El Mercado Bonaerense volvió a mostrarse como un termómetro social en la ciudad.
En el playón de Montevideo y 11, vecinos y productores compartieron una misma sensación: el dinero rinde menos y cada compra se piensa más.
Un vendedor del puesto de miel explicó que hoy debe producir mucho más para ganar la mitad que hace dos años.
Del lado de los compradores, una joven vecina habló de desfinanciamiento y de la dificultad para cubrir los gastos básicos.