El referente de la organización Tomar Conciencia, Marcelo Chediak, visitó los estudios de FM Berisso Ciudad para analizar la realidad de las adicciones, la falta de políticas preventivas y el trabajo que viene desarrollando la institución tanto en Berisso como a nivel nacional. Además, cuestionó el escaso lugar que ocupa la prevención en las políticas públicas, destacó el crecimiento de la capacitación de operadores socio-comunitarios.
En el comienzo, Chediak sostuvo que el principal desafío sigue siendo la prevención y lamentó que los espacios para trabajar esa tarea sean cada vez más reducidos. "Uno de los modelos que hoy impulsamos, con las modificaciones de la Ley de Salud Mental, es fortalecer la prevención. Pero la realidad es que la prevención quedó solamente como un deseo. Las escuelas muchas veces no permiten ingresar para hablar de los temas que realmente están afectando a los chicos", expresó.
En ese sentido, recordó una iniciativa provincial de años atrás que buscaba formar jóvenes promotores de prevención. "Encontré un material de aquel programa '10.000 líderes para el cambio', una campaña que impulsó la Provincia para capacitar jóvenes en prevención. Yo fui parte de ese proyecto y me pregunté cómo fue posible que termináramos perdiendo ese trabajo territorial. Porque la capacitación tiene sentido cuando después uno vuelve al barrio, al club o a la escuela y continúa transmitiendo esos conocimientos. Si eso no ocurre, todo queda en un curso más", agregó.
Actualmente, Tomar Conciencia lleva adelante el curso de Operador Socio-comunitario en Prevención, que este año volvió a incrementar significativamente la cantidad de participantes. "Ya llevamos 17 años realizando este curso. Es una herramienta preventiva porque permite capacitar a personas que quieren ayudar a otros, aprender de los errores que muchos cometimos y acompañar a quienes atraviesan situaciones difíciles", explicó.
Según indicó, la demanda continúa creciendo. "Empezamos con apenas 12 personas y terminaron 54. Ahora ya tenemos más de 37 inscriptos y todavía faltan varios días para cerrar la inscripción, así que seguramente superaremos los 60 participantes", indicó.
Para Chediak, este interés responde a una necesidad concreta que existe en los barrios. "La gente quiere ayudar porque sabe lo que está pasando. Todos conocen algún vecino, un familiar o un joven que atraviesa un consumo problemático. Lo que ocurre es que no tienen herramientas para intervenir antes de que la situación explote", dijo.
También cuestionó el debate que aún existe alrededor de la terminología utilizada para hablar de las adicciones. "En otros países existen especialidades médicas específicas para tratar las adicciones. Acá todavía seguimos discutiendo si hay que decir 'consumo problemático' o 'adicción'. Son las dos cosas. Mientras debatimos palabras, el problema sigue creciendo", observó.
"Hay que formar gente. Esto no puede depender solamente del voluntariado. Hace falta una política pública seria, con profesionales capacitados y con materias específicas dentro de las universidades", añadió.
A pesar del complejo panorama, destacó el potencial comunitario que observa en la ciudad. "Berisso tiene algo muy valioso: la solidaridad. Acá todavía un vecino golpea la puerta para pedir un poco de azúcar y otro vecino se la da. Hay una comunidad que quiere ayudar", sostuvo.
Por eso insistió en la importancia de actuar antes de que aparezca el problema. "Si hoy no hacemos prevención, dentro de algunos años vamos a seguir lamentando las consecuencias. La prevención consiste justamente en trabajar antes de que aparezca el consumo", puntualizó.
Uno de los conceptos que más desarrolló fue el de la comunidad organizada, al que considera fundamental para enfrentar las adicciones. "Los clubes, las escuelas, las iglesias, los centros de fomento, las unidades sanitarias y las instituciones del barrio tienen que trabajar juntas. Esa es la verdadera comunidad organizada", expuso.
"No puede ser que todos los reclamos dependan únicamente del político de turno. Los barrios tienen que organizarse y cada institución debe asumir el rol que le corresponde. No quieren que la comunidad se organice. Porque una comunidad organizada también previene y la prevención muchas veces va en contra de intereses económicos muy importantes", aseveró.
Chediak fue contundente al referirse al trasfondo económico que existe detrás del consumo. "La adicción es un negocio. Recuperar personas no genera ganancias. Por eso muchas veces la prevención se considera un gasto cuando en realidad es una inversión. El Estado debería preguntarse cuánto presupuesto destina realmente a prevenir. Lo mismo pasa con la educación. No puede verse como un gasto", criticó.
A pesar de las dificultades, destacó el respaldo permanente de vecinos, comerciantes y distintas instituciones. "Muchos colaboran de manera silenciosa. Hay panaderías, supermercados y vecinos que hace años nos ayudan con alimentos o materiales. Ojalá todo eso pudiera transformarse en una política pública organizada", manifestó.
Finalmente, Chediak remarcó que el gran desafío es dejar de intervenir únicamente cuando el problema ya está instalado. "No podemos esperar a que llegue la ambulancia o la Policía. Cuando eso ocurre ya llegamos tarde. Hay que empezar mucho antes, en la escuela, en el club, en el barrio y en la familia", reveló.
"La prevención no puede depender de la buena voluntad de unos pocos. Tiene que transformarse en una política de Estado. Porque prevenir hoy significa salvar vidas mañana", concluyó.