Fusión

Lucas Portos, el violinista que une la música clásica con Iron Maiden

Lucas Porros, profesor de violín de la Orquesta Escuela de Berisso.
Lucas Porros, profesor de violín de la Orquesta Escuela de Berisso.

El profesor de violín de la Orquesta Escuela de Berisso, Lucas Portos, visitó los estudios de FM Berisso Ciudad para repasar su historia personal, el camino que lo llevó a convertirse en músico profesional y su pasión por un instrumento que soñó tocar desde muy pequeño. También destacó el rol social y cultural de la Orquesta Escuela de Berisso, donde se desempeña como docente desde hace ocho años, y presentó Ostinato Destiny, un ambicioso proyecto que fusiona la música clásica con el heavy metal a través de particulares versiones de canciones de Iron Maiden.

La relación de Lucas Portos con el violín comenzó cuando apenas era un niño. El recuerdo, según contó, todavía permanece intacto. “Recuerdo que estaba mirando televisión y aparecía ‘El lago de los cisnes’, la bailarina con el tutú, y después enfocaban a un señor con un violín y dije: ‘Quiero tocar eso’”, recordó.

Sin embargo, aquel deseo parecía difícil de concretar. “En mi casa, gente obrera, inmigrantes, me decían: ‘Eso es para gente de guita, dejate hinchar las guindas’”, relató entre risas.

El sueño quedó postergado durante varios años recién a los 15 años, cuando comenzó a trabajar, pudo empezar a acercarse a aquello que había imaginado desde chico. “Empecé a trabajar, junté mis puchitos, me compré el violín y me pagué mis clases”, explicó.

Actualmente, Lucas Portos lleva ocho años desempeñándose como docente de la Orquesta Escuela de Berisso, un proyecto que considera fundamental para garantizar el acceso a la educación musical. “Gracias a Dios, hace ocho años que soy docente de un proyecto tan hermoso como la Orquesta Escuela de Berisso”, expresó.

“Es un proyecto con más de 20 años de antigüedad, que está en todos los rincones de Berisso y que es gratuito. A ese nene que fui, que a los tres años vio algo en la televisión y le dijeron ‘eso es para gente de plata’, la Orquesta Escuela de Berisso permite que esa respuesta ya no exista. Ahora la respuesta es: bueno, vamos a la Orquesta Escuela de Berisso, que estamos totalmente dispuestos y la educación es gratuita”, sostuvo.

El proyecto cuenta con presencia en distintos barrios de la ciudad y permite que chicos y chicas tengan acceso a diferentes instrumentos. “Estamos en todos los barrios, hay núcleos por toda la ciudad. Seguramente estamos en una escuela cerca de tu casa. Preguntá por la Orquesta Escuela de Berisso porque algún instrumento de toda la orquesta se enseña”, indicó.

En el mismo sentido, estimó que tiene más de un centenar de alumnos y remarcó la magnitud que tiene actualmente la institución. “Toda la Orquesta Escuela tiene más de 500 alumnos. Cuando nos juntamos los sábados no entramos a la escuela, es una locura”, señaló.

Para el profesor, el crecimiento de la música y de la cultura requiere de políticas y espacios concretos que permitan acercar estas disciplinas a los jóvenes. “Argentina se caracteriza por jugar muy bien al fútbol. ¿Por qué tenemos tanto nivel? Porque se invierte en fútbol, porque hay una canchita en cada rincón y cada dos cuadras hay un profesor. Esto es exactamente lo mismo. Si queremos que haya pasión por la música y por la cultura, hay que fomentarlo. La Orquesta Escuela de Berisso lo hace y nosotros despertamos ese interés”, dijo.

Además, aclaró que la formación no se limita exclusivamente al repertorio clásico. “No solamente hacemos música clásica. Se abre el abanico a todo tipo de música, pero claramente tenemos una fuerte base en la música clásica, que es la que estructura el resto de las músicas”, agregó.

La experiencia de la Orquesta Escuela, además, ha permitido que numerosos jóvenes continúen sus estudios y desarrollen carreras profesionales. “Tenemos, por ejemplo, un representante en Francia estudiando contrabajo en Ginebra, en un conservatorio súper prestigioso. Hay muchos casos así”, señaló.

La historia de Portos con la Orquesta Escuela tiene una particularidad, antes de convertirse en docente, fue alumno. Su llegada estuvo vinculada directamente a la posibilidad de estudiar con José Bondar. “Llegué a la Orquesta Escuela de Berisso porque sabía que estaba José Bondar, que es una eminencia en la ciudad de La Plata y a nivel nacional. Formó a grandes violinistas y sabía que daba clases gratis”, recordó.

El violín tiene fama de ser uno de los instrumentos más complejos de dominar y el artista coincide plenamente con esa definición. “No soy una persona muy talentosa, me caracterizo por compensar con esfuerzo la falta de talento, pero puedo confirmar que el violín es uno de los instrumentos más difíciles”, aseguró.

