La licenciada en Nutrición Karen Balchunas visitó los estudios de FM Berisso Ciudad para hablar sobre la importancia de una alimentación saludable, el crecimiento de la obesidad infantil, el consumo de alimentos ultraprocesados y la necesidad de recuperar hábitos alimenticios más simples y naturales.
En principio, contó que desarrolla su actividad tanto en el ámbito hospitalario como en su consultorio privado, donde atiende principalmente a pacientes con enfermedades metabólicas y patologías relacionadas con la alimentación. "Me especializo principalmente en nutrición clínica, trabajando con pacientes con diabetes, hipertensión, hipercolesterolemia, síndrome metabólico, obesidad y sobrepeso. También me dedico a la nutrición deportiva y a la suplementación, un área que evoluciona constantemente y que nos obliga a estudiar permanentemente", explicó.
En ese sentido, destacó que la actualización profesional resulta indispensable en un contexto donde las redes sociales difunden permanentemente consejos alimenticios sin respaldo científico. "Vivimos la era de la infoxicación. Hoy cualquier influencer habla de nutrición y muchas personas llegan al consultorio preguntando por suplementos o dietas que vieron en TikTok o Instagram. Nuestro trabajo como profesionales es estudiar para brindar información seria, basada en evidencia científica", sostuvo.
Respecto a los cambios culturales vinculados a la alimentación, Balchunas aseguró que en los últimos años existe una mayor conciencia social sobre la importancia de comer mejor y cuidar la salud. "Hoy la gente quiere alimentarse conscientemente. Incluso se nota en los ambientes laborales, donde antes predominaban las facturas y los bizcochos, y ahora es mucho más común ver huevos, tostadas, quesos o frutas. También cada vez más hombres se interesan por la nutrición y realizan controles que antes evitaban", señaló.
La profesional celebró además el crecimiento de las dietéticas y de la oferta de productos naturales, aunque aclaró que el verdadero cambio no pasa por consumir alimentos exóticos sino por recuperar preparaciones simples y caseras. "Volvamos a lo real. No hace falta comprar veinte suplementos. Hay que cocinar más en casa, comer alimentos naturales y reducir los ultraprocesados. Ese es el verdadero cambio", expuso.
También analizó el rol de la industria alimenticia y explicó cómo funcionan los alimentos ultraprocesados. "Son productos a los que se les agregan muchos ingredientes para mejorar el sabor, la textura y extender su vida útil. Además están diseñados para que quieras seguir comiéndolos una y otra vez", explicó.
No obstante, consideró que la implementación de la Ley de Etiquetado Frontal generó avances importantes. "Los sellos obligaron a muchas empresas a reformular productos, bajando sodio o grasas para mejorar su perfil nutricional. Eso es positivo, pero el consumidor también tiene que aprender a leer etiquetas y elegir con información”, dijo.
En cuanto a la consulta nutricional, explicó que atiende pacientes de todas las edades, desde niños hasta adultos mayores, aunque manifestó una especial preocupación por el aumento de la obesidad infantil. "Cada vez vemos más chicos con obesidad, con resistencia a la insulina e incluso con diabetes. Cuando logramos diagnosticar estas situaciones también conseguimos que la familia tome mayor conciencia y acompañe el tratamiento", informó.
Sin embargo, aclaró que también recibe muchas familias que buscan prevenir problemas futuros. "Muchos padres llevan a sus hijos simplemente porque quieren enseñarles a comer mejor. Eso es muy positivo porque también permite prevenir trastornos alimentarios, que lamentablemente hoy aparecen cada vez con más frecuencia por el exceso de información que reciben niños y adolescentes", evidenció.
Consultada sobre los alimentos menos recomendables, sorprendió al ubicar a la carne picada en el primer lugar, aunque aclaró que no se trata de una cuestión nutricional sino sanitaria. "La carne picada representa un riesgo importante por la posibilidad de contaminación con escherichia coli, en niños pequeños puede provocar cuadros muy graves, incluso insuficiencia renal”, alertó.
Luego ubicó a las galletitas y las gaseosas entre los productos más perjudiciales por su elevado contenido de azúcares y su escaso valor nutricional. "La batalla más difícil es contra las galletitas. Mucha gente no puede imaginar un desayuno o una merienda sin ellas, cuando perfectamente podrían reemplazarlas por pan integral, frutas, yogur natural o preparaciones caseras”, agregó.
Para Balchunas, uno de los mayores desafíos consiste en modificar hábitos culturales profundamente arraigados. "La persona que llega al consultorio ya tomó la decisión de cambiar. Lo difícil después es sostener ese cambio en el tiempo. La constancia es la verdadera clave para que un hábito termine convirtiéndose en un estilo de vida", indicó.
En ese aspecto, explicó que muchas veces la comida cumple un rol afectivo dentro de las familias. "Muchas personas demuestran amor comprando golosinas, gaseosas o comida rápida. Pero el afecto también puede expresarse compartiendo tiempo, jugando con un hijo, leyendo un cuento o simplemente estando presente", observó.
La licenciada remarcó que alimentarse saludablemente no implica necesariamente gastar más dinero. "Muchas veces creemos que comer sano es caro, pero después no cuestionamos cuánto gastamos en delivery o comida rápida. Hay cambios muy simples que pueden hacerse desde el supermercado", expresó.
Entre ellos mencionó reemplazar harina blanca por integral, arroz blanco por integral, yogures azucarados por naturales, manteca por aceite y priorizar alimentos frescos. "Son pequeños cambios que generan enormes beneficios porque aportan más fibra, producen mayor saciedad, ayudan a controlar la glucosa y disminuyen el riesgo de desarrollar enfermedades", dijo.
Otro de los temas abordados fue la nutrición deportiva, donde aseguró que cada vez existen mayores evidencias científicas que también benefician a quienes realizan actividad física recreativa. "Hoy vemos cómo trabajan los deportistas profesionales y muchas de esas estrategias pueden trasladarse a la población general. Una buena alimentación mejora el descanso, aumenta la energía, mejora la concentración y también el rendimiento físico", detalló.
Finalmente, Balchunas volvió a insistir en recuperar la cocina casera y reducir el consumo de alimentos industrializados. "Queremos soluciones mágicas, pero muchas veces la respuesta está en volver a cocinar. Una papa natural siempre va a ser mejor que una papa ultraprocesada; una pechuga casera siempre será mejor que unas patitas de pollo industriales", pronunció.
Por último, sostuvo que el cuidado de la salud debe transformarse en una prioridad cotidiana y no en una decisión ocasional. "Lo no negociable tiene que ser nuestra salud. El gimnasio, una buena alimentación y el tiempo para cocinar no deberían verse como un gasto, sino como una inversión. Nuestro cuerpo necesita el mejor combustible posible para funcionar bien todos los días", concluyó.