BerissoCiudad dialogó con la familia de Érica Yamila Valdez, quien tenía 42 años y falleció el 9 de abril tras recibir un disparo mientras cumplía guardia en el módulo policial de avenida 60 y 139, en nuestra ciudad.
Ya pasaron más de cuatro meses y la causa sigue etiquetada como suicidio, algo que sus allegados rechazan desde el primer momento: recuerdan que antes de ser trasladada ella misma dijo que le habían disparado, y sostienen firmemente que la investigación debe reorientarse y pasar a tramitarse como femicidio triplemente agravado.
En el país vemos casos donde la demora y las irregularidades dejan a las familias sin respuestas; aquí ese reclamo es urgente y no cesa.
Exigen además la detención de Ángel Leonel Pérez —quien fuera su pareja, también integra la fuerza y fuera citado a declarar el 24 de junio sin comparecer— y que la Policía Bonaerense quede al margen de las indagaciones y el manejo de pruebas.
Cuestionan el tratamiento de distintas evidencias, desde el barrido electrónico hasta el material fílmico entregado por YPF, piden una pericia balística completa y que se esclarezca la supuesta nota de despedida, sobre la cual existen versiones contradictorias acerca de su hallazgo.
Consideran que cada detalle debe examinarse con total independencia y profundidad. Mientras a nivel nacional se debate la transparencia en procesos que involucran a efectivos, en Berisso la familia mantiene su reclamo: que se redefina la causa y se llegue a la verdad.
BerissoCiudad acompañará este camino paso a paso.