El proceso de aprendizaje requiere años de estudio y entrenamiento. “Tenés que escuchar, entender dónde está la nota y lograr que el cuerpo vaya siempre a ese lugar con precisión. Es un proceso que lleva años”, observó.

La práctica cotidiana es una condición indispensable para mantenerse en forma. “Todos los días debo estudiar por lo menos tres horas. Dejo dos días el violín y toco mucho peor. El título de profesor es anecdótico, el papel está en la pared. Si dejás de ejercer y de tocar, todo lo que aprendiste se empieza a perder. No porque el instrumento se olvide, sino porque el cuerpo se pone torpe”, declaró.

Actualmente, su profesión está vinculada tanto a la docencia como a la actividad artística. Cuenta con contratos eventuales en el Teatro Argentino y además se desempeña como violista en la Orquesta Sinfónica de General Pico, en La Pampa.

Consultado por las grandes figuras de la música clásica, Portos reconoció la enorme influencia de Niccolò Paganini, aunque aseguró que con el paso de los años sus gustos fueron cambiando. “Paganini llama mucho la atención. Tiene todo el virtuosismo del violín, pero hoy mis gustos mutaron un poco. Paganini son fuegos artificiales. En cambio Brahms o Tchaikovsky te meten una apuñalada en el corazón y la giran. Decís: ‘Quiero ir por acá’”, graficó.

En tal sentido, la música tiene una capacidad particular para transmitir experiencias humanas profundas. “Esto no lo pudo escribir alguien scrolleando TikTok. Vivió la vida con otra intensidad y pudo transformar esa intensidad en algo tan abstracto como la música. La música es un proceso humanizante enorme Nosotros somos animales y el arte produce un proceso de sublimación, nos hace más humanos, nos aleja de nuestros instintos”, reflexionó.

El músico aseguró que, pese a las dificultades que implica desarrollar una carrera profesional dentro del ámbito artístico, no se arrepiente de haber elegido ese camino. “Es muy incierto el camino de la música. Ese dicho de ‘te vas a morir de hambre’ tiene algo de verdad y algo de mentira. Vivo de la música y por suerte no me muero de hambre, pero seguramente hay cosas que podrían generarme más ingresos con menos esfuerzo. Sin embargo, no hay un día de mi vida en el que me arrepienta de esta elección. Siento que vivo en total libertad”, aseguró.

“Quiero ser mejor violinista para que la sociedad tenga un mejor producto que consumir, porque la sociedad se merece arte de calidad. Es un trabajo honesto. Todos los días hay que pulirse y romperse la cabeza para lograr emocionar al público”, puntualizó.

Si el violín fue un sueño de la infancia, Iron Maiden representó otro momento fundamental en la vida musical de Lucas Portos. Su acercamiento a la banda británica ocurrió durante la adolescencia junto a su mejor amigo. La historia comenzó, según contó, casi como una aventura adolescente. “Nos juntábamos a jugar y sinceramente, revisábamos las cosas del papá. Encontramos unos discos y las tapas nos llamaron muchísimo la atención. Eddie siempre estaba ahí. La pregunta era: ‘¿Qué hay acá adentro? ¿Por qué tiene ese dibujo que está buenísimo?’”, remarcó. 

“Cuando pusimos los discos nos rompió la cabeza. Seventh Son of a Seventh Son, me acuerdo de la tapa celeste. Lo pusimos entero y me impactó muchísimo. Para mí, ese disco es el top uno”, señaló, destacando que entre sus canciones favoritas mencionó “Seventh Son of a Seventh Son”, además de otros clásicos del álbum como “Moonchild”, “Infinite Dreams” y “The Clairvoyant”.

Su formación demandó 12 años de estudio y durante ese período, decidió concentrarse completamente en la música clásica. “Arrancar a los 15 años, cuando hay nenes que vienen desde los tres con todo un sistema detrás, significa que empezás corriendo de atrás. Me aboqué durante 12 años exclusivamente a hacer todo lo que me decían, como me decían, para formarme bien. Uno puede compensar y triplicar el esfuerzo para alcanzar determinadas cosas”, indicó.

Al finalizar esa etapa, atravesó un momento de replanteos personales. “Cuando me recibí tuve una crisis existencial. Dije: ‘Fueron 12 años en los que de algún modo no me sentí completamente libre, porque no hice enteramente lo que yo quería. Hice lo que tenía que hacer para ser un buen músico”, evidenció.

En ese momento decidió recuperar una parte fundamental de sus influencias musicales. “Quise volver a hacer algo de heavy metal, porque fue esa música que me hizo hacer todo ese esfuerzo durante 12 años. En ese momento dije: ‘Bueno, vamos a unir el heavy metal con la música clásica y que no me digan que no puedo tocar un solo de Iron Maiden en el violín’”, ironizó.

