En una tarde que había comenzado con ilusión para la parcialidad tripera, Gimnasia y Esgrima La Plata terminó sufriendo una derrota que dejó un sabor amargo en el Bosque.
El Lobo arrancó mejor, con energía y protagonismo, pero no logró sostener la ventaja ante un Rosario Central que se repuso, ajustó su juego y terminó imponiéndose con autoridad y la siempre puntual ayuda arbitral, en este caso del señor Fernando Echenique.
Desde los primeros minutos, los dirigidos por Fernando Zaniratto salieron con una actitud agresiva, presionando en campo rival y llevando peligro con combinaciones cortas y sociedades ofensivas.
Esa búsqueda temprana dio sus frutos y el local logró ponerse al frente en el marcador, desatando la euforia en las tribunas y despertando la esperanza de repetir una actuación convincente ante su gente.
Sin embargo, la alegría duró poco. A partir de la apertura del marcador en los pies de Ignacio Fernandez, el equipo platense no logró administrar el protagonismo ni profundizar su dominio, pese a ponerse en ventaja desde los tres minutos y posterior tener chances de gol en los pies de Nicolás Barros Schelotto
La intensidad visitante se tradujo en dos golpes certeros en el segundo tiempo, primero con la paridad en el resultado en los pies de Giménez y luego con la remontada que dejó a Gimnasia sin respuestas luego del cabezazo de Gaston Ávila. El ánimo del equipo local se vio afectado, las ideas se desdibujaron y las acciones comenzaron a sucederse sin claridad, aunque el Lobo contó con una situación muy clara para igualar el partido.
El final encontró a un Gimnasia desgastado, con la sensación de que había podido hacer más tras un buen arranque, pero sin la concreción ni la solidez para sostener la ventaja. Rosario Central fue efectivo en su momento, supo aprovechar las dudas del rival y se llevó los tres puntos del Bosque.