Estudiantes de La Plata encontró en el momento justo a su salvador. Cuando la noche en Mendoza se volvía espesa y la racha negativa pesaba, apareció Tiago Palacios para cambiar la historia y devolverle la sonrisa al equipo albirrojo.
El conjunto dirigido por el “Cacique” Medina tuvo un primer tiempo incómodo, lejos de su mejor versión. Sin claridad en los últimos metros y con dificultades para imponerse en el juego, el Pincha terminó pagando caro una desatención sobre el cierre: Agustín Módica aprovechó una pelota en el área y puso el 1-0 para Gimnasia y Esgrima de Mendoza antes del descanso.
El golpe obligó a reaccionar. Y en el complemento, Estudiantes mostró otra cara. Más decidido, más intenso y con mayor protagonismo, empezó a inclinar la cancha hasta encontrar la llave del partido.
Esa llave tuvo nombre y apellido: Tiago Palacios. Primero, con un verdadero golazo desde afuera del área, un zurdazo potente que se clavó arriba para el empate. Y apenas unos minutos después, volvió a aparecer, esta vez dentro del área, para definir con precisión tras una asistencia de Guido Carrillo y dar vuelta el marcador.
Con la ventaja a su favor, el Pincha manejó los tiempos, sostuvo la diferencia y hasta estuvo cerca de ampliar la cuenta. Pero lo más importante ya estaba hecho: cortar la racha de derrotas y recuperar confianza.
Fue 2-1 en Mendoza, con carácter y reacción. Un triunfo que vale más que tres puntos: porque llegó en un momento clave y porque tuvo a un protagonista que se puso el equipo al hombro cuando más lo necesitaba.