De aquella idea nació Ostinato Destiny, un proyecto musical que lleva las canciones de Iron Maiden a un territorio completamente diferente. El grupo está conformado por dos violines, viola, violonchelo, guitarra eléctrica y percusión sinfónica. “Es el corazón de la orquesta sinfónica: un cuarteto de cuerdas, al que le sumamos guitarra eléctrica y percusión”, reveló.

El desafío fue enorme, especialmente porque no se trata simplemente de ejecutar canciones de Iron Maiden con instrumentos diferentes. “Utilicé un montón de procesos que se hacen en la música clásica para arreglar y componer. Hay cosas en Iron Maiden que tienen similitudes con la música clásica y otras que no tienen nada que ver. Lo que hicimos fue trabajar sobre eso y crear una fusión propia”, detalló.

Todos los arreglos fueron realizados por el propio artista. “Hice todo los arreglos, a signé qué tiene que hacer cada músico en cada momento y fue un proceso de un año. Estuve durante un año trabajando todos los días, aproximadamente cuatro horas. Escuchando la música, tocando con el violín, sacando las partes, viendo cómo escribirlas en la partitura y después fue otro año probándolo”, añadió.

Otro de los grandes desafíos fue reunir a los músicos capaces de interpretar una propuesta de semejante complejidad. “El mayor desafío es juntar a seis personas un día en un lugar y decirles: ‘Quiero tocar Iron Maiden desde la música clásica’ y además tiene que sonar bien, porque para lograr eso hay que convocar músicos de primera línea. Son todos grandes músciso que fui conociendo en distintos contextos laborales, en el Teatro Argentino, en la Orquesta Escuela y durante mi formación. Este proyecto existe gracias a ellos”, destacó.

Pero Ostinato Destiny no se limita a la interpretación musical. El próximo sábado 13 de septiembre el grupo presentará en Espacio Doble T de La Plata su espectáculo “El mito de Prometeo”, una producción que combina la música de Iron Maiden con teatro, escenografía, proyecciones, actuación y mitología griega. “No es solamente música. Nuestro show es instrumental, no tenemos cantante, por lo tanto no hay un mensaje dicho directamente y la música se vuelve todavía más abstracta”, planteó. 

A partir de esa característica, el grupo decidió utilizar la música para contar una historia. “Con toda la música de Iron Maiden, que tiene una energía y una pasión determinadas, contamos el mito de Prometeo, el titán de la mitología griega que le dio el conocimiento a los seres humanos”, informó.

La puesta contará con una importante producción multimedia, escenografía, vestuario, una actriz y un locutor que encarnará la voz de Prometeo. “Hay una actriz, que además es mi pareja y participa en el Teatro Comunitario de Berisso. Ella también realizó el vestuario, tenemos proyecciones y la voz de Prometeo estará a cargo del que fue profesor de literatura en mi escuela secundaria y alguien que me marcó muchísimo”, agregó.

La historia se construye a partir de una interpretación del mito y de las temáticas que atraviesan la obra de Iron Maiden. “Comenzamos con el miedo a la oscuridad. Según el relato de Esquilo, la humanidad no sabía contar los días y vivía perdida en un mundo de sueños y por eso sufría. Prometeo roba el fuego a los dioses, que eran tiranos y no querían que la humanidad se desarrollara, y se lo entrega a los seres humanos. ¿Qué hace el ser humano con ese fuego? Porque el fuego da luz, pero también quema”, explicó.

“A través de las letras y de la obra de Iron Maiden hacemos un recorrido por lo que ha hecho la humanidad con ese fuego. Iron Maiden habla de la guerra, de la vida, de la muerte, de cuestiones filosóficas e históricas”, remarcó haciendo hincapié en el mensaje de la banda británica.

Uno de los aspectos más interesantes de “El mito de Prometeo” es la amplitud del público al que busca convocar. La propuesta no está pensada exclusivamente para seguidores de Iron Maiden ni para amantes de la música clásica. “Invitamos al público que le gusta Iron Maiden, al público que quiere escuchar música clásica y también al que no le gusta ninguna de las dos cosas pero quiere ver algo nuevo”, señaló.

“Es una propuesta diferente. Si te gusta el teatro, también te podés enganchar con la parte teatral, porque esto cuenta una historia. Es como ir a ver una película medio actuada y medio musical”, manifestó.

Para Lucas Portos, el proyecto representa, de alguna manera, la síntesis de su propia historia: aquel niño que soñaba con tocar el violín, el adolescente que descubrió a Iron Maiden revisando discos junto a un amigo y el músico que pasó más de una década estudiando para encontrar su propia voz. “Quiero volver a hacer algo con la música que me hizo recorrer todo este camino y unirla con todo lo que aprendí durante años”, concluyó.

El próximo sábado 13 de septiembre, Ostinato Destiny presentará “El mito de Prometeo” en Espacio Doble T de La Plata, con una puesta que combinará música de Iron Maiden, cuerdas, guitarra eléctrica, percusión, teatro, escenografía, proyecciones y una historia inspirada en la mitología griega.

 

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