En el marco de una entrevista realizada por BerissoCiudad, a autoridades del área de Salud Mental de la Secretaría de Salud municipal brindaron detalles sobre el trabajo que se desarrolla en la ciudad con relación a los consumos problemáticos y el abordaje integral de la salud mental.
Las especialistas consultadas fueron la Licenciada Devora Poteraychke, jefa del Departamento de Salud Mental de la Secretaría de Salud, y a la psicóloga Carla Campos, responsable del Departamento de Consumos Problemáticos de la comuna.
Durante el diálogo, las funcionarias explicaron que el área tiene a su cargo la promoción, la prevención, la asistencia integral y el acompañamiento a personas en situación de consumo problemático, así como también a sus referentes afectivos, en el marco de una política pública que prioriza la atención territorial y el trabajo interdisciplinario.
Según detallaron, el Municipio cuenta con dispositivos en distintos barrios de la ciudad, entre ellos el barrio Obrero, Quilmes y El Carmen, además de la sede ubicada en el ex sanatorio El Carmen. En esos espacios se desarrollan dispositivos grupales, atención psicológica, psiquiatría y tareas de acompañamiento a cargo de operadores especializados, orientadas tanto a la prevención como a la asistencia integral.
Asimismo, destacaron el trabajo articulado con las unidades sanitarias, que permite abordar las problemáticas de salud mental y consumos desde una mirada integral. En ese sentido, señalaron que una persona puede iniciar su tratamiento tanto desde los dispositivos territoriales como desde un centro de salud, garantizando la continuidad del abordaje a través del trabajo conjunto entre las distintas áreas.
Con relación a los consumos problemáticos, las profesionales aclararon que no se trata únicamente de adicciones a sustancias como drogas ilegales, sino que la legislación vigente define al consumo problemático como una conducta compulsiva hacia una sustancia, un objeto o una práctica determinada. En ese marco, mencionaron que también se incluyen situaciones como el juego compulsivo o las compras excesivas, entendiendo que se trata de una problemática atravesada por factores sociales y culturales.
Por otro lado, Poteraychke y Campos se refirieron a la preocupación existente en la comunidad en torno a los casos de suicidio, especialmente en jóvenes. Al respecto, explicaron que al inicio de la actual gestión se detectó la circulación de información no sistematizada sobre esta problemática, lo que llevó a la creación de un Observatorio de Salud Mental y Consumos Problemáticos.
Este observatorio comenzó a funcionar entre 2024 y 2025, con el objetivo de realizar un análisis situacional de las sospechas de suicidio y de los suicidios consumados en la ciudad. El trabajo se lleva adelante de manera articulada entre la Secretaría de Salud, los distintos departamentos del área y el subsector de Epidemiología, con el fin de contar con datos reales y confiables.
Según indicaron, los primeros relevamientos muestran que la franja etaria afectada presenta un promedio de edad cercano a los 35 años, lo que evidencia un corrimiento respecto de la percepción instalada de que se trata mayoritariamente de adolescentes y jóvenes de entre 15 y 25 años. Este dato, señalaron, requiere un análisis profundo desde múltiples dimensiones para fortalecer las estrategias de prevención y abordaje.
Finalmente, las responsables del área remarcaron la importancia de continuar consolidando políticas públicas de salud mental con presencia en el territorio, articulación institucional y un enfoque integral, que permita dar respuestas concretas a una problemática compleja que atraviesa a toda la comunidad.