Análisis

Jorge Altamira: “La oposición no tiene huevos para enfrentar a Milei y la izquierda no ofrece una alternativa”

Jorge Altamira, dirigente de Política Obrera.
Jorge Altamira, dirigente de Política Obrera.

El dirigente de Política Obrera, Jorge Altamira, visitó los estudios de FM Berisso Ciudad para analizar la masiva Marcha Federal Universitaria, la caída de la sesión en el Congreso por falta de quórum, la situación económica del país y la crisis política del gobierno de Javier Milei. Además, cuestionó con dureza el accionar de los bloques opositores y planteó sus diferencias con el Frente de Izquierda, al que acusó de sostener un programa que, a su entender, no representa una salida política distinta para los trabajadores.

En principio, Altamira fue consultado sobre la masiva movilización universitaria y los hechos de violencia que rodearon la jornada. Lejos de poner el foco en los incidentes, el dirigente de Política Obrera sostuvo que la discusión debe centrarse en la conducta del Gobierno nacional frente a las demandas de la comunidad educativa. “Los hechos violentos son los hechos que produce el aparato del Estado, un aparato del Estado que está en violación total con los derechos de la ciudadanía, porque acá tenemos una ley de financiamiento universitario votada dos veces y el Gobierno no la quiere cumplir y no quiere cumplir ni los fallos”, afirmó.

En ese sentido, consideró que el Ejecutivo tampoco está dispuesto a reconocer la magnitud del reclamo expresado en las calles. “Tampoco quiere acatar la presencia masiva de gente en la calle”, agregó.

Para Altamira, Milei no puede ser interpretado simplemente como un dirigente aislado que toma decisiones individuales, sino como parte de una estructura política más amplia. “No se trata solo de Milei, es todo un equipo político. Está Patricia Bullrich, está el macrismo, están los gobernadores con los cuales hace un acuerdo para ver si van a las PAS o no van a las PASO, etcétera. Pero que le dan los votos en el Congreso cuando lo necesita para una cosa o para la otra”, sostuvo.

En esa línea, rechazó la idea de que el rumbo del Gobierno sea únicamente el resultado de las características personales del Presidente. “Cuidado con esto de Milei, como diciendo: ‘Uy, nos tocó un loco’. No, es todo un aparato político que cumple una función”, enfatizó.

“Hay una caracterización política del presidente Javier Milei: Es un Gobierno que está fuera del país, vive en Washington, vive en Nueva York, está con (Donald) Trump, viaja dos mil veces. Es un agente de un ala destructiva del imperialismo norteamericano”, consideró.

Uno de los ejes centrales fue el conflicto por el financiamiento universitario y su relación con un proceso que, según Altamira, se desarrolla a escala mundial. “Esto de atacar a la educación es mundial. Acabo de ver anoche un largo artículo sobre la penetración de los grandes grupos económicos en la Universidad de París. Entonces la famosa Universidad de París, la Sorbona, que se la llamaba, Foucault, Sartre, todos los grandes pensadores, etcétera, ahora es una sucursal de las empresas de inteligencia artificial y de los grupos financieros”, expresó.

Para el dirigente de izquierda el fenómeno refleja una transformación profunda en la relación entre las universidades y el poder económico. “Este trabajo de liquidación de la educación pública es mundial y tiene que ver con los ajustes, por un lado y también con el monopolio del conocimiento. Que no sea público, que sea privado”, remarcó.

Al referirse específicamente a la movilización universitaria, Altamira destacó su alcance territorial y remarcó que las protestas no se limitaron a la Ciudad de Buenos Aires. “Quiero decir esto porque Argentina no es Francia, que es más chica que la provincia de Buenos Aires. Es un país de características continentales”, señaló.

Sin embargo, cuestionó que las movilizaciones no estén acompañadas, desde su perspectiva, por una estrategia capaz de obligar al Gobierno a modificar su política. “Los dirigentes de estas manifestaciones saben que la protesta va a caer en saco roto del Gobierno. Lo saben, pero cumplen con la formalidad de marchar, sin pretender quebrar al Gobierno políticamente”, manifestó.

