La licenciada en Nutrición Karen Balchunas visitó los estudios de FM Berisso Ciudad para analizar el creciente uso de medicamentos inyectables para el descenso de peso, conocidos popularmente como tratamientos con GLP-1 y advertir sobre la importancia de que su utilización sea acompañada por profesionales, educación alimentaria y actividad física.
En principio, explicó cómo funcionan estos nuevos métodos para bajar de peso. “Es un medicamento que funciona, funciona muy bien y por eso se está usando tanto y la gente lo quiere, pero a expensas de no trabajar sobre lo que tenemos que trabajar realmente, que son los hábitos alimentarios de la persona”, sostuvo.
Balchunas expuso que los medicamentos basados en agonistas de GLP-1 actúan principalmente sobre los mecanismos relacionados con el apetito. “Esta hormona trabaja sobre el cerebro, inhibiendo el apetito de la persona y también tiene un leve impacto en mejorar las glucemias, por eso también se está usando como tratamiento de la diabetes”, detalló.
En ese sentido, señaló que una de las razones por las cuales estos medicamentos pueden generar descensos importantes de peso es precisamente porque reducen considerablemente el hambre. “La persona que lo consume no tiene apetito y esa falta de apetito es un colaborador increíble para la mejora del descenso de peso”, explicó.
Sin embargo, aclaró que el medicamento no elimina directamente la grasa corporal, sino que la reducción de peso se produce fundamentalmente como consecuencia de una menor ingesta de alimentos. “Cuando una persona no tiene hambre, no come. Entonces el déficit calórico empieza a ser muy importante”, señaló.
Uno de los principales puntos de preocupación para la especialista está relacionado con la velocidad con la que algunas personas pierden peso. “Cuando vos descendes de peso comiendo tan poco y con un cuadro de diarrea, lo que sucede es que bajas eliminando un montón de nutrientes de tu cuerpo, porque no tenes lo que tu cuerpo necesita para funcionar. No sólo perdés tejido graso, perdés mucha masa muscular”, indicó.
Para la nutricionista, este punto es fundamental porque el músculo cumple un papel central en la salud general y en la calidad de vida. “Nosotros sabemos que el músculo es necesario. Con una buena cantidad de masa muscular tenemos un cuerpo sano, un cuerpo que puede combatir enfermedades y un cuerpo con mayor longevidad”, remarcó.
Por ese motivo, consideró que bajar de peso sin preservar la masa muscular puede convertirse en un intercambio perjudicial para la salud. “Estamos bajando de peso a expensas de generar nosotros un riesgo”, advirtió.
Balchunas también puso el foco en uno de los principales cuestionamientos que realiza desde su profesión: la posibilidad de que el medicamento termine siendo utilizado como una alternativa para evitar trabajar sobre los hábitos que llevaron a una persona a aumentar de peso. “Todos los hábitos que te llevaron a aumentar todos esos kilos de peso, ¿dónde los vas a trabajar?”, planteó.
“¿Qué va a pasar cuando vos dejes el medicamento y vuelvas a tener hambre y no trabajaste todos esos hábitos? Posiblemente lo que va a pasar es que tu cuerpo vaya recuperando parte de esa grasa que perdiste”, puntualizó.
El escenario que planteó es que una persona pueda recuperar parte del tejido graso perdido, pero con una menor cantidad de masa muscular y sin haber modificado su relación con la alimentación. “Entonces vos volves a tener la misma cantidad de grasa pero con menos masa muscular y no trabajaste tu vínculo con la alimentación, que era lo principal que teníamos que trabajar”, manifestó.
La profesional fue contundente al señalar que estos medicamentos pueden constituir una herramienta dentro de determinados tratamientos, pero que no deberían ser considerados una solución aislada. “Es una opción utilizar este medicamento, pero tenemos que ver si la persona es candidata a poder usarlo”, indicó.
En caso de utilizarse el medicamento, sostuvo que existen pilares que deberían acompañar obligatoriamente el tratamiento. “El primero es la educación alimentaria bajo supervisión de un nutricionista. No sirve de nada la inyección y nada más”, afirmó.
También señaló la importancia de una alimentación adecuada para afrontar los posibles efectos secundarios y de garantizar un aporte suficiente de proteínas. “Tenemos que tener una dieta hiperproteica para evitar lo máximo posible la pérdida de masa muscular”, dijo.
“Esa persona tiene que ir al gimnasio a hacer musculación. Tenemos que exigirle al músculo que se active todo el tiempo y que trabaje y darle proteínas para que no se pierda”, sostuvo.
La nutricionista aclaró que existen pacientes para quienes estas herramientas pueden resultar necesarias. “La obesidad es multifactorial y es compleja y hay casos en los que nos quedamos cortos con las herramientas de consultorio”, explicó.
En esos casos, sostuvo que el medicamento puede ser considerado, pero siempre dentro de un abordaje interdisciplinario. “Son los mínimos, pero los son, y si tengo personas que estoy trabajando bajo este tratamiento, todo el tiempo les remarco la importancia de la parte nutricional, del trabajo de cambiar los hábitos nutricionales y de hacer actividad física”, indicó.
“Primero hay que ir por el camino de comer bien, de que vos mejores tu relación con la comida y veamos porque construyendo hábitos saludables podés lograr lo mismo y sin meter una droga en tu cuerpo”, manifestó.
Recién cuando esas herramientas hayan sido trabajadas y no hayan resultado suficientes, consideró que puede analizarse la incorporación del medicamento. “Llegado el caso de una persona que ya agotó las herramientas, puede ser una solución este medicamento y bajo un estricto seguimiento nutricional, médico y de actividad física”, reveló.
Para la especialista, conocer la alimentación cotidiana permite determinar desde qué punto se inicia el tratamiento. “Si arranco de un territorio bastante bueno, tengo que hacer ajustes un poquito más pequeños, que son una sumatoria de microcambios o si tengo que arrancar por el terreno grueso”, ejemplificó.
Finalmente, Balchunas dejó una mirada equilibrada sobre los medicamentos para el descenso de peso. No negó su eficacia ni descartó su utilización en determinados pacientes, pero cuestionó que se los presente como una solución rápida y universal. “Es un medicamento que funciona y por eso se está usando tanto”, concluyó.