Panorama

Reelección indefinida: un debate que vuelve a poner en tensión las reglas del poder local

El desafío de cara al debate por las reelecciones indefinias en Berisso están dentro del oficialismo.
El desafío de cara al debate por las reelecciones indefinias en Berisso están dentro del oficialismo.

La discusión por la reelección indefinida de los intendentes bonaerenses volvió a instalarse con fuerza en la agenda política de la provincia de Buenos Aires. Detrás del debate jurídico aparece una realidad concreta: si la legislación vigente no se modifica, más de 80 de los 135 intendentes bonaerenses no podrán competir nuevamente por el cargo en las elecciones de 2027, al haber alcanzado el límite de mandatos consecutivos permitido por la ley.

El origen de esa limitación se remonta a 2016, cuando la Legislatura bonaerense sancionó la Ley Provincial Nº 14.836, impulsada durante la gestión de María Eugenia Vidal. La norma modificó la Ley Orgánica de las Municipalidades y estableció que los intendentes pueden ser reelegidos por un solo período consecutivo. Una vez cumplidos dos mandatos seguidos, deben dejar transcurrir un período completo antes de volver a postularse para el mismo cargo.

Aquella reforma representó un cambio profundo en la política bonaerense. Hasta entonces, los intendentes podían ser reelegidos indefinidamente, lo que permitió que numerosos jefes comunales permanecieran durante décadas al frente de sus distritos.

Con la sanción de la Ley 14.836, la Legislatura buscó establecer un límite temporal al ejercicio continuo del poder municipal, bajo el argumento de favorecer la alternancia democrática y evitar la consolidación de liderazgos permanentes.

Sin los votos suficientes (75 por ciento del total de los legisladores) para modificar la Ley 14.836 en la Legislatura bonaerense y mientras algunos jefes comunales también exploran la vía judicial, comenzó a tomar fuerza una tercera alternativa.

Se trata de una iniciativa impulsada por un grupo de intendentes que propone reformar la Ley Orgánica de las Municipalidades para delegar en cada Concejo Deliberante la facultad de resolver, mediante una mayoría especial, si el jefe comunal de su distrito puede volver a competir por un nuevo mandato.

La propuesta todavía no fue presentada formalmente como ley, pero ya forma parte de las conversaciones políticas que buscan destrabar un escenario que mantiene en vilo a más de 80 intendentes bonaerenses.

El contexto en nuestra región

En La Plata, conviene precisar que Julio Alak está transitando el primer mandato de su actual regreso a la Intendencia, iniciado en diciembre de 2023. No es su primer mandato histórico, porque ya gobernó la ciudad entre 1991 y 2007, pero esas gestiones anteriores no le impiden competir nuevamente bajo el cómputo vigente.

En Ensenada, Mario Secco llega al debate con una estructura política consolidada, varios años de gestión, identidad propia y una sucesión encaminada alrededor de su hijo Nicolás Secco.

En Berisso, Fabián Cagliardi enfrenta el límite de las reelecciones en un escenario mucho más complejo: menor fortaleza política, dificultades para ordenar la sucesión y una interna que atraviesa al oficialismo local.

Berisso: el desafío no parece estar en la oposición, sino dentro del propio oficialismo

Si finalmente prosperara la alternativa de otorgar a los Concejos Deliberantes la posibilidad de habilitar nuevas postulaciones de los intendentes mediante una mayoría especial, en Berisso la discusión no pasaría únicamente por reunir los votos de la oposición.

En el plano político, distintos sectores consideran que, llegado el caso, el oficialismo podría encontrar coincidencias con concejales de otras fuerzas, especialmente teniendo en cuenta que la limitación a las reelecciones también alcanza a intendentes del radicalismo y del PRO en distintos municipios bonaerenses. Si existiera una definición política de esos espacios a favor de modificar el esquema actual, ese respaldo podría trasladarse también a los concejos deliberantes.

Sin embargo, el verdadero interrogante aparece puertas adentro de Unión por la Patria. Uno de los actores centrales es Juan Ignacio Mincarelli. Tras competir en la interna del peronismo contra Fabián Cagliardi, optó por respetar el resultado y acompañar la gestión municipal, manteniendo durante estos años (más de 2mil días) una postura de fuerte organicidad política, sin convertirse en un factor de desgaste para el Ejecutivo.

Pese a ese acompañamiento, dentro de su espacio entienden que la representación obtenida en la estructura de gobierno fue limitada. Actualmente, el espacio de Mincarelli ocupa dos bancas en el Concejo Deliberante y su sector mantiene participación en el Ejecutivo a través de la Dirección de Discapacidad, aunque consideran que el nivel de integración al gobierno estuvo lejos del peso político que aportó luego de la interna.

Ese contexto abre un interrogante político de cara al futuro. El propio Mincarelli ha manifestado públicamente que respeta el liderazgo del actual intendente, pero también dejó en claro que, si Fabián Cagliardi no pudiera competir por un nuevo mandato, tiene la intención de disputar la conducción del Municipio y convertirse en candidato a intendente.

En ese escenario, una eventual definición sobre la continuidad de Cagliardi no dependería únicamente de los votos opositores. También pondría a prueba el grado de cohesión que conserva el oficialismo y el equilibrio entre los distintos sectores que integran el peronismo berissense.

