Hoy ver como se ensucia, se denigra, se ningunea se mete con la cosa ajena hasta los mas intimo y cuestiones personales sin medir consecuencias de los actos, se esta tornando una mala costumbre en la sociedad.
Es fácil ensuciar al otro, se toman todo el tiempo del mundo, tiempo que no se toma nadie después para decir sobre los fallos judiciales y de cualquier otra índole contra los que profesan estas actitudes mediocres y detractoras en sus vidas para con los demás.
Actitudes cobardes de gente básica que vive y construye desde el desprestigio y desacreditación de los demás, viviendo vidas ajenas y envidiando situaciones que jamás conocerán por merito propio, el asunto es ensuciar, mentira, mentir y mentir, siempre algo le va a quedar a la sociedad, con la duda y la sospecha es suficiente. Porque casi nadie se toma ese mismo tiempo para conocer la verdad.
Hoy importa lo que se dice y no quien lo dice, hoy se buscan responsables y seguro señalaras aquel porque tiene diferencias y no te darás cuenta que a tu enemigo lo puedes tener sentado en tu propia mesa y hasta darle de comer, perderás códigos y principios por prevalecer tu verdad y buscar justicia que en un simple texto fallara a tu favor, no mandara a nadie preso y no so le borrara de la mente a nadie cuanto se dijo de vos. Porque así es la difamación. Bastión de las lacras humanas que se manifiestan cobardemente con pintadas, carteles, volantes, folletos, escritos y notas muchas notas. Y el principio de los valores humanos queda guardado en un rincón cuando estas actitudes deben ser REPUDIABLES por todos y de una sola vez, sin importar quien sea el destinatario y las diferencias que puedas tener, no se debe mirar desde lejos lo que a otros le pasa sin pensarse uno en ese lugar.
Mi total repudio a las pintadas que recibió Daniel Campillo, ser humano, persona, individuo, ciudadano, merecedor del mismo respeto que merecemos todos, donde las cuestiones personales deben ser dirimidas en otros ámbitos y con otros códigos.
Elba Tiburzi
DNI 20.909.546