En abril de 2026, BerissoCiudad se acercó al Hospital Zonal General de Agudos “Dr. Mario V. Larraín”, en Calle 5 N.º 4435, para dialogar con los vecinos y usuarias de la salud pública.
En el lugar, la crisis de las obras sociales y las mutuales se traduce en copagos exorbitantes, demoras y un creciente desplazamiento hacia el sistema público.
Se realizaron ocho entrevistas breves a pacientes y familiares que llegan al hospital. En todas se preguntó por qué se acercaban a la institución y si contaban con obra social o mutual.
De las ocho personas encuestadas, cinco declararon contar con algún tipo de cobertura, mientras que tres dijeron no poseer obra social ni plan privado.
Entre quienes hablaron, hubo jubilados, jubiladas y trabajadores informales, dejando al descubierto cómo la ausencia de protección se concentra en los sectores más vulnerables.
En varias entrevistas, pacientes expresaron gratitud al Hospital Larraín por cubrir cirugías y urgencias que sus mutuales no alcanzaron.
Embarazadas, jubiladas y jubilados relataron atenciones en guardia, intervenciones de piernas o de mano; todos coincidieron en que, cuando las obras sociales fallan , hay un Hospital Publico que abraza, que terminó garantizando la atención básica.
En este marco, las mutuales más mencionadas fueron las estatales y las de afiliados jubilados, con especial énfasis en PAMI, criticado por demoras, falta de cobertura de medicamentos y dificultad para acceder a estudios.
La situación de PAMI y del resto de las obras sociales se refleja en la vida cotidiana de jubilados, trabajadores informales y familias de bajos ingresos, que ven cómo el sistema de seguridad social se vuelve más restrictivo que protector.
A estas ocho entrevistas se suma una novena, realizada a una trabajadora del propio Hospital Larraín.
Según relató en una charla previa a la entrevista, habría comentado que no tenía obra social, lo que refuerza la idea de que muchos trabajadores sostienen un sistema de salud al que, en primera instancia, no acceden desde la misma protección que deberían tener.
Esa voz en clave de potencial desnuda la contradicción: quien sostiene el trabajo del hospital, muchas veces se ve expuesto a la misma precariedad sanitaria que los pacientes que llegan a sus puertas.
Las ocho voces capturadas en Berisso trazan una matriz de clase clara: quienes no tienen obra social suelen ser informales o jubilados con la minima, mientras que quienes sí cuentan con cobertura describen planes insuficientes.
Frente a la desfinanciación y el ajuste, el Hospital Larraín energe como un espacio de atención donde se hace evidente que es muy importante tener un Estado presente que garantice salud pública, gratuita para todos y todas.