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Imparable escalada de violencia: discusión y tiros en El Carmen

Mientras las estadísticas oficiales muestran una caída de los delitos contra la propiedad en la Provincia, otro dato -tal como publicó este diario- comienza a encender luces de alerta: el crecimiento sostenido de los episodios violentos. Amenazas, agresiones y ataques que muchas veces no terminan en tragedia por cuestión de centímetros o segundos. Eso fue, justamente, lo que ocurrió en las últimas horas en Berisso, donde una discusión vecinal derivó en una dramática secuencia con disparos que alteró por completo la tranquilidad de un barrio y dejó a los vecinos hablando de una tragedia que pudo haber sido irreversible.

Según pudo saber EL DIA, el episodio ocurrió en la zona de El Carmen, en inmediaciones de 31 entre 126 y 127, un sector donde el ruido de dos detonaciones interrumpió de golpe la rutina de la mañana del miércoles y sembró temor entre quienes viven allí.

De acuerdo a la denuncia radicada en la comisaría Tercera de Berisso, un joven de 29 años domiciliado en 83 y 123 se presentó ante la Policía para relatar que todo comenzó cuando se dirigió junto a una amiga hasta la vivienda de ella, ubicada justamente en el lugar del conflicto.

Según declaró, ambos habían olvidado las llaves del inmueble y, ante esa situación, decidieron trepar un paredón para poder ingresar a la casa. Fue en ese momento cuando apareció el hermano de la mujer, un hombre de aproximadamente 40 años, quien interpretó la escena de otra manera y comenzó a increpar al denunciante.

Siempre según la versión aportada por la víctima, la situación escaló rápidamente. El hombre habría intentado agredirlo físicamente mediante golpes de puño, que el joven logró esquivar. Pero lo peor estaba por venir.

Asustado, decidió subirse a su moto para retirarse del lugar y evitar que el conflicto siguiera creciendo. Sin embargo, denunció que el agresor lo persiguió y, en medio de esa secuencia, efectuó dos disparos con un arma de fuego que, por fortuna, no llegaron a impactarlo. “Casi termina en tragedia”, fue la frase que comenzó a repetirse entre vecinos que escucharon los tiros y que durante varios minutos no supieron exactamente qué estaba ocurriendo.

El denunciante aseguró además que nunca había tenido problemas previos con el acusado y que pudo identificar el arma utilizada como un revólver calibre 38.

También informó a los investigadores que existen testigos directos del hecho -entre ellos la mujer que lo acompañaba- y que en la zona habría cámaras de seguridad que podrían resultar claves para reconstruir la secuencia.

A partir de esa presentación, se solicitaron distintas medidas investigativas para esclarecer el caso y determinar responsabilidades.

Un dato que preocupa

El caso aparece en un contexto que comienza a preocupar a especialistas y autoridades. Apenas horas antes de conocerse este episodio, el Ministerio Público bonaerense difundió su análisis estadístico correspondiente a 2025, donde reflejó una baja general de las investigaciones penales iniciadas, especialmente en robos y hurtos.

En el Departamento Judicial La Plata, por ejemplo, la caída fue del 9 por ciento, una de las más marcadas de toda la Provincia. Pero detrás de ese descenso aparece otra tendencia que inquieta: el crecimiento de los delitos vinculados a la violencia interpersonal.

Las amenazas aumentaron, también las lesiones y, aunque los homicidios consumados bajaron levemente, las tentativas crecieron. Para quienes analizan el mapa del delito, ese dato suele interpretarse como un indicador de mayor circulación de violencia extrema.

En otras palabras: puede haber menos robos, pero los conflictos que se producen parecen resolverse cada vez con mayor agresividad.

Lo ocurrido en Berisso encaja de lleno en ese fenómeno. Es que claro, no se trató de un robo ni de un hecho de inseguridad tradicional. Fue una discusión que, en cuestión de segundos, derivó -según la denuncia- en una persecución y dos disparos.

Una escena que resume con crudeza el cambio de escenario que reflejan los números oficiales: menos expedientes por delitos patrimoniales, pero más episodios donde la violencia aparece como respuesta inmediata. Y donde, como ocurrió en el barrio El Carmen, la sensación que queda en el vecino es siempre la misma: esta vez no hubo heridos, pero pudo haber pasado algo mucho peor.

Fuente: El Día

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