El camino de Gabriel Amato en la pastelería no se detuvo en la televisión. Con el tiempo, y ya instalado como pastelero profesional, surgió una idea que terminaría convirtiéndose en un producto identitario para Berisso: el primer alfajor autóctono elaborado con insumos locales.
“La idea fue de mi señora”, confesó. “Me dijo que teníamos que hacer algo que represente a Berisso, con productos de acá”. A partir de esa charla comenzó la búsqueda. “Nos dimos cuenta de que Berisso no tenía un alfajor propio, con identidad local”.
El punto de partida fue una charla con un productor vitivinícola de la ciudad. “Un amigo me contó que estaba haciendo harina con los restos de las uvas del vino de la costa. La probé y ahí empezó todo”, relató. Tras múltiples pruebas, ajustes y errores, logró una receta única. “Reemplacé la harina de almendras por harina de uvas y empecé a buscar las proporciones hasta que quedó”.
El resultado es un alfajor que combina dos tapitas hechas con harina de uva y vino de la costa, un relleno de crema de chocolate con dulce de leche y vino, y un corazón de mermelada de pera producida en Berisso. “Todo es local, todo es de acá”, remarcó.
Lejos de pensar en una producción masiva, Amato decidió mantener el carácter artesanal. “Somos dos personas, mi señora y yo. Hacemos todo a mano, uno por uno. No quería que sea un alfajor de kiosco común, aunque me lo ofrecieron”.
El reconocimiento no tardó en llegar. El alfajor fue declarado de Interés Legislativo por el Concejo Deliberante de Berisso y obtuvo el segundo premio como mejor alfajor de la provincia de Buenos Aires en la Fiesta Provincial del Alfajor. “Cuando dijeron nuestro nombre yo me quedé con el mate en la mano, no lo podía creer”, recordó emocionado.
Además, el producto comenzó a circular en eventos gastronómicos y ferias provinciales y nacionales. “Es un orgullo llevar algo que represente a Berisso”, afirmó. “Tenemos vino de la costa, cerveza artesanal y ahora también un alfajor regional”.
Actualmente, el alfajor puede conseguirse de manera directa a través de sus redes sociales y en un punto de venta de la ciudad, manteniendo siempre su esencia artesanal. “Esto es una cadena de trabajo local, y eso es lo que más valor tiene”, concluyó.