Este miércoles comienza a tratarse en el Congreso el proyecto de reforma laboral impulsado por el Gobierno nacional, una iniciativa que promete modificar aspectos centrales de las relaciones de trabajo en el país. Mientras en Buenos Aires se discuten artículos y números finos, en Berisso el tema también genera reacciones, dudas y posturas divididas.
BerissoCiudad salió a recorrer la Avenida Montevideo y zonas aledañas para conocer qué piensan los vecinos sobre un debate que impacta de lleno en el mundo del trabajo.
En una parada de colectivo rumbo a La Plata, Marina esperaba el transporte ara ir a su empleo como trabajadora en una casa de familia. Entre el apuro por no llegar tarde, reconoció que no estaba al tanto del tema.
“La verdad no sé bien de qué se trata. Escuché algo en la tele, pero no me puse a ver. Con el trabajo y la casa no me queda mucho tiempo”, contó. Y agregó: “Si es algo que cambia las condiciones, estaría bueno que expliquen bien, porque uno vive de esto”.
Unos metros más adelante, Héctor, vecino de la zona y jubilado, se mostró visiblemente molesto al hablar del tema, aunque admitió que aún quiere informarse más en profundidad.
“Siempre que hablan de reforma laboral es para sacarle derechos al trabajador. Eso ya lo vivimos”, lanzó con indignación. Sin embargo, aclaró: “Igual quiero leer bien qué están proponiendo, porque a veces te cuentan una cosa y después es otra. Pero cuando tocan lo laboral, yo desconfío”.
Por su parte, José Luis, taxista de la ciudad, ofreció una mirada distinta. “No soy mucho de la política, la verdad. Yo trabajo y trato de llegar a fin de mes”, explicó. Aunque reconoció que, en principio, ve con buenos ojos la idea de “modernizar” algunas normas.
“Si es para que haya más trabajo y menos juicios laborales que funden a los que dan empleo, puede ser positivo. Pero habría que ver cómo lo implementan. Siempre el problema es ese”, señaló desde su auto estacionado sobre Montevideo.
La reforma laboral promete instalar un debate profundo en el país y también en ciudades como Berisso, donde gran parte de la población vive del empleo formal, informal o de changas. Entre la desinformación, el enojo y el apoyo condicionado, lo que queda claro es que el mundo del trabajo sigue siendo una de las principales preocupaciones de los vecinos.