Nutrición

La proteína como protagonista: su rol en la saciedad, el músculo y una alimentación equilibrada

Karen Balchunas, licenciada en Nutrición.
Karen Balchunas, licenciada en Nutrición.

La licenciada en Nutrición, Karen Balchunas, visitó los estudios de FM Berisso Ciudad para abordar un tema que ganó cada vez más protagonismo en la alimentación cotidiana: las proteínas. La profesional explicó por qué aumentó el interés por este nutriente, cuáles son sus principales beneficios, dónde se encuentran naturalmente y cómo analizar la creciente cantidad de productos “proteicos” que aparecen en las góndolas.

La profesional explicó que, anteriormente, se utilizaba como referencia un consumo aproximado de 0,8 gramos de proteína por kilogramo de peso corporal, aunque actualmente las recomendaciones pueden ser mayores según las características de cada persona, su peso, estado de salud, nivel de actividad física y objetivos. “Hoy se habla de recomendaciones que pueden promediar alrededor de 1,5 gramos por kilogramo de peso, pero obviamente esto se ajusta dependiendo de la persona”, explicó.

Para la nutricionista, este cambio tiene relación con el mayor conocimiento sobre el papel que cumple la proteína no sólo en la construcción de masa muscular, sino también en la preservación del músculo, la regulación del apetito y la sensación de saciedad. “Subimos las proteínas porque sabemos que es una gran herramienta en la alimentación de las personas y, al mismo tiempo, muchas veces permite bajar un poco el exceso de carbohidratos que suele haber en la alimentación cotidiana”, indicó.

La especialista recordó que las proteínas se encuentran naturalmente en numerosos alimentos, principalmente de origen animal. “Las encontramos en los lácteos, las carnes y el huevo. También las legumbres tienen un aporte proteico, aunque combinado con carbohidratos”, detalló.

“Es muy raro encontrar una persona que no coma alguna porción de carne en el almuerzo o en la cena. El problema muchas veces está en el desayuno y en la merienda”, señaló.

En ese sentido, puso como ejemplo los desayunos tradicionales compuestos solamente por tostadas, mermelada o café con leche. “Ahí tenemos muy poca proteína. A veces alguien dice ‘yo le pongo un huevo a la tostada’, y está buenísimo, pero un huevo aporta aproximadamente 5 gramos de proteína. Para pensar una comida con un buen aporte proteico tenemos que evaluar la cantidad total”, declaró.

Uno de los puntos centrales estuvo relacionado con el vínculo entre el consumo de proteínas y el apetito, reveló que las comidas con una adecuada presencia de proteínas pueden generar mayor saciedad porque influyen en el vaciamiento gástrico y también intervienen en mecanismos hormonales relacionados con la regulación del hambre. “Cuando una comida tiene proteínas, el vaciamiento gástrico es más lento y además intervienen hormonas que regulan el apetito”, dijo.

La nutricionista también recordó que no se trata de consumir proteína de manera indiscriminada. “Todo tiene un límite. Por arriba de determinados requerimientos no necesariamente se obtienen mayores beneficios”, aclaró y remarcó que las cantidades deben ser calculadas de acuerdo a cada persona.

Al referirse a las personas que entrenan y buscan desarrollar o preservar masa muscular, Balchunas explicó que la distribución de las proteínas durante el día también puede ser importante. “Para estimular determinados procesos relacionados con la síntesis de masa muscular, solemos pensar en comidas que tengan un aporte suficiente de proteína”, manifestó.

Para llevarlo a ejemplos concretos, indicó que un huevo aporta aproximadamente 5 gramos de proteína y una taza de leche también puede aportar alrededor de esa cantidad, mientras que una porción de proteína en polvo puede contener una cantidad considerablemente mayor, dependiendo del producto. “Por eso muchas veces se utiliza la proteína en polvo como una herramienta. No porque sea mágica, sino porque permite resolver de una manera sencilla una comida”, señaló.

La profesional remarcó que el consumo de proteína no debe concentrarse únicamente después de entrenar. “La proteína importante es la que consumimos a lo largo de todo el día para poder cubrir nuestro requerimiento total”, afirmó.

Uno de los temas más consultados fue el de los suplementos proteicos. Karen Balchunas consideró que la proteína en polvo puede ser una herramienta útil, especialmente para aquellas personas que tienen dificultades para alcanzar sus requerimientos solamente con alimentos sólidos o necesitan resolver una comida de manera rápida. “La utilizamos como una herramienta muy útil siempre que esté usada con criterio e información nutricional”, indicó.

Como ejemplo, mencionó la posibilidad de combinar yogur, frutas y una porción de proteína para obtener una comida práctica y con un buen aporte nutricional. Sin embargo, también advirtió sobre la gran cantidad de productos disponibles en el mercado. “Hay muchas marcas y hay que tener cuidado. Existen productos que pueden no tener realmente la cantidad de proteína que declaran”, alertó.

Por otro lado, cuestionó algunos de los nuevos productos que buscan incorporar proteína en alimentos que, según consideró, tienen otra función nutricional. “Hay cosas que me parecen que empiezan a desvirtuar un poco la esencia del alimento”, expresó.

Entre los ejemplos mencionó los purés de papa o zapallo proteicos. “No le encuentro demasiado sentido. El zapallo tiene otras virtudes: aporta vitaminas, minerales y carbohidratos. Si quiero incorporar proteína, puedo recurrir a un huevo, una pechuga de pollo o una preparación proteica”, expresó. 

“Estamos en un momento en el que parece que todo tiene que ser proteico. Hay productos donde puede tener sentido y otros donde claramente hay una estrategia de marketing”, resumió.

Balchunas aclaró que los suplementos proteicos no están destinados exclusivamente a personas que realizan musculación. “Puede ser útil para distintas personas, incluso para alguien que no entrena, porque es una herramienta práctica para resolver una comida”, explicó.

No obstante, remarcó que no se trata de un producto obligatorio. “Una persona puede perfectamente cubrir sus requerimientos con alimentos. El suplemento es justamente eso: una herramienta que puede ayudar en determinadas situaciones”, señaló.

También destacó la importancia de la actividad física como parte de un estilo de vida saludable y sostuvo que los requerimientos nutricionales varían considerablemente de acuerdo al tipo de ejercicio realizado. “Una persona que hace natación tiene un gasto energético diferente al de una persona que hace musculación. Hay que evaluar las horas de entrenamiento, el gasto energético y los objetivos”, reveló.

La nutricionista remarcó que el objetivo de una consulta profesional no consiste simplemente en indicar una mayor cantidad de proteínas, sino en acompañar a cada persona en la construcción de una alimentación más equilibrada. “Primero trato de respetar los gustos y las preferencias de cada paciente y, desde ahí, empezar a hacer pequeños cambios”, puntualizó.

El objetivo, según señaló, es disminuir progresivamente el consumo de alimentos ultraprocesados e incorporar nuevas alternativas que mejoren la calidad de la alimentación. “Podemos cambiar de a poquito: elegir mejores panes, sumar huevo, palta, semillas, avena y otros alimentos. La idea es enriquecer la alimentación para tener más energía, mayor saciedad y una mejor calidad de vida”, indicó.

Finalmente, Balchunas volvió a insistir en que el creciente interés por las proteínas tiene fundamentos nutricionales reales, pero advirtió que el consumidor debe aprender a diferenciar entre una verdadera mejora en la composición de un alimento y una simple estrategia comercial. “No todo lo que dice ‘protein’ necesariamente representa una gran diferencia. Hay que mirar la información nutricional, entender qué estamos consumiendo y no dejarse llevar solamente por el envase”, concluyó.

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