetivo va mucho más allá de los resultados deportivos. “Como club, nuestro primer objetivo es que los chicos no anden en cosas que no tienen que andar. Tratamos de que siempre estén contenidos dentro de la institución, que desarrollen sentido de pertenencia y que incorporen hábitos saludables y responsabilidades a través del deporte”, explicó.
Además, señaló que el trabajo realizado en el Hogar Social apunta a una formación integral, donde la natación se convierte en una herramienta educativa y de crecimiento personal. “Por suerte, con el equipo estamos logrando eso, desde los más chicos hasta los más grandes”, aseguró.
Respecto al presente competitivo del equipo, Iotoff indicó que atraviesan una etapa intensa del calendario deportivo. “Estamos en el auge de los torneos. Hace aproximadamente un mes comenzaron las competencias nacionales, que exigen marcas mínimas para poder participar. Ya estar dentro de esos torneos es súper meritorio y es para lo que entrenan los chicos durante todo el año”, sostuvo.
En ese sentido, destacó la reciente participación en el Torneo Metropolitano disputado en Parque Roca. “Obtuvimos excelentes resultados, pero no solamente por conseguir una medalla. Lo más importante es ver el progreso de cada nadador. Muchas veces la gente pregunta qué puesto salieron o qué medalla ganaron, pero nosotros tratamos de enseñarles que la pregunta correcta es si mejoraron”, explicó.
Según detalló, la natación tiene una lógica diferente a la de otros deportes, donde la verdadera competencia suele estar relacionada con la superación personal. “Compiten muchísimos chicos y solamente tres suben al podio. Por eso muchas veces la principal competencia es con el propio tiempo de uno, con la mejora constante, con la capacidad de corregir errores y no repetirlos en el siguiente torneo”, remarcó.
Además, adelantó que varios integrantes del equipo participarán próximamente de las etapas clasificatorias de los Juegos Bonaerenses, una competencia que consideran fundamental dentro del calendario anual. “Siempre tratamos de estar presentes en los Bonaerenses. Los chicos se preparan muchísimo y llegan con muchas expectativas para dar lo mejor de sí”, indicó.
Por su parte, Tobías Suniar Gonda contó cómo comenzó su vínculo con la natación y explicó que el deporte se transformó en una parte esencial de su vida. “Empecé a nadar alrededor de los siete años. Es un deporte que trabaja todo el cuerpo, pero además para mí es un lugar seguro, donde me siento cómodo. Desde chico me gustó mucho y nunca lo dejé”, relató.
Actualmente, el joven se encuentra enfocado principalmente en las pruebas de estilo libre, donde busca alcanzar las marcas mínimas necesarias para competir en torneos nacionales. “Estoy trabajando especialmente en los 50 metros libres. Me faltan unas pocas décimas para lograr la marca mínima y poder clasificar”, comentó.
El profesor de Hogar Social explicó que “si bien los jóvenes nadadores comienzan a especializarse en determinadas pruebas, el proceso de formación sigue siendo permanente. La natación es un deporte de técnica y eficiencia. Las bases se construyen desde la infancia. En esta etapa ellos empiezan a enfocarse más en la entrenamiento y en determinadas pruebas, pero el trabajo técnico nunca se abandona”, señaló.
En el caso de Tobías, explicó que la especialización se orienta actualmente hacia el estilo libre, aunque continúa participando en distintas pruebas para ampliar su experiencia competitiva. “En el último torneo nadó los 50 metros mariposa y los 200 libres. Yo trato de que corran todas las pruebas posibles porque a veces aparece un resultado inesperado que termina marcando el camino para el futuro”, sostuvo.
La joven Giuliana Alonso también compartió su experiencia dentro de la disciplina. La nadadora comenzó a relacionarse con el agua desde muy pequeña y se incorporó al equipo competitivo hace pocos años. “Arranqué cuando tenía dos años y a los cinco ya entrenaba con Ariel. Después, alrededor de los 11 o 12 años, empecé a competir y desde ahí me fui involucrando cada vez más”, contó.
Actualmente, Giuliana se especializa en los estilos pecho y mariposa, dos disciplinas en las que viene mostrando una importante evolución. “Estoy trabajando principalmente en pecho y mariposa”, explicó.
Sobre su desempeño, el profesor destacó que aún tiene mucho margen de crecimiento. “Con Giuliana Alonso todavía estamos observando cuál será su especialidad definitiva. Tiene apenas 14 años y tiempo de sobra para seguir evolucionando. Lo importante es que viene mostrando muy buenos resultados en ambos estilos”, afirmó.
El entrenador también se refirió al enorme sacrificio que implica competir en alto rendimiento siendo adolescente y destacó el compromiso de los deportistas y sus familias. “Los chicos entrenan todos los días y muchas veces tienen que resignar otras actividades. A partir de cierta edad es muy difícil compatibilizar la natación competitiva con otros deportes porque el entrenamiento requiere una planificación muy precisa”, explicó.
Como ejemplo, mencionó las jornadas de entrenamiento que comienzan antes del amanecer. “Los martes y jueves nos encontramos en la puerta del club a las cinco menos cuarto de la mañana. A las cinco ya están dentro de la pileta entrenando. Después vuelven por la tarde para realizar trabajos de gimnasio”, detalló.
Tanto Tobías como Giuliana coincidieron en que el esfuerzo termina convirtiéndose en una rutina natural. “Al principio puede parecer difícil, pero con el tiempo uno se acostumbra. Ya forma parte de nuestra vida diaria”, aseguraron.
El entrenador de natación aseguró que el rendimiento deportivo depende de múltiples factores que van mucho más allá del entrenamiento dentro del agua. “Nosotros hablamos del entrenamiento invisible, que incluye el descanso, la alimentación y todos los hábitos que acompañan la preparación deportiva. Hoy todos los chicos trabajan con nutricionistas porque cada especialidad requiere determinadas características físicas”, indicó.
Además, destacó el trabajo que se realiza en el gimnasio con una planificación específica para complementar las exigencias de la natación. “El gimnasio no es para sumar carga porque sí. Tiene que estar perfectamente relacionado con lo que se hace en el agua y con los objetivos competitivos de cada nadador”, explicó.
Finalmente, el entrenador Ariel Iotoff Betoff valoró el esfuerzo cotidiano que realizan tanto los deportistas como sus familias para sostener el proyecto deportivo. “Es un sacrificio enorme. Hay mucho compromiso de los chicos y también de los padres, que los acompañan todos los días. Nosotros intentamos transmitirles que el esfuerzo y la disciplina sirven para mejorar deportivamente, pero también para la vida. Entender que las cosas importantes requieren trabajo, es una enseñanza que les queda para siempre”, concluyó.