La sesión ordinaria de este martes en el Honorable Concejo Deliberante de Berisso dejó mucho más que una votación caliente por el escándalo protagonizado días atrás por el secretario de Seguridad Gabriel Marotte. La jornada terminó exponiendo también el nivel de agresividad política que atraviesa hoy a La Libertad Avanza en la ciudad y puso en el centro de la escena al coordinador local del espacio, Fabián "Vagoneta" Lagorio, señalado como el “Adorni” berissense por su rol de vocero político permanente del sector.
La situación escaló luego de que el concejal Daniel Del Curto radicara una denuncia penal tras asegurar haber recibido agravios e intimidaciones dentro del propio recinto legislativo.
Según consta en la declaración testimonial presentada ante la Policía Bonaerense, el conflicto ocurrió cuando se votaba el expediente de repudio contra Gabriel Marotte por las amenazas lanzadas días atrás contra el concejal oficialista Federico Ruiz durante una comisión de Transporte.
Del Curto explicó que decidió no acompañar el repudio y que esa postura generó una inmediata reacción desde el sector donde se encontraban militantes libertarios.
En la denuncia, el edil aseguró que Lagorio le manifestó: “Votaste así porque seguramente mañana agarrás el sobre de (Fabián) Cagliardi”.
Y agregó que luego desde ese mismo grupo comenzaron a insultarlo al grito de: “¿Qué querés esperar de un burro sino una patada?”.
Pero más allá de la denuncia puntual, lo que quedó expuesto es una metodología política cada vez más agresiva por parte de sectores libertarios locales que llegaron prometiendo “terminar con la vieja política”, y hoy parecen replicar las peores prácticas de presión, apriete e intolerancia dentro de las propias instituciones democráticas.
La paradoja es evidente: mientras desde Nación Manuel Adorni construye un discurso permanente contra “la casta” y las prácticas violentas de la política tradicional, en Berisso el principal armador político libertario queda señalado en una denuncia por agravios y presuntas intimidaciones dentro del Concejo Deliberante.
En una ciudad donde la política siempre tuvo altos niveles de tensión, lo ocurrido encendió alarmas incluso entre dirigentes que no comparten posiciones con Del Curto. Porque una cosa es el debate político fuerte y otra muy distinta es naturalizar insultos, presiones y acusaciones dentro del ámbito legislativo.
El episodio además vuelve a dejar en evidencia la fuerte interna y el clima de desorden que atraviesa La Libertad Avanza en Berisso, un espacio que en pocos meses ya sufrió rupturas, concejales alejados del bloque original y permanentes contradicciones públicas entre sus propios dirigentes.
Lo que prometía ser “la nueva política” terminó mostrando, al menos en Berisso, un nivel de confrontación y violencia verbal que cada vez se parece más a aquello que decían venir a combatir.