Dentro del oficialismo, otro actor determinante es la Agrupación Barrio Obrero, uno de los espacios históricos con mayor estructura territorial del peronismo berissense. Conducida políticamente por el exintendente Enrique Slezack y con Matías Slezack como una de sus principales figuras —actual secretario de Gobierno—, el sector aparece desde hace tiempo en las conversaciones sobre la futura conducción del peronismo local.

En distintos ámbitos partidarios crece la idea de que, si Fabián Cagliardi no pudiera buscar un nuevo mandato, Matías Slezack sería uno de los principales nombres para encabezar un nuevo proyecto de gobierno. Esa posibilidad se ve fortalecida por el trabajo territorial que mantiene la agrupación Barrio Obrero y por los vínculos que el espacio viene reconstruyendo con distintos sectores del peronismo.

En ese contexto, también es observada la posición política de dirigentes como la concejal Marcela De Vera, identificada con ese espacio y con buena sintonía con sectores de La Cámpora, haciendo presencia en sus actos. Para algunos dirigentes del oficialismo, esas definiciones reflejan que la relación entre algunos sectores internos y la conducción política del intendente no atraviesa su mejor momento.

Otro de los nombres que aparece en el análisis es el del concejal oficialista Federico Ruiz, cuya relación con el Ejecutivo municipal dejó de ser la misma desde hace tiempo. Distintos dirigentes del oficialismo sostienen que el edil mantiene diferencias con aspectos de la gestión de Fabián Cagliardi y que difícilmente acompañaría sin reparos una estrategia destinada a garantizar la continuidad del actual intendente.

Esa percepción se vio reforzada tras el fuerte conflicto institucional que protagonizó con el secretario de Seguridad, Gabriel Marotte, durante una reunión de la Comisión de Transporte del Concejo Deliberante. En aquel episodio, que tomó estado público, Marotte amenazó al concejal con “cagarlo a trompadas”, generando un escándalo que trascendió el ámbito legislativo y profundizó las tensiones dentro del propio oficialismo.

Un gabinete desgastado

La eventual habilitación de una nueva reelección no resolverá por sí sola los desafíos políticos de Fabián Cagliardi. Si el intendente consigue un nuevo horizonte electoral, también deberá construir un nuevo consenso interno. Eso supone reabrir el oficialismo, volver a integrar sectores del peronismo que en los últimos años quedaron relegados de las decisiones y ampliar la mesa política si pretende sostener un liderazgo competitivo hacia 2027.

Pero la discusión no pasa únicamente por sumar dirigentes. También implica revisar el funcionamiento del propio Ejecutivo. Dentro del oficialismo existen cuestionamientos sobre el desempeño de algunas áreas estratégicas y sobre funcionarios que, según distintas miradas internas, no estuvieron a la altura de las circunstancias políticas ni de las demandas de la gestión. Si Cagliardi pretende fortalecer su conducción, la renovación no solo deberá ser hacia afuera, sino también hacia adentro del gabinete.

Los mayores apuntados son desde Marotte que demuestra su brutalidad y falta de compromiso con la gestión y viaja al Caribe exponiendo al propio intendente a desgastes innecesarios, la secretaria de Desarrollo Social Victoria Curutchet que se dedica a sacar selfies sin sostener a gran parte de la población que sufre la crisis económica, y a Gabriel Lommi que le regalaron e cargo de director de un área que la sostienen hace años los trabajadores. No puso nunca la cara solo se destacó por ser el felpudo de otro oficinista que los vecinos no conocen, Martín Fernández.

La unidad que reclama y las divisiones que todavía arrastra

A medida que el calendario electoral comienza a correr y las definiciones políticas se acercan, cada gesto y cada discurso adquieren un significado distinto. En ese contexto, el mensaje que Fabián Cagliardi pronunció durante el acto homenaje a Eva Perón, realizado el último domingo, no pasó inadvertido dentro del peronismo local.

En su intervención, el intendente hizo un fuerte llamado a la unidad del peronismo, planteando la necesidad de reconstruir consensos para enfrentar los desafíos políticos que vienen. Sin embargo, esas palabras no tuvieron una lectura unánime dentro del oficialismo.

Distintos dirigentes interpretaron que el planteo resulta, al menos, contradictorio con la estrategia política desplegada durante los últimos años. Recuerdan que, en las dos últimas elecciones, fue el propio Cagliardi quien decidió romper el diálogo con sectores de peso dentro de Unión por la Patria, particularmente con La Cámpora y el Frente Renovador, espacios que quedaron al margen de las principales decisiones políticas y de la conformación del esquema de gobierno.

Esa falta de articulación interna es, precisamente, una de las razones por las que hoy el oficialismo llega a este debate con mayores dificultades que otros distritos de la región. Mientras en municipios vecinos existen liderazgos consolidados o sucesiones en marcha, en Berisso la discusión sobre la continuidad del proyecto político aparece atravesada por diferencias internas que todavía no encontraron un punto de encuentro.

Por eso, para varios observadores de la política local, el llamado a la unidad realizado por el intendente fue interpretado más como una necesidad impuesta por el contexto que como la continuidad de una estrategia sostenida en el tiempo. En un escenario donde cada voto y cada alianza pueden resultar determinantes, reconstruir los puentes rotos dentro del propio peronismo podría convertirse en el principal desafío político de Fabián Cagliardi en los meses que vienen.

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