Pedido de justicia

Andrea Rodríguez: “A mi hermano lo mataron peor que a un animal y necesitamos saber quién y por qué”

Cuando el cuerpo fue hallado no tenía documentación ni pertenencias que permitieran identificarlo.
Cuando el cuerpo fue hallado no tenía documentación ni pertenencias que permitieran identificarlo.

Andrea Rodríguez, hermana de Roberto Claudio Rodríguez, el hombre de 54 años hallado asesinado entre los matorrales de la zona de 126 entre 29 y 30, dialogó con FM Berisso Ciudad sobre el avance de la investigación judicial, el reclamo que lleva adelante la familia y las críticas hacia la actuación de la Justicia. A casi dos semanas del hallazgo del cuerpo, aseguró que aún no tienen respuestas concretas sobre el crimen y exigió mayores avances en la causa.

 

En primer lugar, Rodríguez relató el difícil proceso que atravesó la familia desde el momento en que tomaron conocimiento del asesinato. Explicó que los primeros días estuvieron marcados por el impacto emocional de la noticia, los trámites judiciales y el reconocimiento de la víctima. “Fue todo un shock. Primero encontrarlo, después esperar la autopsia, el cuerpo, encargarnos del sepelio y al mismo tiempo tener que ir a declarar y aportar información porque ni siquiera sabían quién era”, explicó.

 

Según detalló, cuando el cuerpo fue hallado no tenía documentación ni pertenencias que permitieran identificarlo. “No tenía el celular, no tenía DNI, no tenía nada. En un primer momento se creía que era una persona NN. Recién a través de las huellas digitales pudieron determinar su identidad y ahí se enteró la familia”, recordó.

 

Rodríguez señaló que el cuerpo fue encontrado un sábado y que los familiares recién fueron notificados dos días después. A partir de ese momento comenzaron a colaborar con la investigación aportando datos sobre la vida de Roberto y los lugares que frecuentaba.

 

La mujer explicó que su hermano atravesaba desde hacía años problemas de consumo problemático y que durante los últimos meses se encontraba en situación de calle. Sin embargo, remarcó que detrás de esa realidad existía una historia de trabajo y una familia que intentó ayudarlo durante mucho tiempo. “Mi hermano era una persona enferma, tenía una adicción, pero no era un delincuente ni un asesino. Tuvo una familia hermosa, trabajó embarcado en el sector petrolero, tuvo una pizzería muy conocida en Berisso y siempre fue una persona trabajadora”, expresó.

 

Andrea recordó que Roberto fue propietario de la pizzería “Que Pizza”, ubicada en Montevideo entre 18 y 19, y que durante años desarrolló distintas actividades laborales hasta que el consumo terminó deteriorando su vida personal y familiar. “Tuvo dos hijas hermosas, una ex esposa que hoy me acompaña en todo esto y una familia que hizo todo lo posible para ayudarlo. Pero hay situaciones en las que lamentablemente no alcanza con el amor de la familia”, señaló.

 

Según relató, tras el fallecimiento de su madre en octubre del año pasado, Roberto quedó definitivamente sin un lugar estable donde vivir. “Mi mamá era la persona que todavía lo sostenía. Cuando ella falleció, él quedó completamente desamparado. No siempre estuvo en situación de calle, eso ocurrió recién después de la muerte de mi madre”, explicó.

 

Al mismo tiempo, insistió en que la condición de vulnerabilidad de su hermano no puede transformarse en una excusa para naturalizar el crimen. “Mi hermano tenía problemas de adicción, pero eso no significa que mereciera terminar así. Lo mataron peor que a un animal. Nadie merece una muerte de esa manera”, afirmó conmovida.

 

Uno de los aspectos que más impactó a la familia fue la violencia con la que fue cometido el asesinato. “Tenía el cráneo destrozado, una puñalada en el abdomen y fue degollado. No importa qué pudo haber hecho o qué discusión pudo haber tenido. Ninguna persona merece terminar así”, sostuvo.

 

Respecto a las posibles hipótesis sobre lo ocurrido, Andrea Rodríguez admitió que todavía no encuentran una explicación lógica para semejante nivel de violencia. “Hablé con comerciantes, vecinos y personas que lo conocían. Todos me cuentan que era una persona querida, que le daban comida y que sabían que había tenido otra vida antes de caer en la calle. Por eso no logro entender qué pudo haber pasado”, expresó.

 

En ese sentido, indicó que durante los últimos días recorrió distintos puntos de la ciudad buscando testimonios y reconstruyendo los últimos movimientos de su hermano. “Voy caminando, pregunto, pego fotos, hablo con la gente. Necesitamos saber qué pasó porque hoy no tenemos ninguna respuesta”, aseguró.

 

La principal crítica de la familia apunta al ritmo de la investigación judicial. Rodríguez manifestó su preocupación por la falta de información y reclamó una mayor intervención de la fiscalía. “Sentimos que todo se está demorando demasiado. Pasaron varias semanas y seguimos sin tener respuestas concretas sobre lo que ocurrió”, cuestionó.

 

“Necesitamos que se revisen las cámaras de seguridad, que se investigue y que se siga cada pista posible. Queremos saber quién lo mató y por qué lo mató. Necesitamos que el fiscal lea la causa, que dé las órdenes correspondientes y que la investigación avance. Si eso no ocurre, sentimos que todo queda frenado”, manifestó.

 

La mujer adelantó que se presentará ante la Fiscalía Nº11 para solicitar una audiencia y conocer el estado actual de la investigación. “Vamos a exigir algún tipo de explicación. Queremos saber qué se hizo hasta ahora, qué falta hacer y cuáles son los próximos pasos de la causa”, indicó.

 

Además, confirmó que también intentará mantener contactos con autoridades municipales para solicitar colaboración institucional en el esclarecimiento del hecho. “Necesitamos ayuda porque no podemos seguir viviendo con esta incertidumbre. No sabemos qué pasó ni quién fue capaz de cometer algo tan brutal”, expresó.

 

Por último, Andrea Rodríguez volvió a insistir en que el reclamo de la familia no busca otra cosa que obtener justicia. “Lo único que queremos es saber quién mató a mi hermano y por qué. Más allá de los problemas que él tenía, era una persona, tenía una familia y merecía vivir. Hoy necesitamos respuestas para que esto no quede impune”, concluyó.

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