Para Altamira, la salida no puede quedar limitada a nuevas movilizaciones aisladas o a reclamos institucionales sin continuidad. “Dentro del movimiento, porque lo conozco, ha comenzado a desarrollarse una fuerte corriente de delegados, de activistas a favor de la huelga indefinida universitaria, que los rectores y las camarillas bloquean”, afirmó.

“Este trumpismo mundial solamente puede ser derrotado con una fuerza equivalente o superior a la que tiene el trumpismo, que tiene el aparato del Estado, la riqueza y todo lo demás, que es una poderosa acción de la clase obrera y de los trabajadores, y del arma de la huelga como una huelga política”, expresó.

En ese punto, diferenció las medidas de fuerza que buscan objetivos concretos de aquellas que, según su mirada, terminan siendo testimoniales. “Las huelgas testimoniales desgastan, porque el que no va a trabajar a veces le cortan el sueldo, y encima que ya no llega a fin de mes, se le complica más todavía por una política que es una política de desgaste. Nosotros nos inscribimos en la perspectiva de una huelga indefinida, incluso si significa que se vaya el Gobierno”, advirtió.

Por otro lado, cuestionó el rumbo económico del Gobierno y sostuvo que el ajuste está generando una contracción de la actividad productiva. “Estamos en recesión. ¿De acuerdo? Eso se ha dicho. ¿Qué es lo que no se ha dicho? Que somos los únicos en el mundo”, puntualizó.

Este mecanismo evidencia los límites del esquema económico actual, en el que el Estado busca mantener el equilibrio fiscal mientras enfrenta la caída de la actividad y las demandas sociales. “La privatización de la economía implica que los recursos, el capital, los beneficios quedan en el ámbito privado. Si el Estado, para cumplir una función social más general, quiere tener una parte de esos recursos, tiene que ir a comprarlos”, sostuvo.

“Se está en un empantanamiento completo. De aquí deriva mi caracterización, la de Política Obrera, de que estamos ante el derrumbe de la política de Milei”, agregó. 

Al mismo tiempo, se refirió a la sesión que no pudo desarrollarse en el Congreso de la Nación por falta de quórum y cuestionó tanto al oficialismo como a los bloques opositores que no lograron reunir los legisladores necesarios. “El criollo no tiene huevos. ¿Quién? La oposición. No tiene huevos la oposición. Ese decreto 70 es todo el armado de la política de Milei. La extranjerización de la tierra y todo. Es un adefesio institucional. Estamos regidos por un decreto, no por una ley, que está cuestionado por medio Congreso y el otro medio Congreso se caga en las patas para no anularlo”, apuntó.

Para el dirigente, las discusiones sobre la legislación de tierras y la posibilidad de modificar aspectos del DNU exponen las limitaciones de los bloques opositores, que según su interpretación, no están dispuestos a llevar el enfrentamiento con el Gobierno hasta sus últimas consecuencias. “Anular el decreto 70 es decir: ‘Fuera Milei y otro Gobierno’. ¿Me explico?”, planteó.

La crítica a la oposición se extendió a distintos sectores del arco político, incluidos el PRO, la Unión Cívica Radical, los gobernadores provinciales y el peronismo. “Son inimputables. Lo único que tienen en la cabeza es cobrar a fin de mes. Por lo de ellos, la dieta de ellos y de los asesores que forman parte del equipo de un diputado, que es una suma importante, lo demás no importa un pito”, afirmó.

Para el dirigente, el Congreso funciona como un espacio de negociación permanente, en el que los acuerdos se modifican de acuerdo con las conveniencias de cada sector. “Es una mesa de póker. Apuestan, van y después sucede todo lo demás, no hay un principio político en la cabeza de ninguno”, sentenció.

Por ultimo, Jorge Altamira fue consultado sobre el crecimiento de la izquierda como posible alternativa frente al Gobierno de Milei y sobre las dificultades para construir una fuerza unificada. “Es interesante la expresión de que va creciendo como una alternativa. Puede ser que vaya creciendo, pero como alternativa no. ¿Alternativa qué? ¿Cuál es la alternativa?. Concretamente, si miras los programas del FIT en las últimas elecciones y el programa del cristinismo es lo mismo, son iguales”, concluyó.

 

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