El Día del Trabajador 2026 se vivió en Berisso con una fuerte carga simbólica, atravesado por la crisis económica, la pérdida de empleo y el deterioro del poder adquisitivo. Desde distintos espacios políticos y de gestión, dirigentes locales coincidieron en el diagnóstico: no es un momento de celebración plena, sino de reflexión y acompañamiento a los trabajadores.
El intendente Fabián Cagliardi envió un mensaje centrado en el reconocimiento y la resiliencia: “Quiero saludar a todos los trabajadores municipales, de la salud, de la educación y a todos los que se levantan cada día para cambiar su vida”, expresó.
En un contexto adverso, pidió no bajar los brazos: “Aunque se estén perdiendo puestos de trabajo, hay que seguir luchando por la Argentina que queremos”.
Desde la oposición, el presidente de la UCR local y concejal, Patricio Yalet, también puso el foco en la situación económica: “Es un momento muy complicado y hay que poner el hombro todos los días”, señaló.
Además, advirtió sobre un fenómeno que atraviesa distintos niveles del Estado: “Se ve una precarización absoluta que afecta a los trabajadores a nivel nacional, provincial y municipal”.
En tanto, el concejal del peronismo, Juan Ignacio Mincarelli, dirigió un mensaje especialmente a quienes no tienen empleo: “La desocupación se siente en el estómago, pero se sufre en el alma”, describió.
Y dejó una señal de aliento: “Todo pasa y el trabajo vuelve, hay que seguir adelante”. También remarcó el impacto del contexto económico: “El poder adquisitivo alcanza cada vez menos y eso golpea directamente a los trabajadores”.
Desde el bloque peronista, la presidenta Beatriz “Teté” Grasso fue más contundente en su posicionamiento político: “Estamos ante despidos masivos y un proceso de desindustrialización que golpea a las pymes y a los trabajadores”, afirmó.
En esa línea, reivindicó el rol histórico del trabajo: “Es la herramienta que dignifica y reconstruye el tejido social”, sostuvo, citando el legado del peronismo.
Por su parte, el concejal de Juntos por el Diálogo Federal, Maximiliano Fernández, buscó un mensaje más amplio y transversal: “El trabajo es el sostén de cada familia, sin importar si es estatal, privado o independiente”, señaló.
Y agregó: “En este contexto difícil, tenemos que estar más cerca que nunca de los vecinos”.
Más allá de las diferencias políticas, el denominador común en los discursos fue claro: preocupación por la realidad económica y reconocimiento al esfuerzo cotidiano de los trabajadores. En una ciudad con fuerte identidad obrera como Berisso, el 1° de mayo volvió a mostrar que el trabajo no es solo una actividad económica, sino una bandera histórica, social y cultural.
Este año, lejos de los festejos tradicionales, la jornada dejó un mensaje compartido: resistir, sostener y seguir adelante en un contexto que exige más que nunca unidad y compromiso.