El Río de la Plata forma parte de la identidad de Berisso, sus costas, sus playas y el vínculo histórico con el agua lo convierten en un espacio de encuentro, recreación y pertenencia. Sin embargo, en los últimos años —y con mayor intensidad en los últimos meses— distintos informes, denuncias y alertas oficiales volvieron a instalar una pregunta incómoda pero necesaria: ¿Es realmente seguro bañarse en el río?
El río en canales nacionales
Estudios científicos, denuncias ambientales y reportes oficiales coinciden en un punto central: la calidad del agua del Río de la Plata, especialmente en la franja costera de Berisso, se encuentra comprometida. Y aunque el uso recreativo continúa siendo una práctica habitual, la información disponible obliga a revisar esa costumbre desde una mirada sanitaria y ambiental.
Un estudio difundido por medios regionales advierte que efluentes cloacales provenientes del sistema que recibe residuos de La Plata, Berisso y Ensenada llegan al río con tratamiento insuficiente o directamente sin tratamiento, generando una elevada carga bacteriológica en el agua. Investigaciones del ámbito científico señalan niveles de coliformes fecales que superan los valores recomendados para actividades recreativas, exponiendo a la población a riesgos concretos.
Ambientalistas locales
No obstante, un especialista en medioambiente consultado por BerissoCiudad introdujo una aclaración clave: si bien la preocupación por la contaminación es real y estructural, muchos de los estudios que se difunden públicamente no especifican con claridad cuándo fueron realizados, en qué condiciones ni con qué metodología, lo que dificulta determinar si reflejan la situación actual del río o escenarios puntuales de determinados momentos.
Según explicó el ambientalista, la falta de precisión temporal y técnica en algunos informes puede generar interpretaciones parciales o alarmas sin el contexto necesario, lo que refuerza la necesidad de contar con monitoreos constantes, públicos, actualizados y accesibles para la comunidad.
Aun así, fue claro en otro punto: la descarga sostenida de efluentes cloacales impacta de manera directa en la calidad del agua, y especialmente en zonas de poca profundidad y escasa circulación, el contacto directo no puede considerarse plenamente seguro desde el punto de vista sanitario, incluso cuando el agua no presenta signos visibles de contaminación.
La contaminación no siempre se ve
También advirtió que la contaminación no siempre es perceptible a simple vista, ya que el agua puede aparentar estar en condiciones normales mientras contiene bacterias y patógenos que representan un riesgo, sobre todo para niños, personas mayores y quienes tienen defensas bajas.
Durante la entrevista, el especialista sumó además una aclaración relevante para el debate público vinculada a la seguridad en las playas: “La mayoría de las muertes en el río no tienen que ver con intoxicaciones, sino que son por ahogo”, explicó, subrayando la importancia de la presencia permanente de guardavidas y del respeto a las indicaciones de seguridad.
Esta afirmación no contradice las alertas ambientales, pero agrega una dimensión fundamental: el riesgo en el río es múltiple. A los peligros propios del curso de agua —corrientes, pozos y cambios bruscos de profundidad— se suman condiciones sanitarias que muchas veces no se perciben, pero que están presentes.
El río es una “bomba ambiental”
A este escenario se agregan las denuncias por volcadura de líquidos cloacales al Río de la Plata, calificadas por organizaciones ambientales como una verdadera “bomba ambiental”, con impacto directo sobre la costa berissense. El problema no es nuevo, pero la reiteración de episodios y la magnitud de los datos conocidos profundizan la preocupación.
Parte oficial
En paralelo, desde el ámbito local, la Municipalidad de Berisso viene difundiendo reportes periódicos por la presencia de cianobacterias, organismos que proliferan en contextos de altas temperaturas y contaminación orgánica. Los informes oficiales han sido claros: cuando se registran concentraciones elevadas, se recomienda evitar el contacto con el agua y suspender actividades recreativas, debido a los riesgos que estas floraciones implican para la salud humana y animal.
Toda una vida ingresando al río
En este contexto, dentro de la propia comunidad conviven miradas muy distintas. Hay vecinos que evitan ingresar al río convencidos de que se trata de agua contaminada que afecta la salud, y consideran que el riesgo es real y no debe minimizarse.
Pero también están quienes sostienen otra experiencia: vecinos que aseguran haberse bañado toda la vida en el Río de la Plata, desde chicos, junto a sus familias, y que continúan haciéndolo en la actualidad sin haber sufrido nunca inconvenientes de salud.
Dos percepciones opuestas, ambas reales, ambas presentes en Berisso. Una basada en estudios, alertas y advertencias sanitarias; la otra en la experiencia personal, la memoria colectiva y el uso histórico del río como espacio recreativo.
La pregunta, entonces, no es solo ambiental o sanitaria, sino también social y cultural: ¿se trata de una convivencia natural con el río o de una exposición prolongada a un riesgo invisible? ¿La ausencia de síntomas equivale a ausencia de peligro? ¿O, como se preguntan algunos vecinos, “estamos inmunizados”?
Mientras no existan respuestas claras, monitoreos constantes y una comunicación transparente, el interrogante seguirá abierto.
Y con él, la necesidad de debatir, informar y decidir con responsabilidad. Porque el Río de la Plata es parte de Berisso. Y Berisso merece saber, con claridad, si es seguro o no bañarse en sus aguas.